La buena letra – Rafael Chirbes

«La buena letra» es esa que no tiene Ana para plasmar un torbellino de recuerdos que pasan por su cabeza.

La buena letra es el disfraz de las mentiras.

Ana es una mujer de un pueblo de levante, que al comienzo de la Guerra Civil Española ve cómo su familia y su humilde felicidad se desgrana. En «La buena letra» narra a su hijo todo lo que vivió, lo que sintió y lo que sufrió.

Es un libro cortito que muestra los estigmas que deja la guerra, los cuales se alargan mucho más allá del fin de esta. Hay heridas que no se cierran de por vida. El pobre seguirá siendo pobre eternamente; el rojo, rojo; el repudiado será siempre un apestado que no tendrá cabida entre los vencedores.

Los pobres seguimos siendo pobres aunque nos hagamos con dinero.

Está bien escrito, sin divagar más de lo necesario, profundizando en lo importante: las emociones, las relaciones, los sentimientos… Una experiencia de lectura muy agradable a pesar de lo duro del tema, en la que el autor deja entrever el amor y las cosas bonitas entre todo el dolor y el sufrimiento.

Cada noche me preguntaba si es que los demás no se daban cuenta de que la miseria no nos dejaba querernos. Era como vivir entre ciegos. Una tarde, cogí a tu hermana y me la llevé al cine. Ni siquiera sabía qué película pasaban aquel día. Sólo quería vengarme de los otros. No me importó que las vecinas me viesen entrar. Al fin de la función, me incorporé como todo el mundo y se me hizo un nudo en la garganta cuando tuve que cantar el Cara al Sol con el brazo en alto. Por la noche, en casa, tu padre, que ya se había enterado, me besó, me acarició el pelo. Entonces sentí que aquella lucha desesperada por la supervivencia era la forma de amor que nos habían dejado.

El ministerio del futuro – Kim Stanley Robinson

Vive como si ya hubieras muerto

Hacía tiempo que no encontraba un libro que me dijera algo. Todos era un «ni fu ni fa» que no me llamaban la atención para nada. Todos hasta que llegó El ministerio del futuro.

Este libro no cuenta una historia al uso. Cuenta la historia del planeta, la historia de una revolución. Cuenta la historia de cómo la humanidad tiene que intentar terraformar la propia tierra para poder convivir con ella.

En su caso ya había perdido la esperanza de volver a ser un tipo corriente, de llevar una vida normal, de que no le hubiera pasado lo que le había pasado, de olvidarlo todo. Las terapias le habían enseñado a renunciar a esas esperanzas. Ahora tenía que depositar sus esperanzas en cosas como hacer el bien, por muy jodido que estuviera.

He de reconocer que el libro en sí está escrito reguleramente, pero no es algo horrible. Intercala capítulos narrativos con otros ensayísticos e incluso algunos poéticos en los que el narrador es el mercado o un fotón.

Los capítulos narrativos se centran sobretodo en un pequeño grupo de personas relacionadas con un ministerio de la ONU que se encarga de defender el futuro (para que lo haya) ante los ricos y poderosos.

Las tres personas más ricas del mundo acumulan más riqueza que la suma del PIB de los cuarenta y ocho países más pobres; el 1% más rico de la humanidad tiene más que el 70% más pobre.

Mientras, los capítulos que son más propios de un ensayo, arrojan un montón de datos de esos que te vuelan la cabeza una vez que los ves escritos negro sobre blanco.

El libro es una utopía solarpunk y como tal cree en la posibilidad de cambio, en que el mundo todavía se puede arreglar, aunque para ello hará falta una revolución radical que dinamite las bases del sistema.

Es incorrecto obedecer órdenes incorrectas.

Lo descubrí por una mención que hacen a él en el cómic «Cómo los ricos saquean el planeta y cómo impedírselo» que es un gran y sencillo acercamiento a la realidad climática y a qué podemos hacer para cambiarla.

Ambos títulos me parecen muy recomendables por ser de tremenda actualidad, estar bien documentados con sus referencias a datos y estudios, y facilitar la comprensión de un problema que es tremendamente complejo y difícil de abordar.

¡Inventen el poscapitalismo! El mundo lo necesita, es imprescindible para la supervivencia.

Babel, o la necesidad de la violencia – R. F. Kuang

Babel, con ese subtítulo tan sugerente es un libro perfectamente redondo, que recomendaría a cualquier persona a la que le guste la fantasía y a cualquier persona a la que no le guste la fantasía.

La historia gira en torno a un grupo de chicos jóvenes (17-20 años) que entran en un instituto de Oxford que se dedica a la traducción y a la explotación de la magia que esconden las palabras.

El sistema de magia es muy sencillo, se basa en el grabado en plata de palabras y su traducción de tal modo que se desata la parte del significado que se pierde en la traducción. Por eso es un libro apto, también, para los ajenos a la fantasía ya que el sistema se asimila sin mayor dificultad.

En torno a esta «pequeñez» se plantea toda la geopolítica global, tratando en el libro temas tan serios como el imperialismo o la esclavitud sin rebajarlos ni tratarlos con frivolidad.

La historia tiene claros puntos de inflexión, que coincidirán con los cambios radicales que se producen en ese grupo de amigos, quienes se verán forzados a afrontar la realidad del mundo y a decidir qué camino desean tomar. De fondo, quedará siempre la eterna diatriba: violencia sí o violencia no. Y el lector, al igual que los jóvenes estudiantes, deberá elegir si es necesaria o si está justificada.

Como decía, el libro es redondo y acaba de un modo sublime. ¿Daría pie a una secuela? Por supuesto, pero… ¿qué necesidad hay?

Enano Rojo, la(s) novela(s)

Hoy en día es muy habitual ver series o películas basadas en libros. No es tan habitual ver lo contrario, y eso es lo que traemos hoy: una serie de libros basada en una serie de televisión.

Enano Rojo fue una serie de la BBC, que todo el mundo dice que es genial. Yo no tengo el gusto de haberla visto, por eso mi experiencia de lectura es distinta a la que podría tener un fan de la serie.

Esta serie de libros está escrita por los creadores de la serie: Rob Grant y Doug Naylor. Los dos primeros libros (La novela y Mejor que la vida) están escritos a 4 manos, mientras que los dos últimos (Hacia atrás y Último Humano) los escribieron por separado.

El orden de publicación fue:

  1. La novela
  2. Mejor que la vida
  3. Último humano
  4. Hacia atrás

Mientras que el orden de lectura que recomiendan en todos sitios si quieres que la historia tenga cierta continuidad es:

  1. La novela
  2. Mejor que la vida
  3. Hacia atrás
  4. Último humano

Tanto la narración como la historia subyacente de los libros recuerda una barbaridad a la trilogía de cinco partes que escribió Douglas Adams. También estaba basada en una serie (radiofónica) y trata sobre la vida, el universo y todo lo demás. También hay correspondencia entre sus personajes y en lo cómico de una historia que esconde giros completamente inesperados.

En esta, seguimos las andanzas de la Enano Rojo, una nave minera, y de sus habitantes atravesando el universo y el tiempo.

Es muy difícil explicar su argumento sin hacer muchos spoilers, pero puedo decir que hay un protagonista joven y desenfadado, que tiene rastas y un serio problema con la autoridad (Lister). Está su alter ego, un pelota encorsetado llamado Rimmer. Una máquina súper inteligente con ciertos problemas mentales (Holly). La chica amada eternamente por el prota (Kristine Kochanski). Y el simpático compañero raro (Gato).

Cualquiera que haya leído La Guía tendrá muy fácil encontrar los personajes de ella que se corresponden a estos.

Los libros en sí, como digo, son muy divertidos y con giros de lo más inesperado y cierran siempre con un cliffhanger. Además son cortitos y no se andan por las ramas, con lo que su lectura es ágil y ligera, y consigue que siempre quieras más.

Los dos primeros (La Novela y Mejor que la vida) son mucho más que correctos, mientras que el tercero (Hacia atrás) me parece una obra maestra. El primer tercio de sus páginas es toda una proeza narrativa que el autor consigue resolver sin forzar al lector a gastar neuronas de más. Sólo por ese trozo ya merece la pena la lectura de toda la saga.

Sin embargo, no puedo decir lo mismo del cuarto (Último humano, que se publicó en tercer lugar). Quizá sea porque rompe con la trama de la historia principal de los otros libros, quizá por el claro cambio en el modo de escribir o que los giros dejen de ser tan inesperados. La cuestión es que viniendo de una obra maestra, leer este cuarto libro da auténtica pereza. Tanto es así que lo acabé dejando a medias. No sigue el hilo de la historia, ni siquiera encajaría bien si se leyese en tercer lugar, contradice algunas de las cosas descritas en los dos primeros tomos y lo que para mi es más grave en una historia de ciencia ficción: plantea una física que no funciona, las situaciones son imposibles porque la física nunca funcionará como el autor da a entender.

Como resumen, sólo puedo decir que si te enfrentas a enano rojo tendrás unas horas realmente apasionantes, hasta que llegues al último libro. Ahí queda la incertidumbre, porque quién sabe, quizá a ti te guste.

Mazinger Z, el robot de las estrellas

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Los live-action pueden parecer algo muy moderno, pero antes de que los ordenadores permitieran crear una versión realista de un extraterrestre como Stitch ya había quien intentaba explotar las franquicias, incluso sin tener sus derechos.

Hoy hablamos de «Mazinger Z, el robot de las estrellas» (spoiler: ni es un robot, ni de las estrellas, ¡ni siquiera es Mazinger!).

«Mazinger Z, el robot de las estrellas» es una película de lo más surrealista, pero no sólo por lo malísima que es, sino también por cómo se hizo y cómo se vendió.

Primero, lo primero. Esta peli la tenéis en «abierto» en Archive.org, ese sitio que se encarga de conservar la historia de Internet, así que la podéis ver sin necesidad de poneros el parche pirata, que es lo que suele pasar con estas «joyas» descatalogadas.

Cuando ves esta película, lo primero que salta a la vista es que Mazinger parece un poco raro. Además, en lugar de «¡Puños fuera!» el conductor grita «¡Puño de hierro!», además muchas escenas parecen inconexas y hay cosas tremendamente distintas al anime original de la franquicia de Mazinger Z creado por Gō Nagai.

Ya se sabe que si pesa como un pato quiere decir que es de madera y por tanto una bruja. La misma lógica se puede aplicar aquí y si no se parece a Mazinger, ni habla como Koji Kabuto, ni hay más de Mazinger que el nombre… ¡Puede que no sea Mazinger!

Poco hay que indagar para descubrir que esta película se llamó en «todos lados» The Iron Superman. Una película creada remezclando las imágenes de la serie Super Robot Mach Baron y grabando nuevos primeros planos de los protagonistas.

Al traerla a Europa, los productores decidieron aprovechar el tirón de la serie de animación y le cambiaron el nombre, la música y se inventaron nombres para los actores y el personal. De locos.

En España, tuvo muchísimo éxito e incluso se creó una línea de comics basada en la película.

No es una peli que se vaya a disfrutar mucho, pero se puede poner de fondo mientras tomas unas galimbas con los colegas para disfrutar de los ataques de los futbolistas karatecas, las risas pueden ser buenas.

El resumen, la peli ni tiene un robot (es un señor disfrazado, obvio), ni viene de las estrellas (el señor) y ni siquiera el disfraz es de Mazinger. Ahora, depende de con qué espíritu la afrontes puede que pases un buen rato (o que sea el peor de tu vida).

Los fisgones

Los fisgones es la «traducción» que se hizo del título de una película «hacker» de los 90: Sneakers.

Es una película… como diría el Papuchi «mala, mala, mala». No tiene ni por donde cogerse.

Empieza con dos «amigos» que se engañan y abandonan el uno al otro mientras se dedican a vaciar las cuentas millonarias de algunas entidades y personas de la política estadounidense, como si eso hubiera sido en algún momento tan trivial como cambiar unos numeritos en un terminal.

Luego da un salto al futuro y tenemos al traidor dirigiendo un grupo de inadaptados para hacer pentesting a corporaciones. El miembro más destacable es un ciego que puede detectar los pequeñísimos cambios en la modulación de frecuencia sólo con el oído. Le llaman «Sonar» pero bien le podrían llamar Batman ya que es como si viera sin usar los ojos. Tremendo.

Sin profundizar para no hacer spoilers se involucran en el robo de un dispositivo que es capaz de crackear cualquier sistema. El tema es que en lugar de robar el diseño, el algoritmo que sigue ese aparato para romper mágicamente las claves tienen que robar el aparato, porque de eso sólo puede haber uno. Además el modo en el que rompe las encriptaciones es brutal: tienes la pantalla con caracteres random y al conectar el aparato se van cambiando esos caracteres por los buenos o espacios en blanco poco a poco, en un modo visual digno de los hackers a cuatro manos.

En resumen, puedes pasar un rato viéndola sin pensar, o juntarte con unos amigos del gremio del metal para echar unas risas, pero la peli no tiene otra calificación que: mala, mala, mala.

TFI 002

The previous TFI Challenge was a bonus one. It means it’s not one of the basics that are linked by an explicit URL.

This second challenge can be found on a page where one of the main characters in this amazing story hacks a gun. Basic challenges are related to hacking actions or strategies developed by the group of hackers we’re following in the comic.

When you follow that URL, you’ll find a code to redeem, instructions to connect remotely to a console using netcat, and the source code of the script that manages that console.

The console gives you three options:

  • Activate the special mode of the gun
  • Get admin privileges
  • Exit

By reading the code, you can tell it was written by a rookie developer, because it includes the encrypted password and decodes it to compare it with the user input.

You should never do that. Storing passwords in code is wrong, and being able to decrypt a password is also a mistake — you should use non-reversible algorithms.

To solve this challenge, you just need to write a script or start an interactive Python session to decode the encrypted password the same way the original script does.

With that password, you can connect to the remote console and follow the instructions to catch the flag. Easy peasy.

See you in the next challenge.