Desbloquear un proyecto atascado

PROBLEMA

El cliente (A) vendió un proyecto a un cliente suyo (B) .

Es un proyecto con varias partes, principalmente de márketing y de desarrollo de un nuevo producto para B.

Todo está bloqueado porque uno de los componentes, una plataforma para poder vender ese nuevo producto, no acaba de arrancar.

El problema de base es que nadie tiene claro como podría hacerse, cuales son los pasos a dar, y por tanto cuánto tiempo puede llevar desarrollarlo o cual puede ser su coste.

Hasta ahora, B ha trabajado siempre con una gran consultora con quien preferiría no seguir trabajando. Todos sus sistemas están controlados por la consultora que es bastante opaca y no les permite ninguna flexibilidad a la hora de hacer cambios.

El nuevo producto debería lanzarse al mercado en tres meses.

CONCEPTO

El objetivo es ayudar y facilitar la toma de decisiones por parte de un cliente (B) del cliente, y aportarle al cliente (A) un presupuesto del proyecto que tiene con B.

Independientemente de cuándo se implemente o cuándo se establezca el deadline para ese proyecto, es necesario diseñar una solución que pueda encajar en tiempo y presupuesto con lo planteado por el cliente (A) a su cliente (B) inicialmente.

Durante la segunda quincena de febrero, se apoyará al cliente en las reuniones que tenga con B.

Además, para antes del día 1 de marzo, se le entregará al cliente un presupuesto de la solución que mejor parezca encajar para completar el proyecto en tiempo y forma, y que contemplará los siguientes puntos:

  • Definición detallada del proyecto.
  • Análisis de los requisitos.
  • Diseño de la arquitectura del proyecto.
  • Descripción de la interconexión de los componentes.
  • Estimación de tiempo de implementación.
  • Estimación del coste de implementación.
  • Posibles altenativas con sus pros/contras.

TIEMPOS

El presupuesto se entregará antes del 1 de marzo.

PRECIO

El precio de este proyecto de análisis es de 1.822,50€.

Nota aclaratoria:

Este proyecto tipo, es un ejemplo de proyecto que se ha realizado o se podría realizar. En ningún caso tiene validez como presupuesto real y sólo pretende documentar las distintas posibilidades que existen.

Actualmente, con los cambios que ha habido en cuanto a las posibilidades existentes, la propuesta podría ser diferente en estos momentos.

Se han omitido nombres de empresas y productos.

Por favor, si tuviese necesidad de algo similar, no dude en ponerse en contacto.

Amazon Business, el Amazon de siempre con funcionalidades para autónomos y empresas

Hoy en día todos compramos en Amazon. Es fácil, rápido y tiene de todo. El problema llega cuando eres autónomo o empresa, ya que a la hora de elegir tienes que tener en cuenta que el IVA (si aplica) se te devolverá, además tendrás que solicitar y gestionar las facturas (lo que puede ser una odisea en función del vendedor) o incluso integrar la información en tus sistemas. Me harté de esto el otro día y me puse a investigar un poco, descubriendo que todo se soluciona fácilmente con Amazon Business.

¿Qué es?

Amazon Business es la variedad de Amazon con funcionalidades pensadas para empresas y que resuelve todos estos problemas.

No está disponible para todos los países. Por ejemplo, en México no está, pero sí lo tenemos en España o en USA.

Funcionalidades

De partida, cuando tienes una cuenta de Amazon Business, en los vendedores que aplican IVA te muestra ambos precios y te ordena por el precio sin IVA.

Además, te permite crear políticas para restringir qué productos se compran, ya sea por categoría, vendedor o si son vendedores que generarán factura y te podrás desgravar el IVA. No te quita esos productos de las búsquedas, ni te impedirá comprarlos, pero sí que te mostrará un aviso bastante llamativo para que tengas la información a la hora de hacer la compra.

Te permite dar de alta a distintos compradores, esto permitirá acceder a distintas personas sin necesidad de compartir contraseñas. A parte, con que uno introduzca los métodos de pago, todos podrán usarlos; de ese modo, no tienes que ir dando los datos de una tarjeta de crédito al personal.

Proporciona reportes y dashboards para tener toda la información a mano y acceder a las facturas de cada pedido de un modo muy sencillo, lo que evitará perder tiempo en gestiones inútiles.

Integración

Si tu empresa tiene algún sistema de gestión de compras, es posible que puedas integrarlo. Amazon admite los sistemas Punchout basados en cXML y OCI, así como los sistemas de pedidos basados en cXML y OAG. En concreto, los sistemas admitidos son:

  • 2bits
  • Ariba
  • Awardco–Direct-Ordering
  • BASF–Direct–Ordering
  • Basware
  • Beka
  • BirchStreet
  • buy@Facebook
  • BuyerQuest
  • catalog360
  • Coupa
  • Determine
  • DIG
  • EB2BProcurement
  • Epaxios
  • ePhilos
  • ESKER
  • Fourth
  • HubWoo
  • IBX
  • InitialRewards–DirectOrdering
  • Inplan-Pro
  • Integra-eProc
  • Ivalua
  • JbxeBusinessSuite
  • Maxxeo
  • MSG_Clickapporter_DirectOrdering
  • NEWTRON
  • Onventis
  • OpusCapita
  • Oracle-iProcurement
  • OracleSupplierNetwork
  • Other-Purchasing-System
  • Oxalys
  • PaperCavalier–Direct-Ordering
  • pitchukp_DirectOrdering
  • pitchukp_PunchoutTest
  • Plenus
  • Pool4Tool
  • Proactis
  • ProActive
  • Procurify
  • Promitea
  • Qualiac
  • SAP-SRM
  • SciQuest-Jaggaer
  • Simeno
  • Spectrum
  • SynerTrade
  • Tradeshift
  • Veenion
  • WaxDigital
  • Weco
  • Workday
  • WPS

Para animar a la gente, ofrecen un 50% en la primera compra de hasta 100€, aunque creo que con todas las facilidades que dan para el día a día, eso es lo de menos. A mi, al menos, me tienen convencido.

¿Cómo elegir la siguiente tarea?

Una persona muy especial para mi está montando un negocio, un espacio de más de 1000m² en el centro de Valencia dedicado a las artes gráficas digitales. Entre eso, el día a día y algunas cosas personales, tenía un montón de tareas y le estaba resultando difícil elegir cuál debía ser la siguiente. A sabiendas de que este tipo de problemas se me dan bien, me pidió ayuda, ¡qué responsabilidad! Aquí se la mando.

Quien más, quien menos ha visto alguna versión de la “Matriz de Covey para la Gestión del Tiempo”. Covey, que es un paladín de la efectividad, básicamente viene a decir que ejecutes cuanto antes lo que sea importante y urgente (cuadrante 1), planifiques lo que sea importante pero no urgente (cuadrante 2), delegues lo urgente pero no importante (cuadrante 3) y pases olímpicamente de lo que no sea ni importante ni urgente (cuadrante 4).

Esto está muy bien, pero ¿qué pasa si no tienes a nadie en quien delegar? ¿Y si no te puedes deshacer de esas tareas que ni son importantes ni urgentes?

Además hay otro “problema”, una tarea puede no ser importante per se, pero puede estar contribuyendo a un objetivo importante… y ahí está la madre del cordero (la oveja): en los objetivos.

Objetivos

En un acercamiento a GIST, creo que hay que empezar por definir cuáles son nuestros objetivos.

Por ejemplo, hacer una obra o diseñar una web no es un objetivo en sí. El objetivo aquí puede ser inaugurar ese espacio. No es reunirte con un profesor o el viaje todos los días hasta el cole, es dar una buena educación a tus vástagos. El objetivo no es cambiar el aceite del coche, es tenerlo a punto para poder circular con menos probabilidades de tener contratiempos.

Con las tareas, muchas veces, es difícil discernir si son importantes y sobre todo si son urgentes. Con los objetivos es mucho más fácil.

Tareas

Para lograr un objetivo concreto es probable que haya que realizar distintas tareas incluso, a priori, puede ser que no tengamos claras todas las tareas y que sólo conozcamos cuales son los primeros pasos a dar.

Además, las tareas no acostumbran a organizarse por si solas en modo “lista” dejando claro qué es lo que hay que hacer antes o hay que hacer después. La dependencia entre tareas suele ser un árbol y hasta que no cortes unas hojas no puedes adentrarte en algunas de las tareas que necesitas realizar.

Elegir

Una vez que tenemos clara la urgencia e importancia de nuestros objetivos, en qué tareas se descomponen y como son las dependencias entre ellas, ya podemos pensar en qué hacer en cada momento.

Más que priorizar, creo que es mejor tener un algoritmo que nos permita elegir sin darle muchas vueltas. Al fin y al cabo, priorizar es decir que esto tiene que ir primero que lo otro, y creo que las listas inamovibles al final pueden ser un lastre.

Además muchas tareas van con fecha o no dependen de ti en exclusiva, con lo que tampoco las puedes afrontar cuando quieras.

Urgentes e importantes

Lo primero, como no puede ser de otra manera, es afrontar las tareas que nos lleven a objetivos urgentes e importantes. Hay que quitarlos de en medio cuanto antes.

Además, estas cosas son una fuente de estrés (como todo lo urgente), así que hay que tener cuidado de no dejar entrar demasiadas cosas en ese grupo de cara al futuro. Con esto me refiero a que si mañana nos pide un cliente que hagamos algo urgente que realmente no podemos asumir, nos estamos planteando dejar de comprar pan industrial elaborando el nuestro… hay que saber decir que no antes de comprometerse con obligaciones que se convertirían en objetivos importantes y/o urgentes.

Es muy importante saber decir que no, a veces casi vital.

Importantes pero no urgentes

Estas son las cosas en las que más deberíamos centrar nuestra atención. Esos objetivos a medio/largo plazo que harán que nuestra vida (trabajo, familia, vida social, evolución personal…) mejore.

Dado que no son lo primero, puede ser que nos veamos aplastados por las tareas de los objetivos del primer grupo, y que por tanto nunca lleguemos a realizar estas. Eso siempre es un problema, pero todo problema tiene una solución.

La solución la he tratado a menudo con distintas personas como Nacho o Juan (¡hola chicos!) y en realidad es trivial.

Si tienes una reunión importante la semana que viene y tienes una tarea de la que depende -como preparar la reunión- en tu calendario, en el hueco que más rabia te de, te reservas la hora que necesitas para preparar esa reunión.

Si tienes un proyecto personal que para ti es muy importante, te reservas un hueco en la agenda todas las semanas, cada quince días o cada mes ¡lo que tú quieras!

Lo importante es establecer un periodo de tiempo concreto en el que vas a realizar la tarea X que lleva a un objetivo importante, o reservar un tiempo para invertir en conseguir el objetivo Y. Si te comprometes con esa reserva de tiempo y eres fiel a ella, habrás convertido algo que era sólo importante en importante y urgente, pero no por haber dicho un “sí” sin pensar si no por decisión propia y tras una reflexión.

Urgentes pero no importantes

Estos objetivos son complicados, como ya anticipaba. Desde luego, hay que evitar estresarse por ellos, porque por muy urgentes que sean, si no son importantes no merecen nuestra preocupación.

Cualquier cosa no importante es susceptible de no hacerse o de que sea hecha de otro modo o por otra persona.

En general, lo ideal es delegarlas pero no siempre. Si son tareas que puedes resolver más rápido del tiempo que te daría darle una vuelta y decidir que hacer, lo mejor es ejecutarlas y quitarlas de en medio. Hay que ser cuidadoso y no dejar que nos conviertan en un apagafuegos porque haya demasiadas de estas, en su caso habría que tomar otras medidas, como por ejemplo contratar a alguien para que apague esos fuegos por nosotros (delegar), pero tiene que ser alguien que nos quite trabajo, no que nos de más.

Cuando no tienes en quien delegar una tarea de este tipo, tal vez tengas suerte y puedas hacer lo que los americanos llaman “pushback”, que es algo así como no hacer. Básicamente, es decir con mayor o menor elegancia: este no es mi problema. Conocí a un hombre que era un artista en esto, interrumpía las “calls” internacionales independientemente del jefazo que estuviese interviniendo y decía algo así como “Disculpadme, pero creo que no puedo aportar nada en este tema, llamadme si el proyecto avanza y me necesitáis para algo en lo que sí pueda aportar”. Colgaba y veías como empezaba a twittear sobre su pasión y su proyecto personal.

Tomar la decisión de no hacer algo cuesta al principio, pero cuanto más se hace más fácil es.

Si no podéis permitir que no se haga, la otra opción es delegar. Hay gente que no sabe delegar, pero a todo se aprende, y como con el “no hacer” es más fácil cuanto más se hace. Lo más importante a la hora de delegar es asumir que no se hará como nosotros lo habríamos hecho. Se hará mejor o peor, pero seguro que distinto.

Una forma de delegar en cosas del día a día puede ser la subcontratación.

¿Tienes que mantener el jardín? Es urgente porque empieza a parecer una selva y podar los árboles tiene que hacerse justo en esta época. Puedes invertir un montón de tiempo en conseguir herramientas, estudiar cómo tienes que hacerlo y hacerlo, o puedes llamar a un jardinero. Lo mismo te sorprende lo barato que es.

¿Tienes que hacer la comida de mañana? ¿Ir al súper para llenar la despensa? Puedes comer un menú en casa Pepe o pedir la compra por Internet. Te saldrá ¿3€? más caro pero, ¿cuánto cuesta el estrés o el tiempo que inviertes?

Ni urgentes ni importantes

Las tareas que llevan a objetivos de este tipo no deberíamos ni tratarlas, pero no siempre se puede optar por ignorarlas. Hay que pintar esa habitación, hay que ver a ese familiar, hay que llamar a la casera porque se ha roto un estor… Hay cosas que podrás desechar -como algunas del grupo anterior- pero otras que no, aunque no sean urgentes ni realmente importantes.

Para estas, creo que lo mejor es hacer lo mismo que con las anteriores, o dejarlas para momentos en los que no puedas dedicarte a otra cosa. Cómo no son importantes, no pasa nada si estás en un momento en el que no prestas mucha atención, ya que si salen mal no pasa nada. Cómo no son urgentes, si no las acabas -porque no sabías cuánto iba a tardar Fulanito en colgar el teléfono- y las tienes que retomar en otro momento, tampoco va a pasar absolutamente nada.

El objetivo está claro ¿y la tarea?

Como decíamos antes, normalmente las tareas no sea alinean para ponérnoslo fácil. Suele haber un árbol en el que distintas tareas pueden ser ejecutadas en paralelo. Cada una puede llevar un tiempo distinto y no todas van a depender exclusivamente de nosotros.

Obviamente, de ese árbol tendremos que escoger las hojas. No vamos a poder hacer algo hasta haber dado los pasos de los que dependa.

Dentro de las hojas, lo más lógico es iniciar el camino que más vayas a tardar en andar. Y por lo general es lo ideal, pero no siempre.

Puede que en el camino más largo te toque revisar presupuestos para la instalación de Aire Acondicionado y que, en este momento, te apetezca no pensar durante un rato o que necesites hacer algo que te motive, obtener un pequeño triunfo. En esos casos, y en contra de lo que dice toda lógica, puedes darte un respiro y elegir otra hoja. No es algo que podrás hacer continuamente, pero por un rato que te dediques a una tarea más creativa o menos exigente, tampoco va a pasar nada.

TIPS

Altunos trucos que ayudan, pero de los que ya tendríamo que hablar otro día son:

  • Visualizar todo, por ejemplo con post-it o pizarras blancas.
  • Apuntar los objetivos (o tareas u obligaciones, ya los convertiras a objetivos) según vayan surgiendo.
  • Tachar, marcar, realizar alguna acción cuando acabemos con algo.
  • Automatizar, automatizar, automatizar.

¿Con quien compites a la hora de contratar personal técnico?

Hoy en día, por suerte para los técnicos y por desgracia para las empresas, hay más puestos a cubrir que personal cualificado para cubrirlos. Hay mucha competencia, pero ¿quienes son? ¿Quienes entorpeceran tu camino cuando te propongas contratar personal técnico?

Las empresas contratando son muchas, bien, pero no son todas iguales.

Están las grandes que se pueden permitir pagar bien y colocar a la gente en proyectos grandes, que sólo se pueden hacer en empresas de ese estilo. Como contrapartida, les suele dar igual que a quien coloquen sea Juan o Pepe, y lo mismo el personal hoy ha caído en un proyecto chulo y pasado mañana está en un bodrio.

Están las PYMEs que no suelen pagar tan bien, y donde a lo mejor los trabajadores acaban teniendo que hacer alguna ñapa. A diferencia de las grandes, aquí es posible que (para bien y para mal) les importe bastante que el trabajador sea Juan o Pepe.

En un punto intermedio están las startups, donde el personal técnico empieza en una situación similar a la de las PYMEs aspirando llegar a un punto como el de las grandes empresas en dónde sí importe que sean Juan y no Pepe, asumiendo un riesgo bastante alto por su parte, de no llegar nunca ahí.

Cuando vas a contratar personal técnico, por tanto, no basta con que pienses lo que ofrece tu amigo con el que alternas que tiene una empresa similar a la tuya. Tienes que ver que le ofrece todo el mercado a ese tipo de perfil, pues con todo el mercado estás compitiendo.

Y siendo la competencia tan grande ¿qué podemos hacer?

En primer lugar, es muy importante determinar bien tus necesidades para tener claro el perfil que necesitas y no querer algo que no puedas afrontar. Está claro que no vas a contratar a un maestro cantero para poner ladrillos. Y desde luego no vas a contratar a un experto en los nuevos ladrillos de plástico forjado (del que sólo saben cuatro en España) si te vale con poner ladrillo rojo del de toda la vida ¿verdad? Vale que muchas veces, las empresas no saben si sólo se va a tratar de poner ladrillos o algo más, pero para eso hay que analizar la situación y tener un poco claro qué es lo que viene y ante la duda hacer las cosas lo menos sobredimensionadas posibles.

Por otro lado, es importante saber en qué grupo estás. No hay que competir en cosas en las que sabes que no puedes ganar. Por ejemplo, si sólo puedes pagar 10 asume que no vas a poder contratar a la gente que quiere 20 y piensa que les podrías ofrecer como incentivo a los que se podrían conformar con 10 porque no miran sólo la pasta.

Por último, y esto es algo que he observado repetidas veces, hay que conservar a cada uno de los que consigas contratar. Vale que hayas llegado hasta este punto montando un gran equipo de márketing (o de producción, o de lo que quiera que se nutra tu empresa) sin esfuerzo, porque es un sector en el que no hay tanta competencia. Vale (aunque me parezca muy mal) que hayas tenido a personal cualificado haciendo trabajo vital para la empresa contratándolo como becarios. En el momento que quieres meter la cabeza en tecnología, tienes que asumir que se acabó. Tendrás que explicar a tu equipo de marketing (o producción o whatever) que la nueva gente es distinta (o que a ellos los has estado explotando durante años). Tendrás que asumir que si necesitas un senior para contratarlo tendrás que tratarlo como tal, y que en cuanto le trates como tratas (de mal, normalmente) al resto de tu personal, lo más probable es que te diga adios y nunca vuelva la vista atrás.

La falacia de la protección de datos

Hablando de protección de datos hay muchas cosas que no funcionan y que podríamos tratar: desde la manipulación para que aceptes cookies, a la delegación de la agencia de protección de datos en las entidades para cumplir o no tras la aparición de la GDPR. Sin embargo, hoy vamos a ver un caso muy concreto y real de como se manejan datos que deberían tener la protección más alta según la “antigua” LOPD. Hoy hablaremos de como se gestionan los datos sanitarios por entidades de nuestro país.

Cuando trabajas en multinacionales, es típico que parte de tu salario sea un seguro médico privado. En mi caso tenía un seguro médico de Sanitas, que decidí mantener cuando dejé de trabajar para aquellas ya que viajo de un lado para otro y es complicado que te atiendan en centros públicos cuando no estás en casa.

Tras un tiempo y ver que no me daban el servicio que en mi opinión cabría esperar, decidí darme de baja. Me pareció importante tener una copia de todas las pruebas e informes de consultas que hubiese tenido con ellos, por si en el futuro la pudiese necesitar, así que haciendo uso del derecho de acceso (pág. 19) me dispuse a consultar a Sanitas y aquí es donde comienza la odisea.

Para empezar, Sanitas no es una única empresa, son varias con lo cual no es trivial saber a quien tienes que preguntar. Para esto yo tiré del contrato, pues el seguro estaba firmado sólo con una empresa (Sanitas S.A. de Seguros).

Les solicité todo lo que indica la guía del ciudadano y estos me remitieron toda esa información, pero mi sorpresa llegó cuando en los datos no encuentro ni un sólo dato médico. Me informan de que ellos sólo se encargan de cobrar y me pasan un listado con las facturaciones indicándome que tengo que remitirme a esas empresas (que en la mayoría de los casos llevan la palabra “Sanitas” en su nombre legal o comercial).

Preocupante que no estuviese ninguno de los informes a los que tenía acceso a traves de su web, pero decidí no pelearme ya que habría que ver de quién es la web y cómo está todo programado para ver quien toca los datos en cada momento y en especial cuando no están cifrados. Iba a ser una pelea muy ardua.

Aunque en ese listado sé que falta alguna (no he ido en ese periodo tanto al médico como para no saber a dónde he ido, presupongo que es debido a que con alguna entidad tienen convenios tales que no precisan facturarse), decido ponerme en contacto con estas haciendo uso del mismo derecho de acceso con el mismo tipo de comunicación:

  • IGUALATORIO MÉDICOQUIRÚRGICO COLEGIAL, S.A. DE SEGUROS
  • IDCQ Hospitales y Sanidad, S.L.U.
  • SANITAS, S.A. DE HOSPITALES
  • SANITAS NUEVOS NEGOCIOS SL
  • DENTAL SANTA MARÍA DE LA CABEZA, S.L.
  • INSTITUTO ANTIASMÁTICO CENTRO ALERGOLÓGICO, SL

Aquí cada uno ha hecho lo que le ha dado la gana. No voy a entrar en qué ha hecho quién, o qué cosas están mal RGPD en mano, pero os plantearé algunas anécdotas para que veais que todo es un chiste de muy mal gusto y que nuestros derechos, aunque muy bonitos en el papel, en la práctica no sirven siempre.

  1. Sólo uno me informa de la finalidad, destinatarios, derechos, etc. El resto sólo me proporcionan la historia (si llega).
  2. Hubo uno que me remitió una nota manuscrita diciendo que no tenía ningún dato mío. Mal, sea mentira o sea verdad.
  3. Dos me mandaron los datos en un cd, que poniéndonos pejigueros podríamos considerar que en 2018 ya no es un medio común y de uso general.
  4. Dos me hicieron personarme para obtener mis datos.
  5. Uno se lió y en lugar de una copia me dió el original, y como son tan cutres que reutilizan material, tengo en mi poder datos de una paciente que pasó consulta hace unos años.
  6. De uno conozco sus sistemas (porque parte los programé yo), y no me proporcionaron todos los datos de los que disponían.

Podría haber quien diga que me ponga en contacto con la agencia de protección de datos para denunciarlo, pero la experiencia (la mía, que otros tendrán otra) me dice que es un movimiento que no sirve de nada. Además que tengo casi todo lo que quería y mucho más de lo que pensaba que obtendría cuando empecé (hace meses).

En resumen. El papel dice que tenemos unos derechos sobre nuestros datos, pero aquí tenemos un claro ejemplo de que no es del todo cierto, una falacia. Las empresas, que aquí son el fuerte mientras los consumidores somos los débiles, hacen lo que quieren esperando que nadie se quiera engarrar y si llega alguno preguntando ni se molestan en intentar hacer las cosas medio bien.

Si eres una empresa, mi consejo: no te desentiendas de la gestión de datos y la privacidad, puede parecer trivial, pero en realidad es vital.

Si eres un cliente, mi consejo: haz uso de tus derechos y solicita siempre una copia de tus datos importantes, les tendrás a buen recaudo y cuantos más lo hagamos más fácil será que se pongan las pilas y estandaricen el procedimiento.

Las 3 leyes de la deontología informática

  1. f. Parte de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen una actividad profesional.
  2. f. Conjunto de deberes relacionados con el ejercicio de una determinada profesión.

Recientemente nos hemos topado con noticias que tal vez no llamen mucho la atención de primeras, pero para los que estamos en el “mundillo del metal” (que diría Bonilla) creo que sí lo son. Hemos visto como compañeros tecnólogos se han revelado en las grandes empresas: en Google, en Amazon y ahora en Microsoft; para presionarlas y que dejen de hacer cosas que no les parecen éticas.

La ética es un tema muy subjetivo. He tenido la suerte de poder estudiarla desde pequeñito, lo que me ha hecho tener la creencia de que no se debe juzgar a nadie sin estar en su pellejo. Puedes ser crítico, puedes opinar distinto, incluso puedes ser radical y oponerte de manera activa a lo que sea, pero no hay una distinción absoluta entre el bien y el mal y por lo tanto las circunstancias de cada uno van a afectar mucho a su toma de decisiones.

Supongo que muchos hemos vivido algún caso en el que se nos planteaba una cuestión ética, que normalmente pasa por “hacer lo que me mandan o hacer lo que está bien”.

Mi caso (más grave) ya lo conté en Twitter hace unos meses, a raíz del “amago” (que me alegro enormemente de que finalmente no se materializase) de extradición de Falciani:

En resumen, me pidieron que ocultase unos datos de una empresa (pública) porque le iban a hacer una auditoría. Me negué y un compañero lo hizo. No estoy de acuerdo con las acciones de mi jefe por aquel entonces ni del compañero que las ejecutó, pero no les juzgaré a ellos pues sólo estoy en situación de juzgarme a mi.

Creo firmemente que debemos ser cuidadosos con lo que hacemos y que debemos actuar siempre en conciencia de lo que creemos que está bien. Nuestras acciones tienen efectos y hoy en día, la informática otorga mucha capacidad a los que la controlan. Además, la gente que trabajamos en tecnología tenemos la suerte de que hoy por hoy, podemos elegir nuestro trabajo pues la demanda de profesionales es altísima. Todo esto nos da un gran poder y como todos los amantes de Spiderman saben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Pero bueno, hablar del bien y del mal es muy fácil y “gratuito”, es mejor hablar de cosas concretas. Miremos, por ejemplo, el código deontológico de los ingenieros informáticos colegiados en el Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Andalucía. No os miento si os digo que no conozco a ni un sólo informático que no haya incumplido alguna de las normas “básicas” que ahí se establecen. Yo el primero de todos, que quede claro. ¿Y vosotros? ¿Las habéis cumplido todas siempre? ¿A rajatabla? ¿Y la gente que conocéis? Me apostaría una caña a que haciendo memoria alguna ocasión se os ocurre.

Probáblemente, que nadie cumpla dicha deontología quiere decir que lo que esta marca difiere mucho de lo que la mayoría cree que es ético o no y es que, como decía al principio, la ética es un tema muy subjetivo.

Además, aún con sus 8 páginas de normas, creo que la mencionada deontología se deja cosas en el tintero porque por ejemplo no tendría ningún tipo de aplicación en los casos que vimos al principio de Google, Amazon y Microsoft.

Quienes conocemos las 3 leyes de la robótica, sabemos que es mejor tener poca cantidad de normas suficientemente generalistas que nos permitan aplicarlas en cada caso. También es cierto que si habéis leído a Asimov sabréis que surgen excepciones constantemente que provocan que te cuestiones si esas leyes son correctas, pero en la gran mayoría de los casos funcionan adecuadamente.

De cualquier modo, creo que podemos seguir su ejemplo para tener una deontología informática que sea de aplicación en la mayoría de los casos:

  1. No emplees tus conocimientos y habilidades para hacer algo que te parezca que está mal.
  2. Si gracias a tus conocimientos y habilidades puedes hacer algo por cambiar algo que está mal, hazlo.
  3. En cualquier situación que no esté afectada por los puntos 1 y 2 intenta hacer el mejor trabajo que puedas con los recursos a tu alcance.

Creo que siguiendo estas tres “leyes” la evaluación de cada situación se puede simplificar bastante. Los dos primeros son egoístas ya que, aunque ayudarían a que devolvamos a la sociedad un poquito de lo que nos da, también nos ayudarán a dormir mejor por la noche. El último, aunque pueda parecer el más obvio, también hay que tenerlo muy en cuenta para que no se nos olvide hacer siempre el mejor trabajo posible.

¿Cómo lo véis? ¿Estás sí que podéis decir que las habéis cumplido siempre?

Cómo contratar personal técnico en el mercado actual

Como sabéis, uno de los servicios que ofrezco es el de ayudar a contratar personal técnico: desarrolladores, arquitectos de software, analistas, data scientists, UX, DevOps, etc. Os voy a contar el porqué de mi éxito con algunos clientes con los que las más populares empresas de recruitment fallaron estrepitosamente.

Photo by rawpixel.com

Hoy en día, los que tenemos perfil tecnológico, recibimos ofertas de manera constante y llega un momento en el que el volumen de estas y lo mal planteadas que suelen estar, provocan el que dejemos de tener ganas de atenderlas.

Dada mi experiencia, tanto participando en procesos de selección como llevándolos a cabo, creo que puedo dilucidar algunas de las claves de porque pasa esto y cómo yo lo contrarresto.

La mayoría de los reclutadores no hablan el mismo idioma que los candidatos.

Photo by Amador Loureiro

En la mayoría de los casos que he visto los reclutadores son psicólogos, abogados, administrativos, gente de ADE, etc. Estos, como es natural, no suelen tener demasiados conocimientos tecnológicos (aunque me he encontrado muy gratas excepciones, he de decir). En muchas ocasiones su carencia de conocimientos es tan llamativa que les lleva a situaciones ridículas, como por ejemplo preguntarte por abreviaturas que no tienes en tu curriculum vitae mientras si tienes el nombre de la tecnología sin abreviar.

¿A quién no le han preguntado por su “experiencia con W3C”? ¿O le han preguntado cómo era que no sabía SQL a pesar de poner en LinkedIn todos sus años de experiencia con bases de datos? 

En mi caso, al venir del desarrollo (y seguir en él) y al haber manejado tantos proyectos distintos con tecnologías distintas, esa brecha es mucho más pequeña.

Obviamente, no conozco todo lo que existe. Sin embargo, mi afinidad hace que me resulte más fácil que a un psicólogo entender un conjunto de tecnologías que desconozco como para poder hablar de ellas en una conversación con sentido.

La mayoría de los reclutadores no entienden lo que mueve a los candidatos.

Photo by Clark Tibbs

A partir de una cierta cantidad de dinero con la que alguien tiene sobradamente cubiertas sus necesidades, el dinero deja de ser una motivación. Sobretodo si eres el tipo de persona que elegiría una profesión en la que toda la vida vas a necesitar seguir aprendiendo y vas a tener que trabajar duro para mantenerte al pie del cañón. A ese tipo de personas les mueven muchas más cosas.

Sin embargo, para muchos reclutadores parece que el dinero es lo único que ven como una justificación para tomar una decisión sobre una posición. No entienden que preguntes por el proyecto, por el equipo con el que vas a trabajar, o que no quieras desplazarte una hora para ir de tu casa al trabajo (y otra para volver).

¿Quién no va a preferir estar haciendo Aura con Chema Alonso antes que una aburrida web corporativa? ¿Quién no va a preferir trabajar rodeado de cracks de los que poder aprender que estar sólo ante el peligro sin nadie que le apoye?

Por mi parte, yo he tenido (y tengo) esas inquietudes. También me he visto diciendo que no a pesar de que la oferta económica fuese ruborizante, o incluso cuando me han dicho “pon tu la cantidad, da igual la que sea”.

Por tanto, yo antes de hablar con ningún candidato, me entero bien de todas esas cosas que también me preocuparían a mi: ¿cómo es el proyecto? ¿con quién se va a trabajar? ¿con qué tecnologías? ¿cómo se organiza el trabajo? ¿se puede trabajar en remoto? ¿y si un día quiero ir a un hackathon? ¿voy a poder hacer mis propios proyectos o tendré que firmar una cláusula de exclusividad? Esas y muchas más son las cosas que les inquietan a la mayoría del personal técnico, ya que por suerte la mayoría está decentemente pagado.

La mayoría de los reclutadores no respetan el tiempo de los candidatos.

Photo by Ahmed Saffu

Tal vez sea por falta de educación, o porque para “cazar” a uno tienen que contactar a muchos, pero la mayoría de los reclutadores no te mantienen informado de como progresa el proceso, llegan tarde a las entrevistas o las cambian en el último momento.

¿A quién no le han dejado en ascuas tras tres entrevistas y cuando llamas te dicen que “el cliente está esperando la aprobación de Londres desde hace un mes, se me pasó avisarte para que no estuvieses pendiente”? ¿Quién no ha tenido que esperar a pesar de llegar puntual a la entrevista?

Personalmente, intento respetar el tiempo de los candidatos tanto o más de lo que me gusta que respeten el mío. Salvo causa de fuerza mayor no muevo algo que ya estuviese agendado e intento estár siempre disponible en el minuto exacto. Además, en cuanto el cliente me da algún tipo de feedback, se lo traslado al candidato de ipso facto, de tal modo que no tenga que estar pendiente.

También es cierto, que aunque entiendo que hay imprevistos y por lo tanto no es determinante, tomo nota de cuando un candidato me había dicho que estaría disponible a las 19 y llega a las 19:05.

Estas tres cosas son las principales de las que yo veo que no acaban de funcionar en los procesos de selección actuales. Por ellas creo que un informático con experiencia en la gestión y contratación de gente (un servidor), está teniendo éxito al encontrar gente para empresas que no han podido encontrar técnicos que les encajen ni con la ayuda de las “mejores” empresas de recruiting.

La ley de la oferta y la demanda no sólo funciona a la hora de hacer clientes, también hay que tenerla en cuenta a la hora de conseguir montar buenos equipos. Si se da una situación como la actual en el sector tecnológico, en la que hay muchos más puestos vacantes que personal cualificado para cubrirlos, hay que poner toda la carne en el asador para vender tu empresa y tu proyecto a los candidatos tratándoles como si fuesen el más importante de tus clientes.