¿Cómo conseguir la verdadera web abierta?

La web abierta es algo que preocupa a mucha gente desde hace bastante tiempo. Los gobiernos y grandes corporaciones monopolizan el control sobre la WWW, sobre sus contenidos, sobre sus tecnologías, sobre servicios vitales para su funcionamiento… Hay alertas que nos dicen que vamos camino a una distopía, o que incluso ya estamos en ella. ¿Cómo podemos evitarlo? ¿Cómo podemos conseguir la verdader web abierta?

No me voy a meter en grandes definiciones, ya hay otros que definen lo que és la web abierta de un modo más o menos acertado, pero para marcar un poco la línea decir que la web abierta es que la gente tenga el poder sobre la web, que tengan el control sobre sus propios contenidos para dejar acceder a todo el que ellos quieran.

Hay muchos elementos a tener en cuenta, de cara a la web abierta. Están las tecnologías a emplear, está la posibilidad de buscar la información (las búsquedas), está el acceso al contenido en sí… y son muchos los factores a tener en cuenta en cada uno de estos puntos.

Por ejemplo, el W3C (World Wide Web Consortium) tiene un pequeño wiki sobre “open web platform” en el que especifica algunas tecnologías que son completamente libres, y que sirven de base para tener una web abierta. Son las mínimas, pero no todo el mundo puede saber de todas ellas para controlar su propio contenido.

Puede que parezca un nuevo miedo, el hecho de que preocupe que la gente deje de tener el control. Sin embargo, dándole la vuelta (pasando del miedo de que quiten el control a la gente, al deseo de que lo tenga), ya en los comienzos de la Web su inventor, Tim Berners Lee, insistió mucho (sin éxito) a los desarrolladores de navegadores web de la época con que los navegadores también debían ser herramientas para que los usuarios pudiesen editar documentos, editar la web. Fue ignorado como el típico loco pesado que no sabe lo que dice, porque “¿por qué iban los usuarios querer crear sus propias páginas web? ¿Por qué iban a querer crear contenidos?“.

Respecto a este tema, la semana pasada tuve la suerte de poder (volver a) asistir al Ignite Madrid, y entre otras charlas muy interesantes pude escuchar la de Luis Roig (alias Darum) en la que advertía que “nos han robado Internet”. No haré muchos spoilers pues en breves saldrá la versión en vídeo (gallifante para el primero que lo enlace en los comentarios cuando salga), pero os diré que en 5 minutos hizo un breve e impactante repaso a la historia de la Web, defendió la web abierta y planteó el futuro que viene.

Puede que os preguntéis cuál es ese porqué que debería de haceros mover incómodos en vuestra silla. A fin de cuentas ya podéis publicar lo que queráis en miles de sitios: Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, … y siempre, a las malas, podréis decir lo que queráis en todos esos grupos de WhatsApp.

Voy a delegar en mi exsocio y amigo, Juan, que es un fiel defensor de la web abierta y que ya explicó en la WordCamp Madrid de 2017 “¿por qué defender la web abierta?”.




Justo esta semana, me ha llegado uno de los motivos de preocupación: hace años me autoedité un libro (#yuzzsfo Descubriendo Silicon Valley) y lo publiqué en Bubok para que el que quisiera pudiese descargárselo o tener una edición impresa (que me alegro de que nadie comprase, realmente). Esta semana me dieron el aviso de que para descargar el libro ahora hay que “pagar” dando una dirección de email a cambio. Acto seguido lo descargué, lo subí a un repositorio de archivos “propio” (Google Drive), y cree un enlace de bit.ly (por medir y saber cuantas descargas tengo que sumar a las 768 que tiene en Bubok).

Así que “ya está”, tomé el control de mis contenidos y puse mi granito de arena para la web abierta… ¿seguro?

Hay mucha gente que me dirá que esto no es ningún ejemplo de web abierta. He puesto mi archivo en manos de un gigante al que le importo cero (Google), y he direccionado el tráfico a él a través de un tercero que podría cambiar el destino de la navegación de los usuarios-consumidores sin yo enterarme.

Entonces, ¿cómo es la verdadera web abierta?

El tener tu propia página puede ser web abierta. Pero por ejemplo, esta página que leéis está alojada y mantenida por el mencionado Juan por lo que yo no tengo un control total, ya que yo no tengo acceso a su proveedor de hosting. Él tampoco tiene un control total, puesto que su proveedor de hosting puede cortarle el acceso en cualquier momento.

Podría montarme una granja de servidores en casa como tiene mi amigo Inda, pero ¿bastaría con esto? Mi proveedor de Internet podría cortarme la línea, o el ayuntamiento decidir que ya no quiere que pasen cables de fibra por sus calles. Podría alguien manipular los servidores de DNS (que es el eslabón más débil de toda la arquitectura de la web, aunque eso es otra historia que deberá ser contada en otro momento) y evitar que se pudiese acceder a mi contenido más que por IP. O aún teniendo yo todo el control de mis cosas, podría ser que por el lado de los usuarios-consumidores les aplicasen restricciones similares que les impidiese llegar a mis contenidos ¿y entonces de qué serviría que yo tuviese el control sobre ellos?

La verdadera web abierta es una utopía (EMHO) que, a día de hoy, como tal es imposible alcanzar. Igual que en el trabajo en el que delegamos responsabilidades en compañeros o en la vida en la que delegamos decisiones en gobiernos, estamos obligados a delegar parte del control sobre la Web.

Debemos elegir con sabiduría que publicamos en Facebook y que en nuestra propia web. Debemos elegir si el servicio X me provee extras suficientes y me da una confianza tal como para que tenga sentido ponerme en sus manos.

Ahora bien, como con los compañeros o los gobiernos, en todo momento deberemos estar atentos a cualquier alerta para tomar medidas si hay un cambio que modifique nuestra confianza.

Chatbots (III): La magia de crear chatbots sin abrir Visual Studio gracias a FormFlow

Los chatbots, las interfaces conversacionales, que empezaron a estar de moda hace un par de años resultan muy divertidos, pero no siempre son útiles. Requiere bastante esfuerzo diseñar una conversación teniendo en cuenta todas las opciones de respuesta que pueden plantear los usuarios. Pero: ¿es necesario controlar todas las posibles entradas para realizar una tarea de negocio? En la mayoría de las aplicaciones, la respuesta es un rotundo “no”. Si así fuese, no se basarían la mayoría de apps en formularios para recoger datos con los que hacer algo.

Seguir leyendo en CompartiMOSS.

Chatbots (II): Cómo lograr que tu móvil te lea Hacker News (los contenidos también)

Siguiendo con la serie sobre Chatbots, he preparado un programilla para que Google Assistant te permita navegar usando la voz por Hacker News (el foro de Y Combinator dedicado a noticias de tecnología) y escuchar el cuerpo de las noticias que más te interesen.

[In English]

Si sólo quieres usarla basta con que le digas a Google “Talk to Hacker News Reader. Sin embargo, si quieres conocer los puntos clave para poder hacer algo similar en pocas horas y con muy poco código sigue leyendo, porque vamos a ver 6 características humanas muy fáciles de obtener gracias a Dialogflow.

Dialogflow es una plataforma de Google (antes conocida como API.ai), que nos permite diseñar chatbots de un modo sencillo.

Es tan potente, que se pueden hacer muchísimas cosas sin tirar una sóla línea de código.

Por ejemplo, tiene integrado un sistema de reconocimiento de lenguaje natural el que, dándole unos cuantos ejemplos para que entrene, será capaz de reconocer lo que quieren decir los usuarios de nuestra acción y conducirles por las partes de nuestro chatbot para que obtengan la respuesta adecuada.

Por tanto, nos permitirá dar a nuestro chatbot de capacidades “humanas” de un modo muy simple.

1. Escucha

Los intents son el componente principal de un chatbot en Dialogflow. Lo podemos ver como cada unidad de conversación, es cada parte que nuestro sistema va a ser capaz de comprender y dar una respuesta.

Dialogflow nos permite indicar eventos y otras cosas que lanzarán ese intent, y en especial, nos permite indicar distintas frases que le sirvan de guía al chatbot, para que cuando las detecte sepa qué es ese y no otro el que tiene que lanzar.

También permite indicar directamente respuestas ahí mismo, que se irán lanzando aleatoriamente sin que tú tengas que programar nada.

2. Entendimiento

Que el chatbot pueda, sin que programemos nada, distinguir unas frases de otras es genial, pero le falta algo de poder. Al final, no sólo es importante escuchar las frases si no que también hay que entender los conceptos que están encerrados en ellas.

Al introducir las frases de ejemplo, tenemos la posibilidad de seleccionar partes del texto para decirle que es algo importante que debería abstraer y entender más allá de la muestra concreta.

Cuando el motor de reconocimiento del lenguaje entienda alguna de las entidades que hayamos mapeado a variables, las extraerá y nos las pasará como parámetros en las peticiones que nos diga que tenemos que procesar.

El sistema viene ya preparado para entender muchas cosas por defecto, pero nos da la libertad de definir nuestras propias entidades que nos ayuden a modelar exactamente lo que queremos. Por ejemplo, yo me he creado una entidad con los distintos apartados de noticias de Hacker News que se pueden leer: top, new, best, ask, show y job. Así el sistema puede entender que un usuario quiere que le lean los trabajos subidos a la plataforma o las últimas noticias.

3. Inteligencia

Cuando las opciones de respuesta de los intents no son suficientes, podemos crear nuestro propio servicio web que conteste a las peticiones que haya entendido el sistema.

Con las librerías que ofrece Google es fácil montar un servicio en cualquier lenguaje y plataforma. Sin embargo, para cosas pequeñas como el Hacker News Reader, nos permite codificar directamente sobre la plataforma código en node.js que será desplegado de manera transparente para nosotros en Firebase.

Cuando penséis en las cosas que podéis hacer, daros cuenta de que tirando de un servicio (en Firebase o dónde queráis) no estaréis ejecutando código en cliente, por lo que podéis hacer literalmente todo.

Por ejemplo, no os tenéis que ceñir a usar APIs para acceder a contenidos, pues no hay restricciones de cross origin que se apliquen a vuestro código. Tenéis todo Internet a vuestro alcance de un modo sencillísimo.

Mi acción permite al usuario escuchar las noticias que están linkadas desde Hacker News. Para esto se descarga la web (como si fuese un navegador) y la procesa para extraer el contenido (no me he esmerado mucho y se podría hacer mucho mejor).

4. Análisis

Para usar el editor inline, tendremos que tener algunas restricciones como que por narices nuestra función deberá llamarse “dialogflowFirebaseFulfillment” si queremos que se despliegue automáticamente y funcione todo bien.

Sin embargo, gracias a que Dialogflow escucha y entiende, al dotar de inteligencia a nuestro chatbot lo tendremos muy fácil para que sea capaz de realizar los análisis pertinentes de cada petición del usuario.

En el código podremos de un modo sencillo mapear cada uno de los intents que hayamos creado con funciones nuestras. Como estos se encargaban de escuchar, nos indicarán lo que el usuario quiere.

También podremos acceder a los parámetros que el sistema haya entendido gracias a las entidades que hayamos creado (entender).

exports.dialogflowFirebaseFulfillment = functions.https.onRequest((request, response) => {
    const agent = new WebhookClient({
        request,
        response
    });
    //...

    function read(agent) {
        var number = agent.parameters.number || 0;
        //...
    }

    let intentMap = new Map();
    intentMap.set('Default Welcome Intent', welcome);
    intentMap.set('Repeat', repeat);
    intentMap.set('Back', repeat);
    intentMap.set('Read', read);
    //...
    var promise = null;
    try {
        promise = agent.handleRequest(intentMap).then(function() {
            log('all done');
        }).catch(manageError);
    } catch (e) {
        manageError(e);
    }
    return promise;
});

5. Respuesta

Para que nuestro chatbot conteste, tan solo tenemos que hacer uso del método add de nuestro WebhookClient. Podremos pasarle directamente texto, sugerencias de respuesta para guiar al usuario o fichas con texto enriquecido en dónde podremos embeber imágenes, poner emoticonos, etc.

Hay que tener en cuenta que algunos de los dispositivos en los que potencialmente correrá nuestra aplicación pueden que no tengan pantalla o navegador web por ejemplo. Por lo que hay que tener en cuenta que, si queremos algo puramente conversacional, deberíamos evitar los estímulos visuales y ayudar a nuestro bot a expresarse sólo con el uso de la palabra.

6. Recuerdo

Una de las cosas que más nos exasperan a todos es tener que repetir las cosas una y otra vez, por lo que es importante que nuestro bot recuerde lo que ya se le haya dicho.

Para esto usaremos los contextos. Los contextos es una estructura que maneja Dialogflow para ayudarnos a filtrar entre intents y permitir a la plataforma lanzar el adecuado. Se pueden usar, por ejemplo, para saber si el dispositivo del cliente tiene pantalla.

Su uso no está muy documentado, pero una vez que ves como funcionan los dos métodos básicos, es trivial su uso para guardar información entre cada frase de una conversación.

    //...
    var context = agent.getContext('vars');
    var vars = context ? context.parameters : {
        ts: (new Date()).getTime() % 10000,
        items: [],
        pointer: 0,
        list: 0,
        //...
    };
    //...
    agent.setContext({
        name: 'vars',
        lifespan: 1000,
        'parameters': vars
    });
    //...

Con estas 6 capacidades humanas ya tenéis las claves para poder hacer algo similar vosotros mismos y dar mucha más funcionalidad a Google Assistant.

Espero que os resulte útil, tanto la acción en sí como la información extra. Si es así compartidlo y difundid la palabra.

Seguiremos con algunos otros sistemas que nos permiten también hacer chatbots de un modo sencillo, y con cómo integrar nuestros bots en distintas plataformas.

Chatbots (I): Crea una app para hablar con tu móvil sin programar nada

Comienza hoy una serie de posts relacionados con los chatbots, con una dirección y sentido pero sin saber muy bien a dónde llegaremos.

En el de hoy vamos a ver un modo supersencillo de crear una aplicación que te permita hablar (en plan chat o usando la voz) con tu móvil sin programar nada, ¡ni una sóla línea de código!

[In English]

Muchos, habréis usado ya Google Assistant. El “Siri” de Google al que accedías en terminales Android diciendo “Ok, Google”.

Ahora ya no está sólo en teléfonos Android, se puede disfrutar de su ayuda en los terminales con iOS, en los Google Home, smart watches, en coches, televisores, etc.

Por cierto, decir que Google  (por el programa de recompensas del que os hablé hace un par de meses) me mandó un mail indicándome que me va a regalar un Google Home por una aplicación que hice siguiendo este método, empleando tan solo unas pocas horas. ¿Queréis hacer lo mismo?

Cuando vais a la consola de actions (que así se llaman las aplicaciones para el asistente), al añadir un nuevo proyecto, Google te da varias opciones. Puedes programártelo todo contra una API, puedes usar una plataforma avanzada en la que puedes programar pero que te da muchas cosas hechas (se llama DialogFlow), o puedes usar una de las tres plantillas que tiene.

Como veis en la imagen previa hay 3 plantillas distintas:

  1. Trivia. Es una plantilla que te permite crear un juego de preguntas y respuestas. Por cada pregunta te permite aportar distintas respuestas e incluso sinónimos a las respuestas. Esta plantilla está preparada para cargar contenidos en Inglés, Francés, Alemán y Japonés.
  2. Personality Quiz. Es una plantilla preparada para crear tests de personalidad. Por ejemplo, podríais crear uno como el que usó Cambridge Analítica (la del follón con Facebook) para captar datos de millones de estadounidenses e influir en sus elecciones. Esta, por el momento, sólo se puede usar para crear contenido en inglés.
  3. Flash Cards. Es una plantilla que por el momento sólo permite crear apps en inglés, y que busca que se cree un juego educativo para aprender sobre cosas.

En el primer paso (salvo en la segunda que no dispones por el momento de esta opción), has de elegir el tipo de personalidad. Esto es principalmente elegir si quieres una voz de mujer, hombre o robot. La elección también influirá en el acento, expresiones y efectos de sonido que empleará tu aplicación.

En el segundo paso, el de contenido, es importante que os copieis la plantilla de Google Sheet que os ofrece, ya que si creais una vosotros desde cero, es muy fácil que no cumpláis con todas las validaciones que se realizarán después.

En la plantilla podéis cambiar cuanto queráis para adaptarla a vuestro contenido, pero es muy importante que en la segunda hoja (que está pensada para que introduzcáis varios parámetros de configuración) cambieis el título de vuestra aplicación, para no entrar en conflicto con otras aplicaciones que se hayan creado antes.

Una vez que hayáis seguido este wizard (el formulario que te guía paso a paso por un proceso, para los ajenos al mundo del diseño y desarrollo de aplicaciones), tan sólo tendréis que seguir el de Overview para indicar cómo se debe invocar a vuestra aplicación, poner descripciones e iconos, etc. etc.

Con esto hecho, ya estaréis preparados para mandar vuestra aplicación a validación y que una vez que sea aprobada, vuestros usuarios puedan decirle a su móvil “Talk to …” y que empiece la magia.

Las mentiras de mi paso por la universidad

Ahora que parece que de universidades va la actualidad (aunque para mi vaya más de engaños y falsificaciones) voy a plasmar aquí mi experiencia llena de mentiras y (des)engaños.

Tengo que adelantar que por estas palabras hubo quien que me tachó de liberal y me comparó con Pedro J. y con Reverte. También es cierto que a dicha persona la forzaron a dimitir años después por haber dicho que era titulada sin ser ella nada de eso. Intentaré no meterme en política para que no hagáis lo mismo.

Para los que os gusta leer poco, os adelantaré el resultado sin que tengáis que pasar por las motivaciones: en mi opinión la universidad tal y como está planteada es una pérdida de tiempo y de dinero.

He de aclarar también, que soy un firme defensor de la enseñanza pública. Creo que todo el mundo ha de tener derecho y opciones a formarse, independientemente de su capacidad económica.

Ahora que los ansiosos están satisfechos, pasemos a la historia (mi historia).

Estudié un par de años en Alicante y posteriormente acabé la carrera en la UNED. Durante ese periodo aprendí muchas más cosas por las noches que por el día. Entiéndase bien, por las noches me dedicaba a cacharrear y aprender cosas fueras del currículo marcado. Aprendí de hacks y cracks, debuguee windows en tiempo real, e incluso tuve algún logro sonoro como ser la primera persona en el mundo (sí) en instalar XGL y Compiz fuera de las versiones de Suse para las que estaban hechos.

Cuando fui a estudiar, estaba ansioso por vivir la experiencia, ir a una universidad, a una fuente de conocimiento. Mi decepción fue tremenda.

En Alicante me encontré con profesores que (en su mayoría) no tenían ningún afán por enseñar. Estaban los que querían investigar, y en España para investigar tienes que dar clases. Y estaban los que simplemente querían tener un puesto lucrativo con bastantes vacaciones (porque los profesores que no quieren trabajar mucho tienen muchas vacaciones, los otros muy pocas).

Recuerdo algún enganchón “violento” con algún profesor.

Hubo una, que era la tercera en un departamento que compartía apellido con el director (y no era “López”), que me pidió opinión sobre sus clases y tras dársela de un modo educado pero claro, me pidió que no volviese “porque no iba a aprobar nunca su asignatura“.

En la UNED las cosas no eran muy distintas.

Por ejemplo un tutor, que fumaba en el aula (cuando ya no se podía, que no soy tan viejo), me dijo cuando fui a preguntarle por unas prácticas presenciales y obligatorias, que él daba esa asignatura porque alguien tenía que impartirla y que me buscase la vida con las prácticas porque no tenía ni idea.

Si bien, el formato de la UNED de “tú te lo guisas y tú te lo comes” me enseñó mucho a ser resolutivo, creativo y autosuficiente. Además de permitirme trabajar mientras estudiaba (irónicamente en el Gobierno, en Universidades e Investigación) y de cuidar de quien tuve que hacerlo cuando llegó el momento.

Esta es mi experiencia, y la que me llevó a que al final sólo buscara un papel que me abriera puertas en el mundo laboral.

Creo que mi formación me dió cosas. Me dió unas bases teóricas muy buenas para posteriormente entender mejor materias prácticas que aplicar en el día a día. Me dió mecanismos que uso continuamente. Pero en realidad no me lo dió ella más que por el programa marcado, porque fui yo el que lo obtuvo y el que se sacó las castañas del fuego. Estoy seguro de que podría haber obtenido lo mismo de un modo más eficiente.

También hubo otra cosa que me dió la universidad, y fue el afán por enseñar y compartir el conocimiento. No quería ser como aquellos que me había encontrado. Por eso siempre que doy un curso me lo preparo un montón e intento transmitir con muchas ganas.

Por supuesto, tengo amigos que han vivido experiencias completamente distintas. Por ejemplo “el Miguel”, con quien jugaba a balonmano, pudo interaccionar mucho con los departamentos de su universidad y le abrieron las puertas de la NASA (¡ahí es nada!).

Hay otros como Fernando y Jose, que en este debate en Twitter me contaban lo guay que fue para ellos.

Tampoco es el mío el único caso. Recuerdo una chica con la que estuve que estudiaba Química. Tenían una asignatura de programación en la que les enseñaban Pascal. Ella había suspendido esa asignatura el año anterior, y se desesperaba porque no entendía nada de lo que explicaba la profesora. Tras darle clase durante una tarde (sí, una) para que entendiera los conceptos clave, no sólo empezó a sacar notazas y a ser la primera de la clase, si no que además corregía a la profesora (que por lo visto sólo copiaba los programas de unas fotocopias, y cuando había algún bug se le venía el mundo encima).

Además de esto, está la típica batalla tonta de que si para trabajar en informática tienes que ser informático… Me parece una discusión vacía, porque conozco a gente muy válida que vienen de Matemáticas, de Teleco, ¡o incluso que no tienen ninguna titulación!

Por ejemplo, está el grande de Inda, un amiguete que tiene una especie de título de FP de una academia privada, y que no sólo le da mil vueltas a la mayoría de titulados con los que he trabajado, sino que es a quien pido ayuda cuando me topo algún problema técnico que no controlo.

Otro ejemplo es Unai, un chico que estaba acabando un FP y que nada más entrevistarle le dije al gerente de la empresa que lo quería y lo quería en mi equipo, porque era un diamante en bruto, y que posteriormente demostró lo que valía.

En definitiva, en España creo que se valoran mucho los papeles y no tanto el conocimiento. Lo creo por todas las mentiras que viví en esa época, y soy consciente de que otros tendrán otras vivencias que les lleven a otras 17 conclusiones. Mentiras como que en la universidad iba a aprender un montón, mentiras como que era lo que necesitaba para abrirme al mundo o que me enseñaría a ser un gran profesional.

Para mi lo importante es el conocimiento, y el que se obtiene yendo a aburridas clases se puede obtener de otros modos que sean óptimos en cuanto a tiempo y dinero. En definitiva, hay otros caminos y yo los prefiero.

El éxito de la búsqueda de huevos de Pascua

La semana pasada acababa la Pascua, una tradición que parece que existe desde la Edad de Hielo. Además se estrenó Ready Player One, una pelicula de Steven Spielberg basada en un libro del mismo nombre, que se centra en la búsqueda de huevos de Pascua en un mundo virtual (tranquilos, no vienen spoilers). ¿Qué son los huevos de pascua? ¿De dónde vienen? ¿Para qué sirven?

Los huevos de Pascua, en el mundo de la tecnología, son mensajes o funcionalidades escondidas en el software.

Esto se ha extendido posteriormente a los menús de algunos DVDs y otras cosas, pero el origen todo el mundo lo tiene claro: el videojuego de Atari Adeventure.

Atari Adventure Easter Egg on Atari (Jakks Pacific) Port

En el prólogo de Ready Player One lo explica uno de sus protagonistas:

Como muchos de los primeros videojuegos, Adventure fue diseñado y programado por una sola persona. Pero en aquella época, Atari se negaba a conceder el menor mérito a sus programadores, por lo que los nombres de los creadores de los juegos no aparecían en ninguna parte.

Así pues, el hombre que inventó Adventure, un hombre que se llamaba Warren Robinett, decidió ocultar su nombre en el interior del propio juego. Escondió una llave en uno de los laberintos del juego. Si encontrabas la llave —un pequeño punto gris pixelado—, podías usarla para entrar en un aposento secreto donde Robinett había escondido su propio nombre.

Efectivamente, así empezó todo y empezaron a aparecer huevos de Pascua por todos sitios.

En GPMESS solíamos meter alguno en todas las versiones, usábamos lo mismo que usaba Android para sacar el menú de desarrollador: pulsar 7 veces sobre el número de versión de la pantalla de About.

Lo hacíamos porque era divertido para nosotros saber que había cosas escondidas, y porque sería emocionante para nuestros usuarios si alguno lo encontraba.

Hollywood Studios - Indy and the idol - by hyku

¿A quien no le gustaría ser un Indiana Jones descubriendo un tesoro escondido?

Hay algunos huevos de Pascua que en realidad no son tal. No los pusieron ahí los desarrolladores adrede, si no que son un glitch que sin querer da una nueva funcionalidad, como un Mario pequeñito pero capaz de tirar bolas de fuego, o el codiciado Pokemon MissingNo.

En cierto modo son algo que se ha hecho popular, tal vez por eso de los 5 minutos de gloria de aquella persona que los encuentre. Son tan populares que se han reflejado en películas, como en la “antigua” The Net en la que la analista interpretada por Sandra Bullock se metía en un follón por hacer click en un sisímbo de pi pulsando Ctrl-Mayus.

Tal vez aun penséis que es una cosa rara y excepcional, pero muchísimo software tiene huevos de Pascua. Por ejemplo Windows 10  tiene un Panel de Control vitaminado llamado GodMode. Microsoft Word tiene funciones especiales para que cree texto random de relleno.

Sin ir más lejos, el 60% de vosotros usais Chrome para leer estas lineas y Chrome está lleno de funcionalidades ocultas. Algunas son útiles y algunas divertidas. Interpreta un montón de URLs distintas que empiezan por el protocolo “chrome:”, tiene un juego para que estés entretenido cuando te quedas sin conexión, o por ejemplo si estás en Android si deslizas hacia arriba 5 veces cuando vas a cambiar de pestaña, podrás ver como todo da vueltas.

Y hablando de dar vueltas ¿alguna vez habéis buscado en Google “do a barrel roll”? 😉

Vivimos en una distopía digna de Black Mirror

Puede parecer una historia de ciencia ficción digna de ser retratada en la angustiosa serie distópica Black Mirror. Sin embargo, es la realidad en la que sin darnos cuenta vivimos.

Estamos siendo vigilados por un Gran Hermano que nos vigila y manipula. Veamos quien es, conozcamos los hechos. Sólo el conocimiento nos hará libres, amigos. Preparémonos para lo que viene.

Llevamos unas semanas con muchas noticias sobre el caso de Cambridge Analytica, sobre como habrían influido en las elecciones de USA para que ahora tengan a Trump como lider supremo. ¿Qué ha pasado? ¿Quién es el responsable? ¿Cómo podemos evitar que “nos la metan” a nosotros?

Resumiendo mucho, está que esta empresa británica pilló los datos de 50 millones de estadounidenses. No necesitó que todos usaran sus aplicaciones, con unos cientos de miles fue suficiente ya que eso les bastó para acceder a la información de sus amigos.

A esa gente les aplicó el modelo de los cinco grandes, que sirve para determinar la personalidad de la gente. Es un modelo similar al que usan en el test 16personalities que se hizo bastante viral por la impresión de exactitud que les daba a quienes lo hacían (probad a ver que os parece).

Teniendo catalogada a la gente, teniendo toda la información que Facebook guarda de cada uno de nosotros: sus intereses y otros datos como dónde vivian o sus profesiones; esta compañía pudo hacer publicidad segmentada a esos 50 millones de americanos para facilitar que Trump ganara las elecciones. Da miedo ¿verdad?

Apareció un movimiento para borrar las cuentas de Facebook, promovido entre otros por Elon Musk o uno de los fundadores de WhatsApp (compañía que actualmente es propiedad del gigante de las redes sociales). Pero, ¿eso es suficiente?

La respuesta es un claro “no”. Los dedos de Facebook son muy largos (WhatsApp, Instagram, Oculus, Messenger, …). Además están integrados con la mayoría de las webs y aplicaciones que usamos. La única manera de aislarnos completamente es bloquear todos sus dominios. ¿Con esto ya estaríamos cubiertos?

La respuesta vuelve a ser un “no”. Facebook no es la unica empresa que trabaja con datos y publicidad, hay muchos dispuestos a comerciar con lo que saben de ti para hacerte llegar el mensaje adecuado para que compres un producto (o una idea).

¿Recordáis como os sentisteis cuando pensabais que Facebook os escuchaba? Pues pensad que ahora cualquiera puede conocer vuestros patrones de sueño, averiguar tu número de teléfono, o manipularte para que acabes votando a Trump.

Si esperáis que os de una solución infalible, lo siento pero no la tengo. Se pueden tomar medidas como usar distintos mails para cada red y aplicación que usemos, revisar la privacidad de nuestras redes frecuentemente y borrar la información de perfilado que han ido almacenando sobre nosotros, pero a día de hoy, plantearse no usar móviles o Internet es muy complicado (yo no podría).

La única manera de escapar de esta distopía es tomar medidas cuando detectas alguna empresa que abuse denunciando sin piedad, y valorar menos las cosas gratuitas y más las de pago en las que nosotros seamos el cliente y no el producto.

 

PD: Si queréis más información sobre el caso de Cambridge Analytica o sobre como se comercia con nuestros datos, os recomiendo que leais la bonilista del pasado domingo.