Cómo contratar personal técnico en el mercado actual

Como sabéis, uno de los servicios que ofrezco es el de ayudar a contratar personal técnico: desarrolladores, arquitectos de software, analistas, data scientists, UX, DevOps, etc. Os voy a contar el porqué de mi éxito con algunos clientes con los que las más populares empresas de recruitment fallaron estrepitosamente.

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Hoy en día, los que tenemos perfil tecnológico, recibimos ofertas de manera constante y llega un momento en el que el volumen de estas y lo mal planteadas que suelen estar, provocan el que dejemos de tener ganas de atenderlas.

Dada mi experiencia, tanto participando en procesos de selección como llevándolos a cabo, creo que puedo dilucidar algunas de las claves de porque pasa esto y cómo yo lo contrarresto.

La mayoría de los reclutadores no hablan el mismo idioma que los candidatos.

Photo by Amador Loureiro

En la mayoría de los casos que he visto los reclutadores son psicólogos, abogados, administrativos, gente de ADE, etc. Estos, como es natural, no suelen tener demasiados conocimientos tecnológicos (aunque me he encontrado muy gratas excepciones, he de decir). En muchas ocasiones su carencia de conocimientos es tan llamativa que les lleva a situaciones ridículas, como por ejemplo preguntarte por abreviaturas que no tienes en tu curriculum vitae mientras si tienes el nombre de la tecnología sin abreviar.

¿A quién no le han preguntado por su “experiencia con W3C”? ¿O le han preguntado cómo era que no sabía SQL a pesar de poner en LinkedIn todos sus años de experiencia con bases de datos? 

En mi caso, al venir del desarrollo (y seguir en él) y al haber manejado tantos proyectos distintos con tecnologías distintas, esa brecha es mucho más pequeña.

Obviamente, no conozco todo lo que existe. Sin embargo, mi afinidad hace que me resulte más fácil que a un psicólogo entender un conjunto de tecnologías que desconozco como para poder hablar de ellas en una conversación con sentido.

La mayoría de los reclutadores no entienden lo que mueve a los candidatos.

Photo by Clark Tibbs

A partir de una cierta cantidad de dinero con la que alguien tiene sobradamente cubiertas sus necesidades, el dinero deja de ser una motivación. Sobretodo si eres el tipo de persona que elegiría una profesión en la que toda la vida vas a necesitar seguir aprendiendo y vas a tener que trabajar duro para mantenerte al pie del cañón. A ese tipo de personas les mueven muchas más cosas.

Sin embargo, para muchos reclutadores parece que el dinero es lo único que ven como una justificación para tomar una decisión sobre una posición. No entienden que preguntes por el proyecto, por el equipo con el que vas a trabajar, o que no quieras desplazarte una hora para ir de tu casa al trabajo (y otra para volver).

¿Quién no va a preferir estar haciendo Aura con Chema Alonso antes que una aburrida web corporativa? ¿Quién no va a preferir trabajar rodeado de cracks de los que poder aprender que estar sólo ante el peligro sin nadie que le apoye?

Por mi parte, yo he tenido (y tengo) esas inquietudes. También me he visto diciendo que no a pesar de que la oferta económica fuese ruborizante, o incluso cuando me han dicho “pon tu la cantidad, da igual la que sea”.

Por tanto, yo antes de hablar con ningún candidato, me entero bien de todas esas cosas que también me preocuparían a mi: ¿cómo es el proyecto? ¿con quién se va a trabajar? ¿con qué tecnologías? ¿cómo se organiza el trabajo? ¿se puede trabajar en remoto? ¿y si un día quiero ir a un hackathon? ¿voy a poder hacer mis propios proyectos o tendré que firmar una cláusula de exclusividad? Esas y muchas más son las cosas que les inquietan a la mayoría del personal técnico, ya que por suerte la mayoría está decentemente pagado.

La mayoría de los reclutadores no respetan el tiempo de los candidatos.

Photo by Ahmed Saffu

Tal vez sea por falta de educación, o porque para “cazar” a uno tienen que contactar a muchos, pero la mayoría de los reclutadores no te mantienen informado de como progresa el proceso, llegan tarde a las entrevistas o las cambian en el último momento.

¿A quién no le han dejado en ascuas tras tres entrevistas y cuando llamas te dicen que “el cliente está esperando la aprobación de Londres desde hace un mes, se me pasó avisarte para que no estuvieses pendiente”? ¿Quién no ha tenido que esperar a pesar de llegar puntual a la entrevista?

Personalmente, intento respetar el tiempo de los candidatos tanto o más de lo que me gusta que respeten el mío. Salvo causa de fuerza mayor no muevo algo que ya estuviese agendado e intento estár siempre disponible en el minuto exacto. Además, en cuanto el cliente me da algún tipo de feedback, se lo traslado al candidato de ipso facto, de tal modo que no tenga que estar pendiente.

También es cierto, que aunque entiendo que hay imprevistos y por lo tanto no es determinante, tomo nota de cuando un candidato me había dicho que estaría disponible a las 19 y llega a las 19:05.

Estas tres cosas son las principales de las que yo veo que no acaban de funcionar en los procesos de selección actuales. Por ellas creo que un informático con experiencia en la gestión y contratación de gente (un servidor), está teniendo éxito al encontrar gente para empresas que no han podido encontrar técnicos que les encajen ni con la ayuda de las “mejores” empresas de recruiting.

La ley de la oferta y la demanda no sólo funciona a la hora de hacer clientes, también hay que tenerla en cuenta a la hora de conseguir montar buenos equipos. Si se da una situación como la actual en el sector tecnológico, en la que hay muchos más puestos vacantes que personal cualificado para cubrirlos, hay que poner toda la carne en el asador para vender tu empresa y tu proyecto a los candidatos tratándoles como si fuesen el más importante de tus clientes.

Cómo ser feliz en el trabajo y en la vida

Actualmente vivimos en un mundo que corre raudo y veloz hacia ninguna parte. Cada uno tiene su experiencia que le lleva por su propio camino pero ese camino debería, cuanto menos, ser un camino feliz.

Me preocupa mucho que en las últimas semanas varias personas se hayan sorprendido porque ante su pregunta de “¿qué tal?” les haya contestado con un “muy feliz”, acompañado de una gran sonrisa y de ningún “pero”.

No soy psicólogo, ni coach, ni creo estar en posesión de la verdad universal. Sin embargo, supongo que en base a mi experiencia, he llegado en mi camino a un punto en el que me veo capaz de decir que soy y estoy feliz sin ruborizarme y es gracias a un truco que aprendí trabajando y que tiene una “fácil” aplicación a cualquier faceta de la vida.

Photo by Josh Felise

Vivimos rodeados de lo que algunos llaman “pornografía del éxito.

Todos publicamos nuestros aciertos, las metas que hemos logrado, publicitamos los grandes momentos sin ningún tipo de pudor.

¿Quién no tiene en Facebook o Instagram a quien publica fotos de ensueño con su pareja? Aunque cambie de pareja cada mes.

¿Quién no sigue en Twitter o LinkedIn a alguna empresa o emprendedor que cuenta incesantemente cada pasito exitoso? Y puede que para ese bueno haya dado antes mil traspiés.

Es más difícil, sin embargo, ver a gente contando que ha fallado, que las cosas no han salido bien, o al menos no tan bien como cabía esperaba. Que no se ha hecho cima.

Esto no es una denuncia, es normal cuando se quiere parecer cool o vender. Es como con el chiste de aquel que tenía un caballo genial: le hacía el desayuno, llevaba los niños al cole, limpiaba, … Cuando por fin lo vende, el comprador le dice que todo eso no era verdad, que el caballo no hace nada más que comer y tirarse pedos, con lo que el vendedor le responde: tú sigue hablando así del caballo y verás a quién se lo vendes.

Sabiendo que es lo habitual, que la gente intenta vender, todos deberíamos ser conscientes de que no siempre lo que se cuenta representa del todo la realidad, de que tal vez esa llegada a la cima tenga algo de artificial. Sabiendo esto no deberíamos de fijarnos en sus éxitos a la hora de poner nuestras metas. No deberíamos esperar que como a ellos “todo nos salga genial”, o precisamente que como a ellos “todo nos salga genial” sin ser así del todo.

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Y de esperar va el asunto, porque la mayor fuente de frustración e infelicidad que me he encontrado siempre en el desarrollo de proyectos, es una mala gestión de las expectativas.

Las expectativas son algo muy de cada uno, por eso es importante verbalizarlas al comienzo de los trabajos, para que todo el mundo espere los mismos resultados. Una cosa es comenzar a andar hacia arriba y otra esperar llegar al refugio con chimenea, al lago que queda a mitad de camino o a la cima.

Además, las expectativas son cambiantes. Cuando comenzamos a subir una montaña no sabemos si el tiempo cambiará, si nos torceremos un tobillo o si nos encontraremos un río que seremos incapaces de cruzar. Por esto es muy importante que ante cualquier eventualidad actualicemos las expectativas que tienen todos los implicados.

Y así con todo, las expectativas no siempre se cumplen pues cuando las establecemos y las actualizamos tendemos a ser ambiciosos, a buscar el máximo de lo que nos gustaría conseguir, por lo que no es nada malo dividirlas entre dos para tener una meta intermedia, un hito en el camino para que si sólo hemos llegado hasta él no nos sintamos tan frustrados y nos demos cuenta de que realmente hemos tenido éxito.

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Gestionar las expectativas es algo que he ido aprendiendo proyecto tras proyecto, cliente tras cliente y equipo tras equipo. Unas veces ha salido mejor que otras y aún a día de hoy sigo aprendiendo matices y mejorando poco a poco. Pero es algo que tiene una aplicación sencilla en el día a día, ya sea cuando vamos a practicar un deporte, cuando conocemos a gente o cuando organizamos un cumpleaños sorpresa.

Aun así, tal vez no sea infalible. Hay quien dice que el propio hecho de “ser feliz” es una meta, y que a lo mejor nos deberíamos preocupar de estar bien, de ser un poco más feliz… pero en cualquier caso, una buena gestión de las expectativas en el trabajo y en la vida nos hará más felices a nosotros y a todos los que nos rodean.

Roles en Scrum

Cuando se ofertan puestos etiquetándolos con roles de Scrum, implícitamente se están asignando unas responsabilidades y excluyendo otras. En muchos sitios, aunque digan que hacen Scrum, no lo hacen y mezclan las cosas. Veamos qué papel desempeña cada uno de los roles de Scrum, para poder identificar de un modo sencillo en qué sitios se aplica bien y en qué sitios no.

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Photo by royskeane

Para que nadie se lleve a equívocos, aclararé que en mi opinión Scrum no es la panacea, que no es lo más adecuado en todos los casos, y cada equipo y cada empresa es un mundo. Sin embargo, sí que creo que para hacer Scrum hay que aplicarlo como mandan los cánones, y si no no pasa nada, pero no será Scrum. Será otra cosa.

 

  • Product Owner: el Product Owner puede verse como el bus de comunicaciones. Es la representación de los clientes, sponsors y otros stakeholders dentro del proceso de desarrollo. Es quien habla con todos ellos y transmite sus inquietudes al equipo que es quien ejecuta. Es el dueño del Backlog, se encarga de recoger las historias de usuario y establece sus prioridades. Es quien propone qué historias (al establecer su prioridad) deberían de atajarse en el siguiente Sprint. Es quien toma decisiones cuando surgen conflictos, ya sea por decisión propia o porque haya consultado a los stakeholders que corresponda.
  • Scrum Master: el Scrum Master es el amo del calabozo, ese hombre que aparece dando consejos. Su misión es ser el guardián del método, asegurarse de que se cumplen con las “normas” del Scrum. Es quien se garantiza la forma de  las ceremonias, de que no se excedan los tiempos, de que si el Product Owner intenta cambiar el Backlog del Sprint es quien le explica que así no se puede trabajar ni bien, ni rápido.
  • Equipo: son todas las personas productivas que participan en el proceso de desarrollo. Se auto organizan y autogestionan. Son quienes deciden sobre su proceso y tienen la última palabra sobre todo (al fin y al cabo lo van a hacer ellos), aunque atiendan los consejos del Scrum Master, y trabajen con las limitaciones y objetivos que marque la persona que sea Product Owner.

 

Hay quien a los stakeholders (clientes, sponsors, etc.) los incluye también, pero estos no participan del proceso de Scrum. En algunos casos participan en las demos, pero lo suyo es que sea el Product Owner el que actúe ahí como una voz única, para asegurarse de que al equipo se le dice una única cosa.

Así, pues, estos son los roles en Scrum. No son otros, son estos y estas son sus funciones, y tienen un motivo. No es bueno que una persona cubra dos roles porque entonces va a empezar a tener conflictos de intereses, y por flexible que sea, el estar cambiándose de sombrero continuamente le pasará factura y no podrá concentrarse en ninguna de las funciones que debe realizar.

Por tanto, si hacéis Scrum, mantendréis esta separación de roles, y si no no pasa nada, pero no estaréis haciendo Scrum, será otra cosa.

Cryptojacking: la minería de cryptomonedas como modelo de negocio

Estoy seguro de que muchos habéis pensado en usar el cryptojacking como modelo de negocio –las ideas suelen surgir simultáneamente en muchas cabezas a la vez- cuando hayáis visto noticias sobre cryptojacking, como el sonado caso de la CBS que durante un fin de semana tuvo incluido en su reproductor un script para minar cryptomonedas. ¿Pero es realmente factible? Entendámoslo y observemos sus implicaciones.

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Photo by SMU Central University Libraries

El cryptojacking es un concepto más o menos novedoso, que se refiere a realizar minería de cryptomonedas usando para el computo los navegadores de visitantes a una web. Normalmente se supone poco ético, pero vayamos por partes que hay muchos conceptos:

  • Recordaréis cuando hablamos de blockchain, a las personas que se dedican a calcular los hash de los bloques se les llama mineros, porque el algoritmo les otorga una pequeña cantidad de cryptomoneda a quienes encuentran cada hash.
  • Para realizar esa minería, para buscar esos hash hay que realizar muchos cálculos invirtiendo en tiempo de procesador. Hay empresas que se dedican a la minería y que tienen montones de ordenadores (granjas) dedicados a realizar estos cálculos.
  • Una web, es una aplicación distribuida en la que parte del programa se ejecuta en el servidor, y otra parte se ejecuta en el navegador de los usuarios.
  • Cuando se usa la capacidad de computación de los visitantes a una web, para realizar minería, es cuando estamos hablando de cryptojacking.

En casi todos los casos en los que se habla de cryptojacking se trata (o al menos se supone) de webs que han sido crackeadas, en las que se ha incluido el código necesario para realizar la minería, pero ¿y si no siempre fuese así? ¿Y si una web de manera legítima implementara este sistema de minería para financiarse? ¿Qué podría pasar?

Esta técnica hace que se consuman recursos de los equipos de los visitantes, pero por norma general, la mayoría de los visitantes tienen recursos más que sobrados en sus sistemas que están muy infrautilizados. Al final es como los sistemas para compartir potencia para cálculos distribuidos, ya sea para encontrar una cura para el cancer o buscar vida fuera de nuestro planeta. Los usuarios le estarían cediendo sus recursos a una web durante el tiempo que se pasen consumiendo sus contenidos.

Si esto se usase como sustitutivo de los anuncios (que cada vez funcionan menos y peor en la web actual), no les supondría una gran carga adicional a los usuarios, puesto que los anuncios por si mismos ya están consumiendo recursos de sus máquinas. Además dejarían de estorbar visualmente.

También, se implementarían las webs para que tuviesen la menor cantidad de recargas, y para que se pase el mayor tiempo posible con ella abierta. Por ejemplo, en una web de noticias, esto es posible que provocase que se empezaría a dejar de lado el clickbait y empezar a crear contenidos realmente relevantes e interesantes.

Para saber si es algo rentable, tendríamos que tener en cuenta muchos factores, principalmente el valor puntual de la cryptomoneda que se esté empleando. También de cuanta cantidad de cryptomoneda se  lleva el minero que tenga éxito en encontrar el hash de un bloque. Por último, cuanto tiempo medio de visitante en la página se necesita para encontrar un hash. Podríamos meter más variables como el coste de adquisición de un usuario, lo que se deje de ingresar por publicidad o muchas otras cosas, pero sólo con estas tres variables ya se ve que hay que centrarse en un caso particular para determinar si es rentable o no.

Por ejemplo, cada vez que se encuentra un hash de un bloque de Bitcoin, el minero se lleva 12.5 Bitcoins (aunque se dividirá por dos en el futuro). El precio de los Bitcoin es muy variable, pero hace ya días que está por encima de los $5,500. Por tanto, estamos hablando de más de $70,000. Por ejemplo, atendiendo a las cuentas públicas de un medio que conozco bien, les bastaría con conseguir minar un hash a la semana para ser rentables y olvidarse de la guerra de la publicidad.

Lo difícil es saber como de factible es que un sistema distribuido como este consiga minar uno de estos hash, pero desgraciadamente de eso no hay muchos datos y tendremos que esperar a que algún medio con suficiente calado se anime a hacer pruebas legítimas y en condiciones, y que posteriormente se animen a compartir esa información.

¿Cómo lo veis como usuarios? ¿Os preocuparía que se usase vuestro equipo para esto si a cambio os libraseis de la fastidiosa publicidad?

Mi respuesta a la Bonilista: ideas free

Este domingo, como cada domingo, leía a Bonilla que ha hecho públicas 10 ideas de las que apunta en su cuaderno.

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Como él, tengo mi lista (sólo que yo uso Google Tasks) y venía ya unas semanas pensando en ir haciéndola pública para dotar de más contenido al blog, aunque al no tener trabajo y por tanto ordenador, me está resultando difícil plasmar el formato de análisis “completo” que quería darle.

Su newletter (aunque para mi sea un post, puesto que prefiero no recibir emails y entrar yo a buscar su texto cada domingo), me ha animado a ponerme manos a la obra, ya que en él he encontrado puntos que he tratado en repetidas ocasiones con colegas y amigos, y porque la 7 en concreto me ha recordado muchísimo a lo que hicimos en GPMESS.

Recogiendo su testigo adoptaré su mismo formato de titular las ideas y comentarlas por encima. Si alguien quiere, ya habrá ocasión de profundizar en ellas. La mayoría, son posibles soluciones a problemas detectados, como pueden ser recursos en desuso, necesidades sin cubrir o sistemas con comisiones muy altas.

Todos los que me conocéis, sabéis el poco valor que le doy a las ideas, lo que cuenta es la ejecución, así que feel free de hacer con ellas lo que queráis, y si lo petáis me alegraré mucho por vosotros. Si queréis tener un detalle ya me invitaréis a una mariscada 😉

  1. Hacer una ICO para montar el dominio de primer nivel .eth: En los dominios de primer nivel (.com, .es, …) hay un espacio para los dominios esponsorizados. Podemos ver que hay algunos muy de marca como son el .goog o el .barclays por ejemplo. Aquí andaba dándole vueltas a que se podría ofrecer en una ICO para que fuera interesante. Para los ajenos, una ICO (muy simplificadamente) es el lanzamiento de una criptomoneda sobre Ethereum en el que la gente compra la divisa, ya que sólo con ella se podrá hacer en el futuro lo que quiera que vaya a ofrecer la empresa que está detrás, esta moneda tiene más valor cuanto más interesante sea para la comunidad lo que se pueda hacer con ella en el futuro (sí, es bastante de especulación). El dominio de primer nivel .eth podría usarse para proyectos que trabajen sobre Ethereum y los dominios sólo podrían comprarse con la moneda lanzada. En principio me parece que cumple con todas las cosas necesarias para una ICO, pero no conozco suficiente ese mundo como para garantizarlo.
  2. Plataforma para contratar equipos dev funcionales: todos somos conscientes de que hay cierta burbuja emprendedora en el país. Además esto se une a que montar equipos técnicos es bastante complicado, y las comisiones de los head hunters son muy altas. Además tras una contratación lleva bastante tiempo conseguir que todo el equipo funcione bien en conjunto. Por tanto, sería interesante tener una plataforma donde juntar a los equipos de startups que están llegando a su fin con posibles contratadores que fichen al equipo en su conjunto. Al cerrar GPMESS hubo una empresa que, sabiendo como funcionaba mi equipo, quiso contratar a toda la plantilla en su totalidad. Desgraciadamente era tarde, porque hacía meses que había tenido que despedir a todo el mundo menos a Juan, y de un modo u otro la gente ya se había ido buscando sus habichuelas.
  3. Juego, cazar objetos y marcas: siempre he sido un contrario a la realidad aumentada tal como está planteada hoy en día, porque a la gente no le gusta ir pareciendo imbécil por la calle. El exito de Pokemon Go, dejó en clara evidencia que estaba completamente equivocado. Ahí hizo muchísimo la marca de Nintendo, pero la verdad que ha sido un sistema de juego que ha parecido no disgustar (aunque fuera el mismo de su no tan querido predecesor). Otro sistema de juego innovador, podría ser para juegos de construcción o de tipo tamagochi, que los materiales los tuvieras que fotografiar y con alguna de las apis de reconocimiento actuales identificaras lo que hay en la foto y eso se lo aportases al juego. En un juego de construcción podrías ir recopilando ladrillos y tejas, y llevarte más puntos si tu cocina la equipas con electrodomésticos Siemens. O si a tu “tamagochi” le das una hamburguesa del Burguer King aguantará más tiempo con el estomago lleno. En el reconocimiento de marcas hay mucha pasta.
  4. Who loves you: es una app de facebook que cuando le das acceso examina todas tus interacciones y te dice quien es probable que esté coladito por ti. Es un poco black hat, pero claro, para hacer la tontería le tienes que dar acceso a todos tus datos, y los datos son dinero, mucho.
  5. WikiHighlights: Este lo había empezado a programar para entretenerme, pero al quedarme sin curro y por tanto sin ordenador, se ha quedado un poco en el olvido. ¿Has usado alguna vez un Kindle? Su sistema para marcar contenido interesante es muy sencillo, además te permite compartirlo en redes, y te permite ver mientras lees las cosas que han destacado otros.  Pues esto es eso pero para webs. Tal como lo tenía pensado, la funcionalidad básica (esa) podría ser gratuita. El premium (para el site) sería que el texto se convirtiera en imagen antes de compartirlo (como hacía mi difunto infinitweet que tanto le gustaba a Bori) y el superpremium sería que permitiese al site elegir el tipo de letra y el diseño en general de la imagen que generarán los usuarios al compartir. Para la distribución había pensado empezar por un plugin de WordPress, ya que tiene tanto mercado en Internet.
  6. Buscador de dominios en base a idiomas: poner nombre a los proyectos cada vez es más complicado, sobre todo si quieres tener un dominio libre. Por tanto, podría ser interesante un buscador de dominios en el que tú le metes una o varias palabras, y te diga dominios que haya libres traduciendo esas palabras a distintos idiomas. Una vez que lo tengas ya podrás decir que el nombre de tu empresa es en Rumano porque eres super fan de los vampiros o cualquier otra explicación que se te ocurra.
  7. Micro silencioso: si habéis leído la saga de Ender no necesitaréis que os lo explique, pero para el resto… Los bots conversacionales, los asistentes y demás están cada vez más de moda. Sin embargo, con mi comentada repulsión a parecer imbécil por la calle, creo que un micro con el que no necesitases hablar en alto y bastase con que susurrases podría tener mucho éxito.
  8. Resume generator: ahora que Microsoft se ha cargado el lab de Linkedin donde tenían una utilidad para hacerte un curriculum muy apañado tirando de tu información de Linkedin, hay un gran hueco que cubrir. Hay otras herramientas, pero son caras y malas.
  9. GPAds: en GPMESS los yipis de difusión no llegaron a explotar, porque 33.000 usuarios eran muy pocos para tanto terreno como es España. Sin embargo, sí que nos funcionó un poco aunque nos quedamos sin tiempo de testarlo más y mejor, el mandar anuncios de cosas que iban a pasar dentro de poco a la gente que estaba cerca (conciertos principalmente). Es algo que me quedé con las ganas de exprimir más, pero ya sabéis el tiempo es oro y el oro es tiempo, había que cerrar.
  10. Petar la store: la décima, que no la última, es una sugerencia que le hice a un amiguete. Habían montado una empresa en la que estaban especializados entre otras cosas en automatizar despliegues de apps móviles, pero necesitaban hacerse un poco de nombre para poder ofrecer consultoría a otras empresas. En archive.org hay juegos noventeros míticos (como el Tant-R), así que se me ocurrió que podrían hacer una app contenedor y publicar automáticamente en las stores de aplicaciones una app por cada juego de los que hay en archive. No creo que les hubiese reportado mucha pasta, a no ser que la gente se los empezase a bajar como locos, pero estoy seguro de que algo de ruido habrían hecho con algún artículo del tipo “Como crear miles de aplicaciones en una hora”. No les gustó y no lo pusieron en práctica, por lo que no lo sabremos.

Estas son mis 10, que aunque son distintas a las de Bonilla, alguna ataca al mismo problema. Hay más en la lista, así que si queréis: pedir. ¿Cuáles son las vuestras?

5 pasos para mejorar en la cría de pollitos

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  1. Cómo supongo que no pongas huevos, lo primero es buscar los pollitos.
  2. Llévatelos a tu campo, no podrás engordarlos si no.
  3. Tienes que proporcionarles alpiste suficiente para que vayan creciendo tranquilos sin necesitar buscarse la comida en otro sitio.
  4. Mientras son pequeños hay que protegerlos bajo el ala, para que no les pase nada malo. A ser posible, que no se den cuenta para que los peligros no les distraigan.
  5. Déjalos volar solos y vuelve a empezar por el punto 1.
  • Cámbiese pollitos por devs, o los elementos del equipo que se quiera

Economía colaborativa fácil fácil

En ocasiones, es  necesario agarrarse fuertemente a las definiciones para que no nos engañen o para no llegar a error. Una de esas ocasiones es la de la “economía colaborativa“, a la que muchas empresas se apuntan para que les dejen hacer lo que les da la gana y la gente les defienda. Estamos viendo constantemente como tenemos noticias sobre estos temas con conflictos en Uber, Deliveroo o Airbnb por ejemplo. Veamos ¿qué es esto de la “economía colaborativa“?

Para empezar, podríamos fijarnos en el término en inglés, que no es “Collaborative Economy” como a  simple vista podría parecer (ni “Collaborative Consumption“, si no que es “Sharing Economy“. “Economía del compartir” no queda muy bien, y por ese u otros motivos aquí se adoptó “economía colaborativa“.

economy

La economía colaborativa, es el consumo p2p de una comunidad facilitado por herramientas online. ¿Lo qué? En cristiano: es el consumo de bienes o servicios en un mercado en el que todos son iguales, tanto vendedores como consumidores (los cuales pueden intercambiar sus roles indistintamente), y que es posible coordinarlo gracias a la aparición de paginas y aplicaciones que haciendo uso de Internet facilitan las transacciones.

Podría verse en cierto modo en un comunismo moderno, en el que todos cooperan para que todos estén mejor.

Compañías de este tipo pueden ser Uber, Airbnb, Deliveroo, o Blablacar por poner un ejemplo. Aunque son muchas las que se apuntan a la moda de la economía colaborativa, que queda bien y vende.

Ahora bien ¿son estas compañías realmente de economía colaborativa? Al menos con el modelo con el que están en España, ninguna de estas lo es del todo.

Si yo voy a hacer un trayecto, ya sea para ir a Sevilla o tres barrios más allá, y llevo a alguna persona para compartir gastos, eso es economía colaborativa. Si yo me hago todos los días 4 veces el trayecto Valencia-Elche porque sé que hay mucha gente que lo hace y no hay trenes o son muy caros, y me reporta tantos beneficios que se convierte en mi trabajo, eso no es economía colaborativa y además estoy incumpliendo las leyes. Si monto una flota de coches para transportar gente regularmente, eso no es economía colaborativa.

Si me voy a ir un par de semanas de vacaciones y aprovecho para dejarle mi casa a alguien que se quiere venir a mi pueblo de vacaciones, eso es economía colaborativa. Si tengo 5 pisos que dedico exclusivamente a alquilar por semanas o fines de semana al mejor postor, eso no es economía colaborativa y si no declaro esos ingresos , eso no es economía colaborativa y además estoy defraudando.

Si aprovecho que voy a hacer la compra, para hacerle los recados a la señora del tercero y al moderno de arriba, eso es economía colaborativa. Tener un equipo de jóvenes bicicleteros de un lado a otro por tres euros la hora haciendo los recados a la gente, no es economía colaborativa y no es legal.

En general, suelen ser empresas que cubren servicios muy útiles que antes no estaban cubiertos, y desde luego creo que es necesario un modo de ir de Badajoz a Córdoba sin tener que pasar por Madrid por ejemplo, pero cuando nos intenten vender una moto o defender una postura en un conflicto esgrimiendo un estandarte como este, deberíamos de saber realmente de que estamos hablando.

Hay muchas otras empresas en muchos otros ámbitos, y siempre podremos hacernos la misma pregunta y estudiar su modelo para ver si de verdad se pueden incluir o no dentro de este paraguas de la cool economía colaborativa. Sin embargo auguro, que salvo casos claros de que no como son Uber (aquí en España) o Deliveroo, en la mayoría nos encontraremos con que, aunque sí lo sean, alguno de los miembros de la comunidad se ha “profesionalizado” haciendo que las transacciones pasen de ser de economía colaborativa a economía sumergida.