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Algo novedoso


Ahora, siguiendo mi tradición de ir contracorriente, voy a hacerlo completamente a mano, me dispongo a empezar un post (¿semanal?) con un resumen de las últimas noticias sobre hacktivismo, ingeniería social y tecnofascismo, siempre desde mi punto de vista tecnológico, práctico y militante.

En 2018, cuando todavía OpenAI no había lanzado su bomba nuclear al público (ChatGPT – noviembre de 2022), monté en este mismo blog un sistema inteligente que generaba un post semanal con un resumen de las últimas noticias de tecnología. Funcionó, con alguna pausa, hasta 2023. La IA Generativa se había popularizado y mi sistema ya no aportaba nada novedoso.

Ahora, siguiendo mi tradición de ir contracorriente, voy a hacerlo completamente a mano, me dispongo a empezar un post (¿semanal?) con un resumen de las últimas noticias sobre hacktivismo, ingeniería social y tecnofascismo, siempre desde mi punto de vista tecnológico, práctico y militante.

Antes, los escritores no usaban IA, robaban el trabajo de sus mujeres y lo presentaban como propio.

Robado al Partido Pirata

Vamos al lío:

Repaso de noticias

Las guerras son una cosa terrible, pero hay muchas formas de pelearlas

Ucrania ha lanzado una web con toda la documentación que tiene sobre armamento ruso. El objetivo es doble: acceder a la inteligencia colectiva (crowdsourcing) y devaluar el armamento ruso en el mercado porque todo el mundo conozca sus fallas.

    Ante la tiranía, organización

    Como buen negacionista del cambio climático, Trump se cargó todos los datos que lo avalaban de climate.gov y los científicos que trabajaban ahí se han organizado para republicar toda esa información de nuevo en climate.us.

    Honrar la memoria, memoria para honrar

    Un medio de comunicación alemán ha hecho una base de datos de documentos que listan miembros del partido Nazi para saber quién fue parte.

    En España lo más parecido es el buscador PARES del ministerio de cultura, pero no tiene digitalizado todo.

    Cuando la vigilancia se vuelve parte del paisaje

    Este artículo, escrito por Catalina Balla, directora de Comunicaciones de Derechos Digitales hace repaso de algunos casos de vigilancia masiva y control social que se han producido en América Latina.

    Vigilancia autoalojada

    IP Crawl es un sitio web que enlaza un montón de cámaras de vigilancias personales que por una mala configuración quedan accesibles a cualquiera por Internet. RTFM!

    Vigilancia sin necesidad de explotar vulnerabilidades

    El ataque FROST es un sistema de vigilancia implementado por investigadores de la Universidad Tecnológica de Graz en Austria. Gracias a una funcionalidad legítima de los navegadores, que permiten a las páginas web manejar archivos, cualquier web puede medir la curva de velocidad de la lectura en SSDs. Han comprobado que esta curva depende de los programas en ejecución y de qué otras web están abiertas en el sistema (ataque de canal lateral que ya se conocía), por lo que se puede comparar el resultado obtenido de la lectura de un archivo en disco con una base de datos de firmas para identificar lo que está haciendo el usuario mientras tiene la web abierta.

    Vigilancia a la europea

    A pesar de que algunos gobiernos están rechazando el trabajar con Palantir por ser una empresa de USA y como tal priorizará las órdenes dadas por Trump, parece más bien un lavado de cara por la publicidad negativa que está teniendo la empresa. La retirada temporal del mercado internacional de los modelos Mythos 5 y Fable 5 de Anthropic por orden de Trump, ha convencido a todos de que ante un conflicto pueden quedarse sin servicio de una herramienta «vital». ¡Pero eso no quiere decir que no quieran herramientas para espiar!

    Francia y Alemania ya han buscado alternativas europeas, mientras que el Ministerio del interior Austriaco ha renovado sus licencias de Tangles (también de USA), un sistema de Inteligencia Artificial que usa fuentes de todo tipo para hacer vigilancia masiva. Su principal arma es Webloc, que explota datos obtenidos por aplicaciones móviles y plataformas de anuncios para identificar y geolocalizar a dispositivos móviles (ergo a las personas que los portan). Este sistema lo usa también Hungría y el ICE en Estados Unidos.

    ¿Y España qué?

    Extraoficialmente parece que el gobierno ha contactado a los organismos públicos y empresas participadas por la SEPI y ha dado orden de no contratar los servicios de Palantir en adelante lo que habría frenado proyectos que estaban negociándose con la Guardia Civil y Navantia. Sin embargo, tanto la SEPI como la Moncloa han negado que exista tal directiva.

    Cambiar toda la tecnología extranjera por europea

    El Supremo de Estados Unidos ha dicho que la FTC no puede ser independiente porque todos los organismos de USA deben obedecer a su presidente.

    Esto, que podría verse como una disputa interna de Estados Unidos, tiene implicaciones mucho más allá puesto que los acuerdos entre Europa y USA para que los datos de ciudadanos europeos se puedan gestionar por empresas americanas requieren que estén supervisadas por una entidad independiente (la FTC).

    Y no es sólo una cuestión de gente de a pie. Hay alguien espiando a los políticos europeos con el mismo software espía que se descubrió en el teléfono del presidente Sánchez, y también empresas especializadas en interferir en las elecciones de sus países miembro.

    La comunidad actúa contra el monopolio de las Big Tech

    La prohibición de exportar el modelo Mythos también es un toque de atención para la comunidad tecnológica que tiene que reforzar sus estrategias para usar modelos que no dependan de las grandes tecnológicas y sus centros de datos ya sea porque se ejecutan en local o porque lo hacen de manera distribuida.

    La responsabilidad de los trabajadores de las Big Tech

    Aunque es algo sabido que las grandes empresas tecnológicas como Microsoft participan de la vigilancia masiva, por ejemplo en el genocidio que lleva a cabo Israel en Gaza. Son sus trabajadores los que están mejor posicionados para evitar que esto pase como se ha hecho y se sigue haciendo. No se puede infravalorar la posición de fuerza de quienes (de momento) son imprescindibles hasta que la IA les quite el trabajo.

    Lo ilustra muy bien esta carta de despedida del jefe de seguridad de Android a sus compañeros.

    ¿Pero quién va a espiarme a mi?

    Aunque es legítimo pensar que no se tiene nada que ocultar y que nadie se va a molestar en espiarte, la realidad muestra que la información es valiosa hasta para la entidad menos pensada.

    Papa Johns (una cadena de pizzerías) deduce cuando te queda poca comida en la nevera para lanzarte publicidad porque saben que es más fácil que piques si tienes menos opciones a tu alcance en casa.

    Mientras, reCAPTCHA (el servicio de Google para diferenciar humanos de bots) evoluciona para capturar la estructura de la mano pidiendo al usuario que active la cámara y haga gestos. ¡Cómo si no supieran perfectamente que eres humano sin que hagas nada!

    ¿Qué hago?

    Si quieres actuar contra la vigilancia masiva, lo primero es protegerte a ti misma. Tenemos a nuestra disposición guías y software que permiten a cualquiera escabullirse entre las costuras del sistema como Sandra Bullock en La Red.


    Eso ha sido todo. What a week!

    Espero que no caiga sobre mi la maldición de todas las cosas que se anuncian y en unos días pueda compartiros las novedades que aparezcan, ¡que está la actualidad muy tecnofascista!

    Cualquier feedback en comentarios, toots o correos electrónicos. ¡Nos leemos!

    ¿Dónde harás tu próxima pancarta?

    Algunas educadoras en Valencia están pudiendo usar las instalaciones de su lugar de trabajo para organizarse y preparar las movilizaciones que ya duran semanas. Tener espacio es vital para la democracia, es necesario para poder debatir en algún lugar o para algo tan básico como hacer una pancarta. No a todas se lo permiten, por lo que hay otras que tienen que hacerlo en la calle.

    En la Comunidad Valenciana hay una gran tradición de ocupación del espacio público. En muchos pueblos es normal ocupar la acera o incluso la calzada para hacer una paella con las amigas. Sin embargo, en otras regiones esto no es así y una acción de este tipo conllevaría una rápida visita de algún cuerpo de “seguridad” y una posible sanción.

    En el contexto actual en el que la extrema derecha toma posiciones en distintos gobiernos, tanto en España como en el resto del mundo, es lógico prever un aumento en los recortes de derechos sociales acompañados de una dura represión y eso lleva a otra pregunta: ¿Dónde harás tu próxima pancarta?

    Mientras todavía sea legal reunirse, organizarse, protestar… y para defender que lo siga siendo, es vital tener lugares donde hacerlo.

    Tradicionalmente los locales sindicales han sido un comodín con el que todas podíamos contar si bien es cierto que no a todo el mundo les convence una estructura con rangos.

    También, algunas parroquias han sido hogar del pueblo y punto de concentración de movimientos sociales como San Carlos Borromeo en Vallekas, aunque quizá sólo se den en sitios tan reivindicativos como Vallekas, además de lo que la religión aleja a algunas por motivos obvios.

    El único sitio en el que cabemos todas las personas es en los Centros Sociales del tipo que sean. Los hay okupados, los hay vecinales e incluso municipales. En Euskadi se les llama “gaztetxes” y en los Países Catalanes se les llama “casals”. No hay dos iguales, pero todos tienen en común que son el hogar de innumerables movimientos sociales y que su existencia y permanencia es tremendamente frágil porque suelen depender de que no les aplasten poderes externos como la gentrificación capitalista o la represión de las autoridades, y de que la gente que les rodea lo de todo por defenderlos.

    En Santander, una ciudad pequeña de una comunidad pequeña, hay poquitos de estos santuarios en los que cualquiera puede buscar refugio. Se pueden contar con los dedos y por tanto es fácil conocer la situación de cada uno. Los hay a los que les han subido el alquiler, a los que directamente no se lo renuevan para hacer pisos turísticos y les hay que están peleando en los juzgados para que no les desalojen para construir nuevos bloques de edificios que alimenten la burbuja especulativa inmobiliaria.

    Sin embargo, ante esa imagen desoladora, la solidaridad colectiva demuestra de lo que es capaz con ejemplos como el de La Libre.

    La Libre es un Centro Social Autogestionado (CSA) con 25 años de historia en Santander, en el centro, haciendo barrio y dando espacio a quienes no tenían sitio en ningún otro lado (medios de comunicación alternativos, cooperativas de consumo, redes de apoyo, feministas, pacifistas, animalistas y muchos más). Las personas que se encargan de la A de CSA, ante el aviso de los caseros de que iban a vender el espacio miraron por el barrio y no encontraron ni una sola opción que les permitiese seguir su actividad con lo que aportan las ventas de libros y las cuotas de los socios (que en general eran de 20€ al año). Lo dicho, una imagen desoladora.

    Cuando se comunicó esta noticia a la comunidad que vive gracias al espacio, surgió un grito de resistencia coreado por muchas voces: ¡La Libre se queda! Y todas las personas de cada una de esas voces dieron más fuerza a esa A de CSA y empezaron a buscar soluciones todas a una.

    El tiempo era y es un duro enemigo, así que 3 personas se jugaron sus ahorros para que La Libre pudiera comprarse tiempo mientras que el resto buscaban de dónde sacar los casi 150.000€ que hacían falta. Una tormenta de ideas azotó no sólo la ciudad sino toda la región de Cantabria. Cada cual aportó como supo y pudo, y con un montonazo de trabajo de otro montonazo de gente se han recogido donaciones directas (alrededor de 40.000€) y se está haciendo una campaña de crowdfunding que parecía imposible (100.000€ como objetivo ¡ahí es nada!).

    La esperanza lo llena todo cuando ves el apoyo, las ganas, y la fuerza de la solidaridad colectiva, pero los números son demoledores en una campaña de crowdfunding que se sale de todos los cánones. En el primer mes de campaña se consiguieron 60.000€ ¡más de la mitad! Y todo apunta que en lo que queda hasta el 20 de junio el objetivo de asegurar el futuro de La Libre se habrá cumplido.

    Las donaciones están llegando de todos los lugares y esta historia ha saltado ya las fronteras internacionales porque es un ejemplo de cómo las personas y colectivos de todos los lugares se pueden unir por una causa común y vencer las reglas del juego del capitalismo. Algo que hace un par de meses parecía una fantasía ahora es algo alcanzable que en Santander están rozando con los dedos, y ya no tendrán que dudar cuando alguien les pregunte: ¿Dónde harás tu próxima pancarta? Porque parece que sí ¡La Libre se queda!

    50-50

    Ahí estaba, haciendo una raíz cuadrada con lápiz y papel para un puesto de programación. ¡Un sinsentido!

    Había visto la oferta por casualidad, sin estar buscando nada en concreto, y el trabajo era temporal pero supondría un cambio de aires, que era algo que necesitaba mucho porque en su puesto actual había demasiada burocracia y demasiados jefes, lo que le causaba mucho estrés.

    Lo que no se esperaba era lo que se encontró. La regla general, lo más corriente, era encontrarse con que el 90% de los candidatos, o al menos los que llegaban a las pruebas, eran hombres y sólo ella como mujer. Sin embargo en esta ocasión había dado con la rara avis de que hubiese un número igual de hombres y mujeres y sólo eso hacía que valiese la pena intentar hacer bien la prueba a pesar de lo surrealista que era.

    Tras hacer un montón de operaciones matemáticas que nunca se le ocurriría hacer a mano, de hacer dibujos técnicos, se encontró lo más raro de todo en el último ejercicio, era una pregunta de desarrollo que tenías que contestar justo en doscientas palabras. Ni ciento noventa y nueve, ni doscientas una. Exactamente doscientas.

    zootropo

    – ¡VIVIMOS EN UN PERMANENTE DELIRIO! – Gritaba el sombrerero mientras bailaba con un aro en su cintura y  sostenía una taza de té en la punta del pie.

    – ¿Del río? De eso me río, allá habrá ostras o algún que otro tentempié ¿verdad amigo carpintero? – Le espetó la morsa mientras se afilaba los bigotes con las puntas de los dedos.

    – Bueno, señor morsa, la última vez que planeé con usted para hacer un tentempié, no me salió nada bien ¡ni una sóla ostra probé!

    – Pero mi querido amigo, ¿aún dándole vueltas a aquel terrible malentendido? No sea rencoroso y pasemos a otro papel.

    Entre todos ellos, un conejo blanco corría como loco sin parar de mirar el reloj. Un gato aparecía y desaparecía de lo alto de los árboles, las flores parecía que cantaban, y unas cartas caían como fichas de dominó.

    De Repente todo paró. Ni un susurro se movía. La niña se acercó a la caja y la dió cuerda y cuerda y cuerda… hasta que no pudo más, y al soltar la manecilla todo volvió a empezar.

    Yo te ayudo

    -Deja, que yo te ayudo con la compra.

    -¿Te ayudo a cambiar al niño?

    -Yo te ayudo a poner la mesa.

    -¿Necesitas ayuda con la comida?

    -Hoy te he ayudado haciendo la cama.

    -Deja, que te ayudo con los platos.

    -¿Quieres que te ayude con la aspiradora?

    -Mira, no me ayudes más, nos divorciamos y ya me apaño yo sola con la compra, el niño, la comida, la limpieza y de hacer y deshacer la cama.

    Una batalla fácil

    Iba a ser una batalla de lo más sencilla. Era uno más de los escenarios preparados para las maniobras que el General se había empeñado en montar para poder lucir la nueva tecnología y satisfacción del alto mando.

    Ocupaba cuatro cuadrantes, uno montañoso al oeste de una ciudad (abandonada, claro) al sur se abría una planicie con alguna masa forestal, pero sin a penas sitio para esconderse. Un sitio perfecto para demostrar lo efectiva que podía ser en combate la tecnología de invisibilidad. Cualquiera sin una tecnología así sería afortunado de poder dar dos pasos por allí sin que lo hicieran papilla.

    Cualquier enemigo en la ciudad estaría atento a las montañas desde las torres de vigilancia, mientras que yo podía dirigir a mi unidad de blindados a través de la planicie sur sin mayor preocupación.

    Todo iba con normalidad y sin sobresaltos hasta que llegamos a mitad de la planicie, donde cualquier refugio nos quedaba igual de lejos.

    En un sitio así podíamos movernos rápido y la exposición no era un problema. Sólo alguna mina de última generación podría afectarnos, y a nadie le habría valido la pena minar ese páramo.

    De repente ¡Boom! Una explosión hizo temblar mi aparato. Rápidamente empecé a pedir informes para saber qué demonios había pasado, pero la radio era un caso así que salí por la torreta para hacerme una idea de lo sucedido. El carro de Tennessee, el Rolling Stone, estaba en llamas totalmente destrozado.

    Rápidamente empecé a dar órdenes para que el resto se dispersase en una formación abierta mientras conseguía información del mando. Jhonny me gritaba que había que hacer algo por ellos, era joven e incapaz de asimilar que Tennessee y los demás ya estaban muertos y nosotros lo estaríamos pronto si no hacíamos lo que debíamos… «¡Habrá tenido un fallo de motor!», pobre muchacho, a pesar de haberse asomado tras de mí no se había fijado en el impacto de cohete que tenía en el lateral derecho, eso no había sido un accidente.

    – General, tenemos fuego real, ¿qué demonios ocurre?

    – Brrt brrrrrt

    – General Mason, aquí Jefe Camaleón. Han disparado al Rolling Stone con lo que parece un misil de tierra con munición real, solicito información e instrucciones.

    Todos mis chicos corrían a todo lo que daban los motores de sus carros mientras la radio seguía en silencio… ¡Boom!

    – ¡El Wild Side ha caído! – dijeron varios informes, esta vez más ordenados, en la radio.

    Tragué saliva mientras mi cerebro verbaliza a lo que tenía que hacer.

    – Aquí el comandante, hemos perdido la comunicación con el mando y está claro que además hay algún tipo de enemigo que puede vernos a pesar de la invisibilidad. Cambien a fuego real y machaquen cualquier cosa que se mueva ahí fuera. Sí alguno está cerca de una de las formaciones boscosas abandonen el tanque y póngase a resguardo, el resto activen el modo White Rabbit, tal vez bajo tierra no nos puedan ver o al menos disparar. Buena suerte chicos, no sé contra quién pero estamos en guerra y pinta negro.

    Transformación

    Fui al monte sin compañía y ese día fallé, caí y morí. Ahora me devoran carroñeros e insectos, pronto llegarán a ese micropunto que contiene el alma.

    Me comió un gusano, a quien se lo comió un cuervo, me defecó en un campo y broté como una margarita que se comió una vaca vieja.

    Unos humanos están dando buena cuenta de un chuletón, no sé si llegarán a comerme o acabaré en la basura… si me comen, espero tener la oportunidad de volver al monte y no fallar, caer y morir, o de no ir sin compañía. ¿Quién sabe?