zootropo

– ¡VIVIMOS EN UN PERMANENTE DELIRIO! – Gritaba el sombrerero mientras bailaba con un aro en su cintura y  sostenía una taza de té en la punta del pie.

– ¿Del río? De eso me río, allá habrá ostras o algún que otro tentempié ¿verdad amigo carpintero? – Le espetó la morsa mientras se afilaba los bigotes con las puntas de los dedos.

– Bueno, señor morsa, la última vez que planeé con usted para hacer un tentempié, no me salió nada bien ¡ni una sóla ostra probé!

– Pero mi querido amigo, ¿aún dándole vueltas a aquel terrible malentendido? No sea rencoroso y pasemos a otro papel.

Entre todos ellos, un conejo blanco corría como loco sin parar de mirar el reloj. Un gato aparecía y desaparecía de lo alto de los árboles, las flores parecía que cantaban, y unas cartas caían como fichas de dominó.

De Repente todo paró. Ni un susurro se movía. La niña se acercó a la caja y la dió cuerda y cuerda y cuerda… hasta que no pudo más, y al soltar la manecilla todo volvió a empezar.

Autor: Javi López G.

Arquitecto/desarrollador, creativo, buscador de nuevas soluciones y modelos de negocio, crítico constructivo y ex muchas cosas

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