¿Con quien compites a la hora de contratar personal técnico?

Hoy en día, por suerte para los técnicos y por desgracia para las empresas, hay más puestos a cubrir que personal cualificado para cubrirlos. Hay mucha competencia, pero ¿quienes son? ¿Quienes entorpeceran tu camino cuando te propongas contratar personal técnico?

Las empresas contratando son muchas, bien, pero no son todas iguales.

Están las grandes que se pueden permitir pagar bien y colocar a la gente en proyectos grandes, que sólo se pueden hacer en empresas de ese estilo. Como contrapartida, les suele dar igual que a quien coloquen sea Juan o Pepe, y lo mismo el personal hoy ha caído en un proyecto chulo y pasado mañana está en un bodrio.

Están las PYMEs que no suelen pagar tan bien, y donde a lo mejor los trabajadores acaban teniendo que hacer alguna ñapa. A diferencia de las grandes, aquí es posible que (para bien y para mal) les importe bastante que el trabajador sea Juan o Pepe.

En un punto intermedio están las startups, donde el personal técnico empieza en una situación similar a la de las PYMEs aspirando llegar a un punto como el de las grandes empresas en dónde sí importe que sean Juan y no Pepe, asumiendo un riesgo bastante alto por su parte, de no llegar nunca ahí.

Cuando vas a contratar personal técnico, por tanto, no basta con que pienses lo que ofrece tu amigo con el que alternas que tiene una empresa similar a la tuya. Tienes que ver que le ofrece todo el mercado a ese tipo de perfil, pues con todo el mercado estás compitiendo.

Y siendo la competencia tan grande ¿qué podemos hacer?

En primer lugar, es muy importante determinar bien tus necesidades para tener claro el perfil que necesitas y no querer algo que no puedas afrontar. Está claro que no vas a contratar a un maestro cantero para poner ladrillos. Y desde luego no vas a contratar a un experto en los nuevos ladrillos de plástico forjado (del que sólo saben cuatro en España) si te vale con poner ladrillo rojo del de toda la vida ¿verdad? Vale que muchas veces, las empresas no saben si sólo se va a tratar de poner ladrillos o algo más, pero para eso hay que analizar la situación y tener un poco claro qué es lo que viene y ante la duda hacer las cosas lo menos sobredimensionadas posibles.

Por otro lado, es importante saber en qué grupo estás. No hay que competir en cosas en las que sabes que no puedes ganar. Por ejemplo, si sólo puedes pagar 10 asume que no vas a poder contratar a la gente que quiere 20 y piensa que les podrías ofrecer como incentivo a los que se podrían conformar con 10 porque no miran sólo la pasta.

Por último, y esto es algo que he observado repetidas veces, hay que conservar a cada uno de los que consigas contratar. Vale que hayas llegado hasta este punto montando un gran equipo de márketing (o de producción, o de lo que quiera que se nutra tu empresa) sin esfuerzo, porque es un sector en el que no hay tanta competencia. Vale (aunque me parezca muy mal) que hayas tenido a personal cualificado haciendo trabajo vital para la empresa contratándolo como becarios. En el momento que quieres meter la cabeza en tecnología, tienes que asumir que se acabó. Tendrás que explicar a tu equipo de marketing (o producción o whatever) que la nueva gente es distinta (o que a ellos los has estado explotando durante años). Tendrás que asumir que si necesitas un senior para contratarlo tendrás que tratarlo como tal, y que en cuanto le trates como tratas (de mal, normalmente) al resto de tu personal, lo más probable es que te diga adios y nunca vuelva la vista atrás.

La falacia de la protección de datos

Hablando de protección de datos hay muchas cosas que no funcionan y que podríamos tratar: desde la manipulación para que aceptes cookies, a la delegación de la agencia de protección de datos en las entidades para cumplir o no tras la aparición de la GDPR. Sin embargo, hoy vamos a ver un caso muy concreto y real de como se manejan datos que deberían tener la protección más alta según la “antigua” LOPD. Hoy hablaremos de como se gestionan los datos sanitarios por entidades de nuestro país.

Cuando trabajas en multinacionales, es típico que parte de tu salario sea un seguro médico privado. En mi caso tenía un seguro médico de Sanitas, que decidí mantener cuando dejé de trabajar para aquellas ya que viajo de un lado para otro y es complicado que te atiendan en centros públicos cuando no estás en casa.

Tras un tiempo y ver que no me daban el servicio que en mi opinión cabría esperar, decidí darme de baja. Me pareció importante tener una copia de todas las pruebas e informes de consultas que hubiese tenido con ellos, por si en el futuro la pudiese necesitar, así que haciendo uso del derecho de acceso (pág. 19) me dispuse a consultar a Sanitas y aquí es donde comienza la odisea.

Para empezar, Sanitas no es una única empresa, son varias con lo cual no es trivial saber a quien tienes que preguntar. Para esto yo tiré del contrato, pues el seguro estaba firmado sólo con una empresa (Sanitas S.A. de Seguros).

Les solicité todo lo que indica la guía del ciudadano y estos me remitieron toda esa información, pero mi sorpresa llegó cuando en los datos no encuentro ni un sólo dato médico. Me informan de que ellos sólo se encargan de cobrar y me pasan un listado con las facturaciones indicándome que tengo que remitirme a esas empresas (que en la mayoría de los casos llevan la palabra “Sanitas” en su nombre legal o comercial).

Preocupante que no estuviese ninguno de los informes a los que tenía acceso a traves de su web, pero decidí no pelearme ya que habría que ver de quién es la web y cómo está todo programado para ver quien toca los datos en cada momento y en especial cuando no están cifrados. Iba a ser una pelea muy ardua.

Aunque en ese listado sé que falta alguna (no he ido en ese periodo tanto al médico como para no saber a dónde he ido, presupongo que es debido a que con alguna entidad tienen convenios tales que no precisan facturarse), decido ponerme en contacto con estas haciendo uso del mismo derecho de acceso con el mismo tipo de comunicación:

  • IGUALATORIO MÉDICOQUIRÚRGICO COLEGIAL, S.A. DE SEGUROS
  • IDCQ Hospitales y Sanidad, S.L.U.
  • SANITAS, S.A. DE HOSPITALES
  • SANITAS NUEVOS NEGOCIOS SL
  • DENTAL SANTA MARÍA DE LA CABEZA, S.L.
  • INSTITUTO ANTIASMÁTICO CENTRO ALERGOLÓGICO, SL

Aquí cada uno ha hecho lo que le ha dado la gana. No voy a entrar en qué ha hecho quién, o qué cosas están mal RGPD en mano, pero os plantearé algunas anécdotas para que veais que todo es un chiste de muy mal gusto y que nuestros derechos, aunque muy bonitos en el papel, en la práctica no sirven siempre.

  1. Sólo uno me informa de la finalidad, destinatarios, derechos, etc. El resto sólo me proporcionan la historia (si llega).
  2. Hubo uno que me remitió una nota manuscrita diciendo que no tenía ningún dato mío. Mal, sea mentira o sea verdad.
  3. Dos me mandaron los datos en un cd, que poniéndonos pejigueros podríamos considerar que en 2018 ya no es un medio común y de uso general.
  4. Dos me hicieron personarme para obtener mis datos.
  5. Uno se lió y en lugar de una copia me dió el original, y como son tan cutres que reutilizan material, tengo en mi poder datos de una paciente que pasó consulta hace unos años.
  6. De uno conozco sus sistemas (porque parte los programé yo), y no me proporcionaron todos los datos de los que disponían.

Podría haber quien diga que me ponga en contacto con la agencia de protección de datos para denunciarlo, pero la experiencia (la mía, que otros tendrán otra) me dice que es un movimiento que no sirve de nada. Además que tengo casi todo lo que quería y mucho más de lo que pensaba que obtendría cuando empecé (hace meses).

En resumen. El papel dice que tenemos unos derechos sobre nuestros datos, pero aquí tenemos un claro ejemplo de que no es del todo cierto, una falacia. Las empresas, que aquí son el fuerte mientras los consumidores somos los débiles, hacen lo que quieren esperando que nadie se quiera engarrar y si llega alguno preguntando ni se molestan en intentar hacer las cosas medio bien.

Si eres una empresa, mi consejo: no te desentiendas de la gestión de datos y la privacidad, puede parecer trivial, pero en realidad es vital.

Si eres un cliente, mi consejo: haz uso de tus derechos y solicita siempre una copia de tus datos importantes, les tendrás a buen recaudo y cuantos más lo hagamos más fácil será que se pongan las pilas y estandaricen el procedimiento.

Las 3 leyes de la deontología informática

  1. f. Parte de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen una actividad profesional.
  2. f. Conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una determinada profesión.

Recientemente nos hemos topado con noticias que tal vez no llamen mucho la atención de primeras, pero para los que estamos en el “mundillo del metal” (que diría Bonilla) creo que sí lo son. Hemos visto como compañeros tecnólogos se han revelado en las grandes empresas: en Google, en Amazon y ahora en Microsoft; para presionarlas y que dejen de hacer cosas que no les parecen éticas.

La ética es un tema muy subjetivo. He tenido la suerte de poder estudiarla desde pequeñito, lo que me ha hecho tener la creencia de que no se debe juzgar a nadie sin estar en su pellejo. Puedes ser crítico, puedes opinar distinto, incluso puedes ser radical y oponerte de manera activa a lo que sea, pero no hay una distinción absoluta entre el bien y el mal y por lo tanto las circunstancias de cada uno van a afectar mucho a su toma de decisiones.

Supongo que muchos hemos vivido algún caso en el que se nos planteaba una cuestión ética, que normalmente pasa por “hacer lo que me mandan o hacer lo que está bien”.

Mi caso (más grave) ya lo conté en Twitter hace unos meses, a raíz del “amago” (que me alegro enormemente de que finalmente no se materializase) de extradición de Falciani:

En resumen, me pidieron que ocultase unos datos de una empresa (pública) porque le iban a hacer una auditoría. Me negué y un compañero lo hizo. No estoy de acuerdo con las acciones de mi jefe por aquel entonces ni del compañero que las ejecutó, pero no les juzgaré a ellos pues sólo estoy en situación de juzgarme a mi.

Creo firmemente que debemos ser cuidadosos con lo que hacemos y que debemos actuar siempre en conciencia de lo que creemos que está bien. Nuestras acciones tienen efectos y hoy en día, la informática otorga mucha capacidad a los que la controlan. Además, la gente que trabajamos en tecnología tenemos la suerte de que hoy por hoy, podemos elegir nuestro trabajo pues la demanda de profesionales es altísima. Todo esto nos da un gran poder y como todos los amantes de Spiderman saben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Pero bueno, hablar del bien y del mal es muy fácil y “gratuito”, es mejor hablar de cosas concretas. Miremos, por ejemplo, el código deontológico de los ingenieros informáticos colegiados en el Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Andalucía. No os miento si os digo que no conozco a ni un sólo informático que no haya incumplido alguna de las normas “básicas” que ahí se establecen. Yo el primero de todos, que quede claro. ¿Y vosotros? ¿Las habéis cumplido todas siempre? ¿A rajatabla? ¿Y la gente que conocéis? Me apostaría una caña a que haciendo memoria alguna ocasión se os ocurre.

Probáblemente, que nadie cumpla dicha deontología quiere decir que lo que esta marca difiere mucho de lo que la mayoría cree que es ético o no y es que, como decía al principio, la ética es un tema muy subjetivo.

Además, aún con sus 8 páginas de normas, creo que la mencionada deontología se deja cosas en el tintero porque por ejemplo no tendría ningún tipo de aplicación en los casos que vimos al principio de Google, Amazon y Microsoft.

Quienes conocemos las 3 leyes de la robótica, sabemos que es mejor tener poca cantidad de normas suficientemente generalistas que nos permitan aplicarlas en cada caso. También es cierto que si habéis leído a Asimov sabréis que surgen excepciones constantemente que provocan que te cuestiones si esas leyes son correctas, pero en la gran mayoría de los casos funcionan adecuadamente.

De cualquier modo, creo que podemos seguir su ejemplo para tener una deontología informática que sea de aplicación en la mayoría de los casos:

  1. No emplees tus conocimientos y habilidades para hacer algo que te parezca que está mal.
  2. Si gracias a tus conocimientos y habilidades puedes hacer algo por cambiar algo que está mal, hazlo.
  3. En cualquier situación que no esté afectada por los puntos 1 y 2 intenta hacer el mejor trabajo que puedas con los recursos a tu alcance.

Creo que siguiendo estas tres “leyes” la evaluación de cada situación se puede simplificar bastante. Los dos primeros son egoístas ya que, aunque ayudarían a que devolvamos a la sociedad un poquito de lo que nos da, también nos ayudarán a dormir mejor por la noche. El último, aunque pueda parecer el más obvio, también hay que tenerlo muy en cuenta para que no se nos olvide hacer siempre el mejor trabajo posible.

¿Cómo lo véis? ¿Estás sí que podéis decir que las habéis cumplido siempre?

Cómo contratar personal técnico en el mercado actual

Como sabéis, uno de los servicios que ofrezco es el de ayudar a contratar personal técnico: desarrolladores, arquitectos de software, analistas, data scientists, UX, DevOps, etc. Os voy a contar el porqué de mi éxito con algunos clientes con los que las más populares empresas de recruitment fallaron estrepitosamente.

Photo by rawpixel.com

Hoy en día, los que tenemos perfil tecnológico, recibimos ofertas de manera constante y llega un momento en el que el volumen de estas y lo mal planteadas que suelen estar, provocan el que dejemos de tener ganas de atenderlas.

Dada mi experiencia, tanto participando en procesos de selección como llevándolos a cabo, creo que puedo dilucidar algunas de las claves de porque pasa esto y cómo yo lo contrarresto.

La mayoría de los reclutadores no hablan el mismo idioma que los candidatos.

Photo by Amador Loureiro

En la mayoría de los casos que he visto los reclutadores son psicólogos, abogados, administrativos, gente de ADE, etc. Estos, como es natural, no suelen tener demasiados conocimientos tecnológicos (aunque me he encontrado muy gratas excepciones, he de decir). En muchas ocasiones su carencia de conocimientos es tan llamativa que les lleva a situaciones ridículas, como por ejemplo preguntarte por abreviaturas que no tienes en tu curriculum vitae mientras si tienes el nombre de la tecnología sin abreviar.

¿A quién no le han preguntado por su “experiencia con W3C”? ¿O le han preguntado cómo era que no sabía SQL a pesar de poner en LinkedIn todos sus años de experiencia con bases de datos? 

En mi caso, al venir del desarrollo (y seguir en él) y al haber manejado tantos proyectos distintos con tecnologías distintas, esa brecha es mucho más pequeña.

Obviamente, no conozco todo lo que existe. Sin embargo, mi afinidad hace que me resulte más fácil que a un psicólogo entender un conjunto de tecnologías que desconozco como para poder hablar de ellas en una conversación con sentido.

La mayoría de los reclutadores no entienden lo que mueve a los candidatos.

Photo by Clark Tibbs

A partir de una cierta cantidad de dinero con la que alguien tiene sobradamente cubiertas sus necesidades, el dinero deja de ser una motivación. Sobretodo si eres el tipo de persona que elegiría una profesión en la que toda la vida vas a necesitar seguir aprendiendo y vas a tener que trabajar duro para mantenerte al pie del cañón. A ese tipo de personas les mueven muchas más cosas.

Sin embargo, para muchos reclutadores parece que el dinero es lo único que ven como una justificación para tomar una decisión sobre una posición. No entienden que preguntes por el proyecto, por el equipo con el que vas a trabajar, o que no quieras desplazarte una hora para ir de tu casa al trabajo (y otra para volver).

¿Quién no va a preferir estar haciendo Aura con Chema Alonso antes que una aburrida web corporativa? ¿Quién no va a preferir trabajar rodeado de cracks de los que poder aprender que estar sólo ante el peligro sin nadie que le apoye?

Por mi parte, yo he tenido (y tengo) esas inquietudes. También me he visto diciendo que no a pesar de que la oferta económica fuese ruborizante, o incluso cuando me han dicho “pon tu la cantidad, da igual la que sea”.

Por tanto, yo antes de hablar con ningún candidato, me entero bien de todas esas cosas que también me preocuparían a mi: ¿cómo es el proyecto? ¿con quién se va a trabajar? ¿con qué tecnologías? ¿cómo se organiza el trabajo? ¿se puede trabajar en remoto? ¿y si un día quiero ir a un hackathon? ¿voy a poder hacer mis propios proyectos o tendré que firmar una cláusula de exclusividad? Esas y muchas más son las cosas que les inquietan a la mayoría del personal técnico, ya que por suerte la mayoría está decentemente pagado.

La mayoría de los reclutadores no respetan el tiempo de los candidatos.

Photo by Ahmed Saffu

Tal vez sea por falta de educación, o porque para “cazar” a uno tienen que contactar a muchos, pero la mayoría de los reclutadores no te mantienen informado de como progresa el proceso, llegan tarde a las entrevistas o las cambian en el último momento.

¿A quién no le han dejado en ascuas tras tres entrevistas y cuando llamas te dicen que “el cliente está esperando la aprobación de Londres desde hace un mes, se me pasó avisarte para que no estuvieses pendiente”? ¿Quién no ha tenido que esperar a pesar de llegar puntual a la entrevista?

Personalmente, intento respetar el tiempo de los candidatos tanto o más de lo que me gusta que respeten el mío. Salvo causa de fuerza mayor no muevo algo que ya estuviese agendado e intento estár siempre disponible en el minuto exacto. Además, en cuanto el cliente me da algún tipo de feedback, se lo traslado al candidato de ipso facto, de tal modo que no tenga que estar pendiente.

También es cierto, que aunque entiendo que hay imprevistos y por lo tanto no es determinante, tomo nota de cuando un candidato me había dicho que estaría disponible a las 19 y llega a las 19:05.

Estas tres cosas son las principales de las que yo veo que no acaban de funcionar en los procesos de selección actuales. Por ellas creo que un informático con experiencia en la gestión y contratación de gente (un servidor), está teniendo éxito al encontrar gente para empresas que no han podido encontrar técnicos que les encajen ni con la ayuda de las “mejores” empresas de recruiting.

La ley de la oferta y la demanda no sólo funciona a la hora de hacer clientes, también hay que tenerla en cuenta a la hora de conseguir montar buenos equipos. Si se da una situación como la actual en el sector tecnológico, en la que hay muchos más puestos vacantes que personal cualificado para cubrirlos, hay que poner toda la carne en el asador para vender tu empresa y tu proyecto a los candidatos tratándoles como si fuesen el más importante de tus clientes.

Cómo ser feliz en el trabajo y en la vida

Actualmente vivimos en un mundo que corre raudo y veloz hacia ninguna parte. Cada uno tiene su experiencia que le lleva por su propio camino pero ese camino debería, cuanto menos, ser un camino feliz.

Me preocupa mucho que en las últimas semanas varias personas se hayan sorprendido porque ante su pregunta de “¿qué tal?” les haya contestado con un “muy feliz”, acompañado de una gran sonrisa y de ningún “pero”.

No soy psicólogo, ni coach, ni creo estar en posesión de la verdad universal. Sin embargo, supongo que en base a mi experiencia, he llegado en mi camino a un punto en el que me veo capaz de decir que soy y estoy feliz sin ruborizarme y es gracias a un truco que aprendí trabajando y que tiene una “fácil” aplicación a cualquier faceta de la vida.

Photo by Josh Felise

Vivimos rodeados de lo que algunos llaman “pornografía del éxito.

Todos publicamos nuestros aciertos, las metas que hemos logrado, publicitamos los grandes momentos sin ningún tipo de pudor.

¿Quién no tiene en Facebook o Instagram a quien publica fotos de ensueño con su pareja? Aunque cambie de pareja cada mes.

¿Quién no sigue en Twitter o LinkedIn a alguna empresa o emprendedor que cuenta incesantemente cada pasito exitoso? Y puede que para ese bueno haya dado antes mil traspiés.

Es más difícil, sin embargo, ver a gente contando que ha fallado, que las cosas no han salido bien, o al menos no tan bien como cabía esperaba. Que no se ha hecho cima.

Esto no es una denuncia, es normal cuando se quiere parecer cool o vender. Es como con el chiste de aquel que tenía un caballo genial: le hacía el desayuno, llevaba los niños al cole, limpiaba, … Cuando por fin lo vende, el comprador le dice que todo eso no era verdad, que el caballo no hace nada más que comer y tirarse pedos, con lo que el vendedor le responde: tú sigue hablando así del caballo y verás a quién se lo vendes.

Sabiendo que es lo habitual, que la gente intenta vender, todos deberíamos ser conscientes de que no siempre lo que se cuenta representa del todo la realidad, de que tal vez esa llegada a la cima tenga algo de artificial. Sabiendo esto no deberíamos de fijarnos en sus éxitos a la hora de poner nuestras metas. No deberíamos esperar que como a ellos “todo nos salga genial”, o precisamente que como a ellos “todo nos salga genial” sin ser así del todo.

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Y de esperar va el asunto, porque la mayor fuente de frustración e infelicidad que me he encontrado siempre en el desarrollo de proyectos, es una mala gestión de las expectativas.

Las expectativas son algo muy de cada uno, por eso es importante verbalizarlas al comienzo de los trabajos, para que todo el mundo espere los mismos resultados. Una cosa es comenzar a andar hacia arriba y otra esperar llegar al refugio con chimenea, al lago que queda a mitad de camino o a la cima.

Además, las expectativas son cambiantes. Cuando comenzamos a subir una montaña no sabemos si el tiempo cambiará, si nos torceremos un tobillo o si nos encontraremos un río que seremos incapaces de cruzar. Por esto es muy importante que ante cualquier eventualidad actualicemos las expectativas que tienen todos los implicados.

Y así con todo, las expectativas no siempre se cumplen pues cuando las establecemos y las actualizamos tendemos a ser ambiciosos, a buscar el máximo de lo que nos gustaría conseguir, por lo que no es nada malo dividirlas entre dos para tener una meta intermedia, un hito en el camino para que si sólo hemos llegado hasta él no nos sintamos tan frustrados y nos demos cuenta de que realmente hemos tenido éxito.

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Gestionar las expectativas es algo que he ido aprendiendo proyecto tras proyecto, cliente tras cliente y equipo tras equipo. Unas veces ha salido mejor que otras y aún a día de hoy sigo aprendiendo matices y mejorando poco a poco. Pero es algo que tiene una aplicación sencilla en el día a día, ya sea cuando vamos a practicar un deporte, cuando conocemos a gente o cuando organizamos un cumpleaños sorpresa.

Aun así, tal vez no sea infalible. Hay quien dice que el propio hecho de “ser feliz” es una meta, y que a lo mejor nos deberíamos preocupar de estar bien, de ser un poco más feliz… pero en cualquier caso, una buena gestión de las expectativas en el trabajo y en la vida nos hará más felices a nosotros y a todos los que nos rodean.

Roles en Scrum

Cuando se ofertan puestos etiquetándolos con roles de Scrum, implícitamente se están asignando unas responsabilidades y excluyendo otras. En muchos sitios, aunque digan que hacen Scrum, no lo hacen y mezclan las cosas. Veamos qué papel desempeña cada uno de los roles de Scrum, para poder identificar de un modo sencillo en qué sitios se aplica bien y en qué sitios no.

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Photo by royskeane

Para que nadie se lleve a equívocos, aclararé que en mi opinión Scrum no es la panacea, que no es lo más adecuado en todos los casos, y cada equipo y cada empresa es un mundo. Sin embargo, sí que creo que para hacer Scrum hay que aplicarlo como mandan los cánones, y si no no pasa nada, pero no será Scrum. Será otra cosa.

 

  • Product Owner: el Product Owner puede verse como el bus de comunicaciones. Es la representación de los clientes, sponsors y otros stakeholders dentro del proceso de desarrollo. Es quien habla con todos ellos y transmite sus inquietudes al equipo que es quien ejecuta. Es el dueño del Backlog, se encarga de recoger las historias de usuario y establece sus prioridades. Es quien propone qué historias (al establecer su prioridad) deberían de atajarse en el siguiente Sprint. Es quien toma decisiones cuando surgen conflictos, ya sea por decisión propia o porque haya consultado a los stakeholders que corresponda.
  • Scrum Master: el Scrum Master es el amo del calabozo, ese hombre que aparece dando consejos. Su misión es ser el guardián del método, asegurarse de que se cumplen con las “normas” del Scrum. Es quien se garantiza la forma de  las ceremonias, de que no se excedan los tiempos, de que si el Product Owner intenta cambiar el Backlog del Sprint es quien le explica que así no se puede trabajar ni bien, ni rápido.
  • Equipo: son todas las personas productivas que participan en el proceso de desarrollo. Se auto organizan y autogestionan. Son quienes deciden sobre su proceso y tienen la última palabra sobre todo (al fin y al cabo lo van a hacer ellos), aunque atiendan los consejos del Scrum Master, y trabajen con las limitaciones y objetivos que marque la persona que sea Product Owner.

 

Hay quien a los stakeholders (clientes, sponsors, etc.) los incluye también, pero estos no participan del proceso de Scrum. En algunos casos participan en las demos, pero lo suyo es que sea el Product Owner el que actúe ahí como una voz única, para asegurarse de que al equipo se le dice una única cosa.

Así, pues, estos son los roles en Scrum. No son otros, son estos y estas son sus funciones, y tienen un motivo. No es bueno que una persona cubra dos roles porque entonces va a empezar a tener conflictos de intereses, y por flexible que sea, el estar cambiándose de sombrero continuamente le pasará factura y no podrá concentrarse en ninguna de las funciones que debe realizar.

Por tanto, si hacéis Scrum, mantendréis esta separación de roles, y si no no pasa nada, pero no estaréis haciendo Scrum, será otra cosa.

Cryptojacking: la minería de cryptomonedas como modelo de negocio

Estoy seguro de que muchos habéis pensado en usar el cryptojacking como modelo de negocio –las ideas suelen surgir simultáneamente en muchas cabezas a la vez- cuando hayáis visto noticias sobre cryptojacking, como el sonado caso de la CBS que durante un fin de semana tuvo incluido en su reproductor un script para minar cryptomonedas. ¿Pero es realmente factible? Entendámoslo y observemos sus implicaciones.

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Photo by SMU Central University Libraries

El cryptojacking es un concepto más o menos novedoso, que se refiere a realizar minería de cryptomonedas usando para el computo los navegadores de visitantes a una web. Normalmente se supone poco ético, pero vayamos por partes que hay muchos conceptos:

  • Recordaréis cuando hablamos de blockchain, a las personas que se dedican a calcular los hash de los bloques se les llama mineros, porque el algoritmo les otorga una pequeña cantidad de cryptomoneda a quienes encuentran cada hash.
  • Para realizar esa minería, para buscar esos hash hay que realizar muchos cálculos invirtiendo en tiempo de procesador. Hay empresas que se dedican a la minería y que tienen montones de ordenadores (granjas) dedicados a realizar estos cálculos.
  • Una web, es una aplicación distribuida en la que parte del programa se ejecuta en el servidor, y otra parte se ejecuta en el navegador de los usuarios.
  • Cuando se usa la capacidad de computación de los visitantes a una web, para realizar minería, es cuando estamos hablando de cryptojacking.

En casi todos los casos en los que se habla de cryptojacking se trata (o al menos se supone) de webs que han sido crackeadas, en las que se ha incluido el código necesario para realizar la minería, pero ¿y si no siempre fuese así? ¿Y si una web de manera legítima implementara este sistema de minería para financiarse? ¿Qué podría pasar?

Esta técnica hace que se consuman recursos de los equipos de los visitantes, pero por norma general, la mayoría de los visitantes tienen recursos más que sobrados en sus sistemas que están muy infrautilizados. Al final es como los sistemas para compartir potencia para cálculos distribuidos, ya sea para encontrar una cura para el cancer o buscar vida fuera de nuestro planeta. Los usuarios le estarían cediendo sus recursos a una web durante el tiempo que se pasen consumiendo sus contenidos.

Si esto se usase como sustitutivo de los anuncios (que cada vez funcionan menos y peor en la web actual), no les supondría una gran carga adicional a los usuarios, puesto que los anuncios por si mismos ya están consumiendo recursos de sus máquinas. Además dejarían de estorbar visualmente.

También, se implementarían las webs para que tuviesen la menor cantidad de recargas, y para que se pase el mayor tiempo posible con ella abierta. Por ejemplo, en una web de noticias, esto es posible que provocase que se empezaría a dejar de lado el clickbait y empezar a crear contenidos realmente relevantes e interesantes.

Para saber si es algo rentable, tendríamos que tener en cuenta muchos factores, principalmente el valor puntual de la cryptomoneda que se esté empleando. También de cuanta cantidad de cryptomoneda se  lleva el minero que tenga éxito en encontrar el hash de un bloque. Por último, cuanto tiempo medio de visitante en la página se necesita para encontrar un hash. Podríamos meter más variables como el coste de adquisición de un usuario, lo que se deje de ingresar por publicidad o muchas otras cosas, pero sólo con estas tres variables ya se ve que hay que centrarse en un caso particular para determinar si es rentable o no.

Por ejemplo, cada vez que se encuentra un hash de un bloque de Bitcoin, el minero se lleva 12.5 Bitcoins (aunque se dividirá por dos en el futuro). El precio de los Bitcoin es muy variable, pero hace ya días que está por encima de los $5,500. Por tanto, estamos hablando de más de $70,000. Por ejemplo, atendiendo a las cuentas públicas de un medio que conozco bien, les bastaría con conseguir minar un hash a la semana para ser rentables y olvidarse de la guerra de la publicidad.

Lo difícil es saber como de factible es que un sistema distribuido como este consiga minar uno de estos hash, pero desgraciadamente de eso no hay muchos datos y tendremos que esperar a que algún medio con suficiente calado se anime a hacer pruebas legítimas y en condiciones, y que posteriormente se animen a compartir esa información.

¿Cómo lo veis como usuarios? ¿Os preocuparía que se usase vuestro equipo para esto si a cambio os libraseis de la fastidiosa publicidad?