186 palabras

Eso era toda la información que podía mandar a la Tierra dada la situación del transmisor. 186 palabras pueden ser muy pocas para resumir una vida, para mandar unos “te quiero” y explicar por qué se había llegado a esta situación. Sin embargo, la vida parecía insignificante tan cerca de la muerte ¿qué había hecho que mereciera rememorarse? ¿Y los “te quiero”? ¿No llegaban un poco tarde si no los había dicho nunca antes? Desde luego, tardarían tanto que sería como si nunca los hubiera dicho.

Así que el comandante se ciñó a lo profesional, y para eso, con 186 palabras era más que suficiente: hemos entrado en el campo gravitacional del agujero negro que estábamos estudiando y no hay manera de sacar esta mole de nave de la atracción que nos arrastra. Nuestro tiempo a empezado a ralentizarse con respecto al de la Tierra, así que para cuando les llegue este mensaje quizá estén todos muertos, nosotros viviremos los próximos cinco minutos como una eternidad, incluso puede que veamos al “sol nova” tragarse a la Tierra. Suerte y no la caguen como nosotros.

El tormento de Schrödinger

Esta mañana, mientras debatía con mi psicóloga, me he visto explicando el principio de indeterminación de Heisenberg y la paradoja del gato de Schrödinger. Dado que estaba con la mente en otro asunto y no estaba preparado para hacer ese cambio de tema (y aún así lo hice), me he quedado con la sensación de haberlo hecho mal… fatal, de hecho. Así que vengo a este paño de lágrimas que es mi blog a resarcirme para no darle más la turra a la pobre, que bastante me tiene que aguantar 🙂

El gato de Schrödinger es un experimento teórico que propuso Erwin Schrödinger para ridiculizar la interpretación predominante de la mecánica cuántica, según la cual una partícula puede estar en dos estados a la vez de forma simultánea.

En este experimento se plantea que hay un gato encerrado dentro de una caja metálica sellada. En su interior, hay un mecanismo con un veneno que se activa —o no— dependiendo de si un átomo radiactivo se descompone o no. Según la teoría cuántica, hasta que no se observe, el átomo puede considerarse descompuesto y no descompuesto al mismo tiempo, manteniéndose en ambos estados simultáneamente. Para Schrödinger, esto era una locura, y por eso propuso este experimento, que lleva a la paradoja de que el gato estaría vivo y muerto a la vez hasta que se abra la caja y se observe el estado del átomo.

Dado que resulta evidente que ningún ser vivo puede estar vivo y muerto a la vez, Schrödinger pretendía ridiculizar esa interpretación. Sin embargo, con el tiempo se ha demostrado que la teoría es correcta, y su experimento, lejos de ser una refutación, ha ayudado a explicar cómo funciona la mecánica cuántica y cómo las partículas subatómicas pueden mantenerse en dos estados a la vez hasta que son observadas, momento en el cual se define uno de los dos.

Esta naturaleza incierta de las partículas se relaciona también con el principio de indeterminación de Heisenberg (el de Breaking Bad), que establece que no es posible conocer con precisión al mismo tiempo la posición y la velocidad (o cantidad de movimiento) de una partícula como un electrón. Cuanto más precisamente se conoce una de estas variables, más incierta se vuelve la otra. Este principio no es una limitación tecnológica, sino una propiedad fundamental del mundo cuántico.

Otro concepto esencial es el «spin», una propiedad cuántica intrínseca de partículas como los electrones, que no tiene un equivalente directo en el mundo clásico, aunque a veces se lo imagine como una especie de giro. El spin puede adoptar dos estados (por ejemplo, «arriba» o «abajo», o «izquierda» y «derecha»), y en la computación cuántica se aprovecha esta dualidad, junto con la superposición y el entrelazamiento cuántico, para crear bits cuánticos o qubits. A diferencia de los bits clásicos, que sólo pueden ser 0 o 1, los qubits pueden estar en una superposición de ambos estados a la vez, lo que permite realizar ciertos tipos de cálculos de forma mucho más eficiente que en un ordenador tradicional.

Aunque este ejercicio se use ahora para un fin completamente contrario al que se planteó, y probablemente haga que Erwin se remueva un poco en su tumba, no hay que quitarle merito al tipo, que era un absoluto crack. Baste decir, que el ejercicio se lo propuso al mismísimo Einstein en la correspondencia que mantenían para debatir ideas.

Erwin Schrödinger fue austriaco, y sobrevivió a las dos guerras mundiales. Por si eso fuera poco, recibió el premio Nobel por desarrollar una ecuación que lleva su nombre (ecuación de Schrödinger), ahí es nada. Lo del gato puede que le pese, pero ha estar tremendamente orgulloso de sus logros y aportes a la física.

* Imagen de la Quinta Conferencia Solvay (1927) obtenida de la Wikipedia. Schrödinger está en el centro de la fila de atrás con abrigo gris.

Enano Rojo, la(s) novela(s)

Hoy en día es muy habitual ver series o películas basadas en libros. No es tan habitual ver lo contrario, y eso es lo que traemos hoy: una serie de libros basada en una serie de televisión.

Enano Rojo fue una serie de la BBC, que todo el mundo dice que es genial. Yo no tengo el gusto de haberla visto, por eso mi experiencia de lectura es distinta a la que podría tener un fan de la serie.

Esta serie de libros está escrita por los creadores de la serie: Rob Grant y Doug Naylor. Los dos primeros libros (La novela y Mejor que la vida) están escritos a 4 manos, mientras que los dos últimos (Hacia atrás y Último Humano) los escribieron por separado.

El orden de publicación fue:

  1. La novela
  2. Mejor que la vida
  3. Último humano
  4. Hacia atrás

Mientras que el orden de lectura que recomiendan en todos sitios si quieres que la historia tenga cierta continuidad es:

  1. La novela
  2. Mejor que la vida
  3. Hacia atrás
  4. Último humano

Tanto la narración como la historia subyacente de los libros recuerda una barbaridad a la trilogía de cinco partes que escribió Douglas Adams. También estaba basada en una serie (radiofónica) y trata sobre la vida, el universo y todo lo demás. También hay correspondencia entre sus personajes y en lo cómico de una historia que esconde giros completamente inesperados.

En esta, seguimos las andanzas de la Enano Rojo, una nave minera, y de sus habitantes atravesando el universo y el tiempo.

Es muy difícil explicar su argumento sin hacer muchos spoilers, pero puedo decir que hay un protagonista joven y desenfadado, que tiene rastas y un serio problema con la autoridad (Lister). Está su alter ego, un pelota encorsetado llamado Rimmer. Una máquina súper inteligente con ciertos problemas mentales (Holly). La chica amada eternamente por el prota (Kristine Kochanski). Y el simpático compañero raro (Gato).

Cualquiera que haya leído La Guía tendrá muy fácil encontrar los personajes de ella que se corresponden a estos.

Los libros en sí, como digo, son muy divertidos y con giros de lo más inesperado y cierran siempre con un cliffhanger. Además son cortitos y no se andan por las ramas, con lo que su lectura es ágil y ligera, y consigue que siempre quieras más.

Los dos primeros (La Novela y Mejor que la vida) son mucho más que correctos, mientras que el tercero (Hacia atrás) me parece una obra maestra. El primer tercio de sus páginas es toda una proeza narrativa que el autor consigue resolver sin forzar al lector a gastar neuronas de más. Sólo por ese trozo ya merece la pena la lectura de toda la saga.

Sin embargo, no puedo decir lo mismo del cuarto (Último humano, que se publicó en tercer lugar). Quizá sea porque rompe con la trama de la historia principal de los otros libros, quizá por el claro cambio en el modo de escribir o que los giros dejen de ser tan inesperados. La cuestión es que viniendo de una obra maestra, leer este cuarto libro da auténtica pereza. Tanto es así que lo acabé dejando a medias. No sigue el hilo de la historia, ni siquiera encajaría bien si se leyese en tercer lugar, contradice algunas de las cosas descritas en los dos primeros tomos y lo que para mi es más grave en una historia de ciencia ficción: plantea una física que no funciona, las situaciones son imposibles porque la física nunca funcionará como el autor da a entender.

Como resumen, sólo puedo decir que si te enfrentas a enano rojo tendrás unas horas realmente apasionantes, hasta que llegues al último libro. Ahí queda la incertidumbre, porque quién sabe, quizá a ti te guste.