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Las mentiras de mi paso por la universidad

Ahora que parece que de universidades va la actualidad (aunque para mi vaya más de engaños y falsificaciones) voy a plasmar aquí mi experiencia llena de mentiras y (des)engaños.

Tengo que adelantar que por estas palabras hubo quien que me tachó de liberal y me comparó con Pedro J. y con Reverte. También es cierto que a dicha persona la forzaron a dimitir años después por haber dicho que era titulada sin ser ella nada de eso. Intentaré no meterme en política para que no hagáis lo mismo.

Para los que os gusta leer poco, os adelantaré el resultado sin que tengáis que pasar por las motivaciones: en mi opinión la universidad tal y como está planteada es una pérdida de tiempo y de dinero.

He de aclarar también, que soy un firme defensor de la enseñanza pública. Creo que todo el mundo ha de tener derecho y opciones a formarse, independientemente de su capacidad económica.

Ahora que los ansiosos están satisfechos, pasemos a la historia (mi historia).

Estudié un par de años en Alicante y posteriormente acabé la carrera en la UNED. Durante ese periodo aprendí muchas más cosas por las noches que por el día. Entiéndase bien, por las noches me dedicaba a cacharrear y aprender cosas fueras del currículo marcado. Aprendí de hacks y cracks, debuguee windows en tiempo real, e incluso tuve algún logro sonoro como ser la primera persona en el mundo (sí) en instalar XGL y Compiz fuera de las versiones de Suse para las que estaban hechos.

Cuando fui a estudiar, estaba ansioso por vivir la experiencia, ir a una universidad, a una fuente de conocimiento. Mi decepción fue tremenda.

En Alicante me encontré con profesores que (en su mayoría) no tenían ningún afán por enseñar. Estaban los que querían investigar, y en España para investigar tienes que dar clases. Y estaban los que simplemente querían tener un puesto lucrativo con bastantes vacaciones (porque los profesores que no quieren trabajar mucho tienen muchas vacaciones, los otros muy pocas).

Recuerdo algún enganchón “violento” con algún profesor.

Hubo una, que era la tercera en un departamento que compartía apellido con el director (y no era “López”), que me pidió opinión sobre sus clases y tras dársela de un modo educado pero claro, me pidió que no volviese “porque no iba a aprobar nunca su asignatura“.

En la UNED las cosas no eran muy distintas.

Por ejemplo un tutor, que fumaba en el aula (cuando ya no se podía, que no soy tan viejo), me dijo cuando fui a preguntarle por unas prácticas presenciales y obligatorias, que él daba esa asignatura porque alguien tenía que impartirla y que me buscase la vida con las prácticas porque no tenía ni idea.

Si bien, el formato de la UNED de “tú te lo guisas y tú te lo comes” me enseñó mucho a ser resolutivo, creativo y autosuficiente. Además de permitirme trabajar mientras estudiaba (irónicamente en el Gobierno, en Universidades e Investigación) y de cuidar de quien tuve que hacerlo cuando llegó el momento.

Esta es mi experiencia, y la que me llevó a que al final sólo buscara un papel que me abriera puertas en el mundo laboral.

Creo que mi formación me dió cosas. Me dió unas bases teóricas muy buenas para posteriormente entender mejor materias prácticas que aplicar en el día a día. Me dió mecanismos que uso continuamente. Pero en realidad no me lo dió ella más que por el programa marcado, porque fui yo el que lo obtuvo y el que se sacó las castañas del fuego. Estoy seguro de que podría haber obtenido lo mismo de un modo más eficiente.

También hubo otra cosa que me dió la universidad, y fue el afán por enseñar y compartir el conocimiento. No quería ser como aquellos que me había encontrado. Por eso siempre que doy un curso me lo preparo un montón e intento transmitir con muchas ganas.

Por supuesto, tengo amigos que han vivido experiencias completamente distintas. Por ejemplo “el Miguel”, con quien jugaba a balonmano, pudo interaccionar mucho con los departamentos de su universidad y le abrieron las puertas de la NASA (¡ahí es nada!).

Hay otros como Fernando y Jose, que en este debate en Twitter me contaban lo guay que fue para ellos.

Tampoco es el mío el único caso. Recuerdo una chica con la que estuve que estudiaba Química. Tenían una asignatura de programación en la que les enseñaban Pascal. Ella había suspendido esa asignatura el año anterior, y se desesperaba porque no entendía nada de lo que explicaba la profesora. Tras darle clase durante una tarde (sí, una) para que entendiera los conceptos clave, no sólo empezó a sacar notazas y a ser la primera de la clase, si no que además corregía a la profesora (que por lo visto sólo copiaba los programas de unas fotocopias, y cuando había algún bug se le venía el mundo encima).

Además de esto, está la típica batalla tonta de que si para trabajar en informática tienes que ser informático… Me parece una discusión vacía, porque conozco a gente muy válida que vienen de Matemáticas, de Teleco, ¡o incluso que no tienen ninguna titulación!

Por ejemplo, está el grande de Inda, un amiguete que tiene una especie de título de FP de una academia privada, y que no sólo le da mil vueltas a la mayoría de titulados con los que he trabajado, sino que es a quien pido ayuda cuando me topo algún problema técnico que no controlo.

Otro ejemplo es Unai, un chico que estaba acabando un FP y que nada más entrevistarle le dije al gerente de la empresa que lo quería y lo quería en mi equipo, porque era un diamante en bruto, y que posteriormente demostró lo que valía.

En definitiva, en España creo que se valoran mucho los papeles y no tanto el conocimiento. Lo creo por todas las mentiras que viví en esa época, y soy consciente de que otros tendrán otras vivencias que les lleven a otras 17 conclusiones. Mentiras como que en la universidad iba a aprender un montón, mentiras como que era lo que necesitaba para abrirme al mundo o que me enseñaría a ser un gran profesional.

Para mi lo importante es el conocimiento, y el que se obtiene yendo a aburridas clases se puede obtener de otros modos que sean óptimos en cuanto a tiempo y dinero. En definitiva, hay otros caminos y yo los prefiero.

El éxito de la búsqueda de huevos de Pascua

La semana pasada acababa la Pascua, una tradición que parece que existe desde la Edad de Hielo. Además se estrenó Ready Player One, una pelicula de Steven Spielberg basada en un libro del mismo nombre, que se centra en la búsqueda de huevos de Pascua en un mundo virtual (tranquilos, no vienen spoilers). ¿Qué son los huevos de pascua? ¿De dónde vienen? ¿Para qué sirven?

Los huevos de Pascua, en el mundo de la tecnología, son mensajes o funcionalidades escondidas en el software.

Esto se ha extendido posteriormente a los menús de algunos DVDs y otras cosas, pero el origen todo el mundo lo tiene claro: el videojuego de Atari Adeventure.

Atari Adventure Easter Egg on Atari (Jakks Pacific) Port

En el prólogo de Ready Player One lo explica uno de sus protagonistas:

Como muchos de los primeros videojuegos, Adventure fue diseñado y programado por una sola persona. Pero en aquella época, Atari se negaba a conceder el menor mérito a sus programadores, por lo que los nombres de los creadores de los juegos no aparecían en ninguna parte.

Así pues, el hombre que inventó Adventure, un hombre que se llamaba Warren Robinett, decidió ocultar su nombre en el interior del propio juego. Escondió una llave en uno de los laberintos del juego. Si encontrabas la llave —un pequeño punto gris pixelado—, podías usarla para entrar en un aposento secreto donde Robinett había escondido su propio nombre.

Efectivamente, así empezó todo y empezaron a aparecer huevos de Pascua por todos sitios.

En GPMESS solíamos meter alguno en todas las versiones, usábamos lo mismo que usaba Android para sacar el menú de desarrollador: pulsar 7 veces sobre el número de versión de la pantalla de About.

Lo hacíamos porque era divertido para nosotros saber que había cosas escondidas, y porque sería emocionante para nuestros usuarios si alguno lo encontraba.

Hollywood Studios - Indy and the idol - by hyku

¿A quien no le gustaría ser un Indiana Jones descubriendo un tesoro escondido?

Hay algunos huevos de Pascua que en realidad no son tal. No los pusieron ahí los desarrolladores adrede, si no que son un glitch que sin querer da una nueva funcionalidad, como un Mario pequeñito pero capaz de tirar bolas de fuego, o el codiciado Pokemon MissingNo.

En cierto modo son algo que se ha hecho popular, tal vez por eso de los 5 minutos de gloria de aquella persona que los encuentre. Son tan populares que se han reflejado en películas, como en la “antigua” The Net en la que la analista interpretada por Sandra Bullock se metía en un follón por hacer click en un sisímbo de pi pulsando Ctrl-Mayus.

Tal vez aun penséis que es una cosa rara y excepcional, pero muchísimo software tiene huevos de Pascua. Por ejemplo Windows 10  tiene un Panel de Control vitaminado llamado GodMode. Microsoft Word tiene funciones especiales para que cree texto random de relleno.

Sin ir más lejos, el 60% de vosotros usais Chrome para leer estas lineas y Chrome está lleno de funcionalidades ocultas. Algunas son útiles y algunas divertidas. Interpreta un montón de URLs distintas que empiezan por el protocolo “chrome:”, tiene un juego para que estés entretenido cuando te quedas sin conexión, o por ejemplo si estás en Android si deslizas hacia arriba 5 veces cuando vas a cambiar de pestaña, podrás ver como todo da vueltas.

Y hablando de dar vueltas ¿alguna vez habéis buscado en Google “do a barrel roll”? 😉

Vivimos en una distopía digna de Black Mirror

Puede parecer una historia de ciencia ficción digna de ser retratada en la angustiosa serie distópica Black Mirror. Sin embargo, es la realidad en la que sin darnos cuenta vivimos.

Estamos siendo vigilados por un Gran Hermano que nos vigila y manipula. Veamos quien es, conozcamos los hechos. Sólo el conocimiento nos hará libres, amigos. Preparémonos para lo que viene.

Llevamos unas semanas con muchas noticias sobre el caso de Cambridge Analytica, sobre como habrían influido en las elecciones de USA para que ahora tengan a Trump como lider supremo. ¿Qué ha pasado? ¿Quién es el responsable? ¿Cómo podemos evitar que “nos la metan” a nosotros?

Resumiendo mucho, está que esta empresa británica pilló los datos de 50 millones de estadounidenses. No necesitó que todos usaran sus aplicaciones, con unos cientos de miles fue suficiente ya que eso les bastó para acceder a la información de sus amigos.

A esa gente les aplicó el modelo de los cinco grandes, que sirve para determinar la personalidad de la gente. Es un modelo similar al que usan en el test 16personalities que se hizo bastante viral por la impresión de exactitud que les daba a quienes lo hacían (probad a ver que os parece).

Teniendo catalogada a la gente, teniendo toda la información que Facebook guarda de cada uno de nosotros: sus intereses y otros datos como dónde vivian o sus profesiones; esta compañía pudo hacer publicidad segmentada a esos 50 millones de americanos para facilitar que Trump ganara las elecciones. Da miedo ¿verdad?

Apareció un movimiento para borrar las cuentas de Facebook, promovido entre otros por Elon Musk o uno de los fundadores de WhatsApp (compañía que actualmente es propiedad del gigante de las redes sociales). Pero, ¿eso es suficiente?

La respuesta es un claro “no”. Los dedos de Facebook son muy largos (WhatsApp, Instagram, Oculus, Messenger, …). Además están integrados con la mayoría de las webs y aplicaciones que usamos. La única manera de aislarnos completamente es bloquear todos sus dominios. ¿Con esto ya estaríamos cubiertos?

La respuesta vuelve a ser un “no”. Facebook no es la unica empresa que trabaja con datos y publicidad, hay muchos dispuestos a comerciar con lo que saben de ti para hacerte llegar el mensaje adecuado para que compres un producto (o una idea).

¿Recordáis como os sentisteis cuando pensabais que Facebook os escuchaba? Pues pensad que ahora cualquiera puede conocer vuestros patrones de sueño, averiguar tu número de teléfono, o manipularte para que acabes votando a Trump.

Si esperáis que os de una solución infalible, lo siento pero no la tengo. Se pueden tomar medidas como usar distintos mails para cada red y aplicación que usemos, revisar la privacidad de nuestras redes frecuentemente y borrar la información de perfilado que han ido almacenando sobre nosotros, pero a día de hoy, plantearse no usar móviles o Internet es muy complicado (yo no podría).

La única manera de escapar de esta distopía es tomar medidas cuando detectas alguna empresa que abuse denunciando sin piedad, y valorar menos las cosas gratuitas y más las de pago en las que nosotros seamos el cliente y no el producto.

 

PD: Si queréis más información sobre el caso de Cambridge Analytica o sobre como se comercia con nuestros datos, os recomiendo que leais la bonilista del pasado domingo.

La niña que cambió el mundo

Aunque pueda sonar un poco raro, hubo una vez una niña que tenía super poderes, y gracias a ellos cambió el mundo para convertirlo en lo que hoy en día conocemos. Sin ella las cosas no serían como son hoy en día, sin ella es seguro que yo no sería quien soy, ni vosotros podríais estar leyendo esto. Vamos a conocerla.

Ada Lovelace child portrait Somerville College

Nació en 1815, y aunque su mayor logro lo realizó cuando tenía 26 años, todo lo que hizo fue gracias a su dura infancia, a lo que vivió, a lo que aprendió y a quién la rodeo.

¿Su nombre? Augusta Ada Byron, también conocida como Augusta Ada King o Ada Lovelace.

Lord Byron coloured drawing

Su padre, (Lord) George Byron, era un tipo peculiar. Uno de los principales poetas del romanticos, quien era tremendamente volatil.

El día de su boda le dijo a su nueva esposa “te arrepentirás de haberte casado con el diablo”. Así fue. Tras un año tortuoso, y sólo un mes y cinco días después del nacimiento de Ada, su madre se hartó de él y se marchó. Los motivos podrían ser muchos: aunque fuese un Lord y un artista famoso, las deudas lo perseguían; además era bisexual y la sodomía no estaba bien vista en esa época. Para colmo una de sus amantes era su propia hermanastra, con la que estaba completamente obsesionado.

Ada nunca llegó a conocerle. Tras el abandono, él escapó de sus acreedores huyendo del país y 8 años después murió en Grecia. Ada no salió de Inglaterra hasta los 10 años, momento en el que hizo un viaje de 15 meses alrededor del mundo.

Annabella Byron (1792-1860)

Su madre, Anna Isabella Noel Byron (Annabella), venía de una familia que le había permitido estudiar. Esto hizo que se preocupara desde el principio de que la pequeña Ada estudiase, sobre todo su matería preferida: matemáticas.

Al parecer, fue muy estricta con su hija. La obligaba a seguir un rígido horario y no solía dejarla jugar con otros niños. La rodeaba de adultos para que se cultivase y aprendiese, ¡y vaya si lo hizo!

MarySomerville

Con la mayoría de estos adultos interaccionaba en las fiestas y eventos sociales, pero con algunos tuvo un trato más cercano.

Por ejemplo, la matemática Mary Somerville hizo de mentora de Ada llegando a tener una muy estrecha relación con la niña.

Por tanto, la infancia de Ada estuvo casi completamente centrada en el estudio. Además, sufrió varios problemas de salud que la mantuvieron largos periodos postrada en cama, dónde su único pasatiempo era estudiar y leer libros, teniendo a su imaginación como único medio para escapar.

Difference engine plate 1853

Gracias a Somerville, Ada conoció a un señor llamado Charles Babbage.

Este había ideado una máquina analítica que servía para calcular números. Nunca se llegó a construir, pero Ada se interesó mucho por dicha máquina.

Trabajó en la traducción de un artículo de Luigi Menabrea, en el que hablaba de la máquina de Babbage, y comentaba como se podía usar.

Sin embargo, Ada no se quedó en traducir el artículo que definía el posible uso. Fué mucho más allá.

A esa traducción le añadió unas notas. En ellas añadíó muchos conceptos importantes.

Por ejemplo, sus contemporáneos sólo habían pensado en usar la máquina para realizar cálculos matemáticos. Ada, quien tenía una imaginación muy entrenada, vió mucho más allá. Fue la primera persona en abstraerse de las “simples” matemáticas y en darse cuenta que los números se podrían asociar a cualquier cosa (por ejemplo música) y así usar esa máquina para absolutamente todo lo que se quisiera:

” Supongamos, por ejemplo, que las relaciones fundamentales entre los sonidos, en el arte de la armonía, fueran susceptibles de tales expresiones y adaptaciones: la máquina podría componer piezas musicales todo lo largas y complejas que se quisiera”.

Fue capaz de un nivel de abstracción tan alto, que incluso se dió cuenta de la similitud de esta máquina con otra contemporanea pensada para una función completamente distinta. El telar de Jacquard, una máquina inventada en 1801, fue la primera en usar tarjetas perforadas para cambiar sus acciones. Fue el precursor del uso de estas para transmitir los programas y los datos a los ordenadores que se usaron durante los años 60 y 70 del sigrlo XX. Pero no nos perdamos, eso es otra historia que deberá ser contada en otro momento.

Además, en la última de las notas escribió algo que cambió completamente el mundo. En su famosa “Nota G”, Ada diseño y explicó el modo en que deberían de usarse tarjetas perforadas para transmitirle a la máquina el modo de calcular los números de Bernoulli (unos números representados por la función zeta de Riemann que sirve para definir la distribución de los números primos). Esta nota se considera el primer algoritmo pubicado, y aunque no llegó a testarse nunca porque la máquina no se construyó, podemos decir que Ada fue la primera persona programadora de la historia.

A los 36 años murió de un cancer de útero. Hoy, casi el único recuerdo que nos queda de ella es un lenguaje de programación nombrado en su honor, que se creó en los años 70 para unificar el lenguaje de todos los proyectos del departamento de defensa de Estados Unidos de América (otra historia que deberá ser contada en otro momento).

Sin embargo, en la mano de todos está usar la imaginación para visualizarla trabajando, para recordarla imaginando lo que podría ser el mundo y hacerse con esas máquinas que estaban empezando a surgir. Su capacidad de abstracción, sus experiencias vividas, y el poder de una mente tan capaz e imaginativa cambiaron el mundo a lo que es hoy en día, permitiendo que yo programe ordenadores y que vosotros podáis leer estas líneas.

 

El desconocido que dio voz a Stephen Hawking

Hace unos días que Stephen Hawking, un hombre ligado a una silla por el ELA al que hemos oído durante décadas desvelarnos los misterios del universo con “su” voz enlatada, falleció. Pero… ¿cómo llego a tener esa característica voz? ¿Por qué no evolucionó y mejoró durante los años como cabría esperar? Veamos.
Computer and speech synthesiser housing, 19 (9663804888)
Los que me conocéis, sabéis que siempre me ha gustado jugar con programas que hablan, alguno aún me recuerda ese addin que hice para el messenger que me leía los mensajes que recibía, de tal modo que no necesitaba tener la ventana en primer plano e interrumpir mi trabajo para enterarme de lo que me decían.


Hoy vamos a conocer al hombre que hizo posible esto, que es el mismo que dió voz a Stephen Hawking. Su nombre: Dennis H. Klatt.

 

 

En 1985, cuando a Stephen Hawking le practicaron la traqueotomía de urgencia que lo dejó sin voz había principalmente dos entidades trabajando en sintetizadores de voz.
Kraftwerk Vocoder custom made in early1970sPor un lado estaban los laboratorios Bell, que tenían el Vocoder, un aparato que le sirvió de inspiración a Arthur C. Clark para el ordenador parlante HAL 9000 en su 2001: A Space Odyssey. No fué su única inspiración, ya que no es casualidad que HAL sean las letras que van en el alfabeto por delante de IBM, pero eso es otra historia que tendrá que ser contada en otro momento.

DECtalk DCT01 and Tink
By EmgaolOwn work, CC BY 3.0, Link

Por el otro lado, la empresa Digital Equipment Corporation ya tenía un prototipo llamado DECtalk que estaba principalmente basado en el trabajo que estaba realizando el Dr. Klatt en el MIT.

Tras el éxito de Siri nos puede parecer algo sencillo, que siempre estuvo ahí, pero en realidad en el año 85 los avances que se habían hecho en síntesis de voz eran reducidos, aunque se hubiese trabajado en algunos artilugios parlantes desde principios del milenio.

Tras la intervención a Stephen Hawking, le adaptaron un DECtalk para que pudiese oirse el texto que escribía. Los detalles son más complicados, pero en resumen, este aparato usaba 300 grabaciones de la voz del mismo Dennis para componer los mensajes que el Dr. Hawking escribía.

Se cuenta que el primer mensaje que salió de este aparato fue una solicitud de ayuda para acabar de escribir A Brief History of Time. Llamadme escéptico pero, aunque suene muy idílico e inspirador que lo primero que quisiese Hawking tras “recuperar” la voz fuese acabar un trabajo inconcluso, estoy seguro que lo primero fue un “probando” o puede que un “rascame la espalda por favor, que me pica desde hace tres días”.

Desgraciadamente, mientras Klatt trabajaba en la síntesis de voz también luchaba contra un cancer sometiéndose a quimioterapia. El cancer lo dejó a él también sin voz y poco después, el 30 de diciembre de 1988, finalmente murió.

Stephen, que siempre estuvo agradecido a Dennis  (de hecho le mandó una carta para demostrar su gratitud y una invitación a visitarlo la cual Klatt nunca pudo llegar a aceptar) se mantuvo usando esa voz durante años, por lo tanto cuando oímos las palabras de Stephen Hawking, estas nos llegan con la voz de Dennis H. Klatt.

Son muchos los avances que se han producido en el campo de la sintesis de voz y estamos acostumbrados a hablar con Siri, Alexa, Google Assistant o quien sea cliente de Movistar con Aura. Muchas veces le propusieron al Dr. Hawking cambiar la voz de Klatt por otra que sonase mejor, pero a pesar de permitir que se hicieran mejoras internass, rechazaba tajantemente el cambio con un “Thank you, my late friend Dennis’ voice is my voice” (Gracias, la voz de mi amigo Dennis es mi voz).

Cómo contratar personal técnico en el mercado actual

Como sabéis, uno de los servicios que ofrezco es el de ayudar a contratar personal técnico: desarrolladores, arquitectos de software, analistas, data scientists, UX, DevOps, etc. Os voy a contar el porqué de mi éxito con algunos clientes con los que las más populares empresas de recruitment fallaron estrepitosamente.

Photo by rawpixel.com

Hoy en día, los que tenemos perfil tecnológico, recibimos ofertas de manera constante y llega un momento en el que el volumen de estas y lo mal planteadas que suelen estar, provocan el que dejemos de tener ganas de atenderlas.

Dada mi experiencia, tanto participando en procesos de selección como llevándolos a cabo, creo que puedo dilucidar algunas de las claves de porque pasa esto y cómo yo lo contrarresto.

La mayoría de los reclutadores no hablan el mismo idioma que los candidatos.

Photo by Amador Loureiro

En la mayoría de los casos que he visto los reclutadores son psicólogos, abogados, administrativos, gente de ADE, etc. Estos, como es natural, no suelen tener demasiados conocimientos tecnológicos (aunque me he encontrado muy gratas excepciones, he de decir). En muchas ocasiones su carencia de conocimientos es tan llamativa que les lleva a situaciones ridículas, como por ejemplo preguntarte por abreviaturas que no tienes en tu curriculum vitae mientras si tienes el nombre de la tecnología sin abreviar.

¿A quién no le han preguntado por su “experiencia con W3C”? ¿O le han preguntado cómo era que no sabía SQL a pesar de poner en LinkedIn todos sus años de experiencia con bases de datos? 

En mi caso, al venir del desarrollo (y seguir en él) y al haber manejado tantos proyectos distintos con tecnologías distintas, esa brecha es mucho más pequeña.

Obviamente, no conozco todo lo que existe. Sin embargo, mi afinidad hace que me resulte más fácil que a un psicólogo entender un conjunto de tecnologías que desconozco como para poder hablar de ellas en una conversación con sentido.

La mayoría de los reclutadores no entienden lo que mueve a los candidatos.

Photo by Clark Tibbs

A partir de una cierta cantidad de dinero con la que alguien tiene sobradamente cubiertas sus necesidades, el dinero deja de ser una motivación. Sobretodo si eres el tipo de persona que elegiría una profesión en la que toda la vida vas a necesitar seguir aprendiendo y vas a tener que trabajar duro para mantenerte al pie del cañón. A ese tipo de personas les mueven muchas más cosas.

Sin embargo, para muchos reclutadores parece que el dinero es lo único que ven como una justificación para tomar una decisión sobre una posición. No entienden que preguntes por el proyecto, por el equipo con el que vas a trabajar, o que no quieras desplazarte una hora para ir de tu casa al trabajo (y otra para volver).

¿Quién no va a preferir estar haciendo Aura con Chema Alonso antes que una aburrida web corporativa? ¿Quién no va a preferir trabajar rodeado de cracks de los que poder aprender que estar sólo ante el peligro sin nadie que le apoye?

Por mi parte, yo he tenido (y tengo) esas inquietudes. También me he visto diciendo que no a pesar de que la oferta económica fuese ruborizante, o incluso cuando me han dicho “pon tu la cantidad, da igual la que sea”.

Por tanto, yo antes de hablar con ningún candidato, me entero bien de todas esas cosas que también me preocuparían a mi: ¿cómo es el proyecto? ¿con quién se va a trabajar? ¿con qué tecnologías? ¿cómo se organiza el trabajo? ¿se puede trabajar en remoto? ¿y si un día quiero ir a un hackathon? ¿voy a poder hacer mis propios proyectos o tendré que firmar una cláusula de exclusividad? Esas y muchas más son las cosas que les inquietan a la mayoría del personal técnico, ya que por suerte la mayoría está decentemente pagado.

La mayoría de los reclutadores no respetan el tiempo de los candidatos.

Photo by Ahmed Saffu

Tal vez sea por falta de educación, o porque para “cazar” a uno tienen que contactar a muchos, pero la mayoría de los reclutadores no te mantienen informado de como progresa el proceso, llegan tarde a las entrevistas o las cambian en el último momento.

¿A quién no le han dejado en ascuas tras tres entrevistas y cuando llamas te dicen que “el cliente está esperando la aprobación de Londres desde hace un mes, se me pasó avisarte para que no estuvieses pendiente”? ¿Quién no ha tenido que esperar a pesar de llegar puntual a la entrevista?

Personalmente, intento respetar el tiempo de los candidatos tanto o más de lo que me gusta que respeten el mío. Salvo causa de fuerza mayor no muevo algo que ya estuviese agendado e intento estár siempre disponible en el minuto exacto. Además, en cuanto el cliente me da algún tipo de feedback, se lo traslado al candidato de ipso facto, de tal modo que no tenga que estar pendiente.

También es cierto, que aunque entiendo que hay imprevistos y por lo tanto no es determinante, tomo nota de cuando un candidato me había dicho que estaría disponible a las 19 y llega a las 19:05.

Estas tres cosas son las principales de las que yo veo que no acaban de funcionar en los procesos de selección actuales. Por ellas creo que un informático con experiencia en la gestión y contratación de gente (un servidor), está teniendo éxito al encontrar gente para empresas que no han podido encontrar técnicos que les encajen ni con la ayuda de las “mejores” empresas de recruiting.

La ley de la oferta y la demanda no sólo funciona a la hora de hacer clientes, también hay que tenerla en cuenta a la hora de conseguir montar buenos equipos. Si se da una situación como la actual en el sector tecnológico, en la que hay muchos más puestos vacantes que personal cualificado para cubrirlos, hay que poner toda la carne en el asador para vender tu empresa y tu proyecto a los candidatos tratándoles como si fuesen el más importante de tus clientes.

Cómo ser feliz en el trabajo y en la vida

Actualmente vivimos en un mundo que corre raudo y veloz hacia ninguna parte. Cada uno tiene su experiencia que le lleva por su propio camino pero ese camino debería, cuanto menos, ser un camino feliz.

Me preocupa mucho que en las últimas semanas varias personas se hayan sorprendido porque ante su pregunta de “¿qué tal?” les haya contestado con un “muy feliz”, acompañado de una gran sonrisa y de ningún “pero”.

No soy psicólogo, ni coach, ni creo estar en posesión de la verdad universal. Sin embargo, supongo que en base a mi experiencia, he llegado en mi camino a un punto en el que me veo capaz de decir que soy y estoy feliz sin ruborizarme y es gracias a un truco que aprendí trabajando y que tiene una “fácil” aplicación a cualquier faceta de la vida.

Photo by Josh Felise

Vivimos rodeados de lo que algunos llaman “pornografía del éxito.

Todos publicamos nuestros aciertos, las metas que hemos logrado, publicitamos los grandes momentos sin ningún tipo de pudor.

¿Quién no tiene en Facebook o Instagram a quien publica fotos de ensueño con su pareja? Aunque cambie de pareja cada mes.

¿Quién no sigue en Twitter o LinkedIn a alguna empresa o emprendedor que cuenta incesantemente cada pasito exitoso? Y puede que para ese bueno haya dado antes mil traspiés.

Es más difícil, sin embargo, ver a gente contando que ha fallado, que las cosas no han salido bien, o al menos no tan bien como cabía esperaba. Que no se ha hecho cima.

Esto no es una denuncia, es normal cuando se quiere parecer cool o vender. Es como con el chiste de aquel que tenía un caballo genial: le hacía el desayuno, llevaba los niños al cole, limpiaba, … Cuando por fin lo vende, el comprador le dice que todo eso no era verdad, que el caballo no hace nada más que comer y tirarse pedos, con lo que el vendedor le responde: tú sigue hablando así del caballo y verás a quién se lo vendes.

Sabiendo que es lo habitual, que la gente intenta vender, todos deberíamos ser conscientes de que no siempre lo que se cuenta representa del todo la realidad, de que tal vez esa llegada a la cima tenga algo de artificial. Sabiendo esto no deberíamos de fijarnos en sus éxitos a la hora de poner nuestras metas. No deberíamos esperar que como a ellos “todo nos salga genial”, o precisamente que como a ellos “todo nos salga genial” sin ser así del todo.

Photo by Alexander Mils instagram.com/alexandermils

Y de esperar va el asunto, porque la mayor fuente de frustración e infelicidad que me he encontrado siempre en el desarrollo de proyectos, es una mala gestión de las expectativas.

Las expectativas son algo muy de cada uno, por eso es importante verbalizarlas al comienzo de los trabajos, para que todo el mundo espere los mismos resultados. Una cosa es comenzar a andar hacia arriba y otra esperar llegar al refugio con chimenea, al lago que queda a mitad de camino o a la cima.

Además, las expectativas son cambiantes. Cuando comenzamos a subir una montaña no sabemos si el tiempo cambiará, si nos torceremos un tobillo o si nos encontraremos un río que seremos incapaces de cruzar. Por esto es muy importante que ante cualquier eventualidad actualicemos las expectativas que tienen todos los implicados.

Y así con todo, las expectativas no siempre se cumplen pues cuando las establecemos y las actualizamos tendemos a ser ambiciosos, a buscar el máximo de lo que nos gustaría conseguir, por lo que no es nada malo dividirlas entre dos para tener una meta intermedia, un hito en el camino para que si sólo hemos llegado hasta él no nos sintamos tan frustrados y nos demos cuenta de que realmente hemos tenido éxito.

Photo by Jared Erondu

Gestionar las expectativas es algo que he ido aprendiendo proyecto tras proyecto, cliente tras cliente y equipo tras equipo. Unas veces ha salido mejor que otras y aún a día de hoy sigo aprendiendo matices y mejorando poco a poco. Pero es algo que tiene una aplicación sencilla en el día a día, ya sea cuando vamos a practicar un deporte, cuando conocemos a gente o cuando organizamos un cumpleaños sorpresa.

Aun así, tal vez no sea infalible. Hay quien dice que el propio hecho de “ser feliz” es una meta, y que a lo mejor nos deberíamos preocupar de estar bien, de ser un poco más feliz… pero en cualquier caso, una buena gestión de las expectativas en el trabajo y en la vida nos hará más felices a nosotros y a todos los que nos rodean.