Copiar un archivo a otra «máquina»

Esta entrada va a ser muy cortita. Casi es como un postit que me podría pegar al monitor, porque es algo que siempre necesito buscar cuando lo hago de pascuas a ramos. No es más que copiar un archivo a otra máquina:

scp file.ext user@example.com:/home/user

El código previo nos permite copiar un archivo (file.ext) a una máquina remota (example.com) en la que existe el usuario user. El archivo se copiará a la carpeta home de ese usuario.

Hoy en día, que se llevan mucho los contenedores, es posible que la otra máquina, en lugar de ser un servidor remoto no sea más que un contenedor en nuestra propia máquina. En ese caso lo que necesitaremos ejecutar es la versión docker del comando cp.

docker cp ./file.ext 1dc097a19eab:/app/public/

Por mucho que tengamos automatizado todo el sistema de despliegue y de pruebas, es muy posible que en un momento dado queramos modificar algo a mano para hacer una prueba rápida, o traernos un fichero de log para analizar. Por eso es importante tener estos comandos a mano, que nos pueden salvar el culo cuando estemos apurados.

Los fisgones

Los fisgones es la «traducción» que se hizo del título de una película «hacker» de los 90: Sneakers.

Es una película… como diría el Papuchi «mala, mala, mala». No tiene ni por donde cogerse.

Empieza con dos «amigos» que se engañan y abandonan el uno al otro mientras se dedican a vaciar las cuentas millonarias de algunas entidades y personas de la política estadounidense, como si eso hubiera sido en algún momento tan trivial como cambiar unos numeritos en un terminal.

Luego da un salto al futuro y tenemos al traidor dirigiendo un grupo de inadaptados para hacer pentesting a corporaciones. El miembro más destacable es un ciego que puede detectar los pequeñísimos cambios en la modulación de frecuencia sólo con el oído. Le llaman «Sonar» pero bien le podrían llamar Batman ya que es como si viera sin usar los ojos. Tremendo.

Sin profundizar para no hacer spoilers se involucran en el robo de un dispositivo que es capaz de crackear cualquier sistema. El tema es que en lugar de robar el diseño, el algoritmo que sigue ese aparato para romper mágicamente las claves tienen que robar el aparato, porque de eso sólo puede haber uno. Además el modo en el que rompe las encriptaciones es brutal: tienes la pantalla con caracteres random y al conectar el aparato se van cambiando esos caracteres por los buenos o espacios en blanco poco a poco, en un modo visual digno de los hackers a cuatro manos.

En resumen, puedes pasar un rato viéndola sin pensar, o juntarte con unos amigos del gremio del metal para echar unas risas, pero la peli no tiene otra calificación que: mala, mala, mala.

El verano más largo

Yaya. Yaya es mi abuela. Bueno, no. Yaya se casó con mi abuelo cuando murió mi abuela, pero como es la única que he conocido como tal: Yaya es mi abuela.

A Yaya le cuesta un poco ver y mucho más andar, pero la cabeza la tiene mejor que nadie. ¿Quién lo iba a decir habiendo celebrado ya los 100 años?

Celebrados, aunque siempre está con la retahíla de que no los cumplirá. Pocos sabemos que no los ha cumplido.

Cuando le hicieron el primer DNI, el funcionario confundió julio con junio y así se quedó para siempre. Sin embargo, su primer documento legal fue el pasaporte que le hicieron en el verano del 36 y en ese, efectivamente, pone «julio» como ella defiende. 

Ese verano fue muy especial, el más especial de su vida.

Como muchos habitantes de pequeños pueblos del norte, vivía cerca del mar, pero pocas veces tenía ocasión de verlo. Por las mañanas tenía que subir al prao a por la vaca que su padre había comprado para que tuvieran leche fresca. Menuda rabia, nada más levantarse, tener que subir aquella cuesta interminable. Después ir a la escuela y ayudar en casa y en el negocio familiar. No quedaba mucho tiempo para recorrer varios kilómetros montaña abajo para ir a disfrutar del mar.

Sin embargo, ese verano del 36 su padre le dio una sorpresa, le hizo un pasaporte y le metió en un tren con instrucciones muy claras de como llegar a Marsella, donde iría a pasar el verano con familia de allí.

Fue toda una sorpresa, el primer viaje largo, a otro país, a conocer a una familia que solo conocía por carta, y a una gran ciudad con mar. ¡Menuda aventura! Y esa fue solo la primera de un verano sorprendente.

Sin saber francés tuvo que adaptarse, pero lo disfrutó tanto… Vivió experiencias que nunca habría podido imaginar porque todo era nuevo, y como tal todo era especial. No creció mucho en altura, pero creció un montón en espíritu, en seguridad, en autonomía y como persona. Estaba rodeada de una cultura distinta, una forma de vivir distinta, y cada día era nuevo y diferente.

La familia tenía un puesto de helado frente a una pequeña playa, así que al llegar por la mañana desayunaba café con un buen chorro de helado, de mantecado, su preferido. Cuando no había mucho trajín se escapaba a darse un baño, ¡y nunca quería salir! En el agua se sentía como un pez, era muy distinto a bañarse en el río, y a veces se relajaba tanto flotando que su tía tenía que ir a llamarla para que volviese: “Viens ici, ma chérie! Il est temps de revenir aider au stand.”

Al cerrar, si quedaba helado de mantecado en la máquina, cuando no la veían, abría la boca bajo el chorro y disfrutaba de un enorme bocado de helado.

Los días menos soleados, tenía ocasión de visitar la ciudad con sus primos. Era fantástico que todo estuviese tan cerca. Le fascinaba que en pocos metros hubiese tantos establecimientos distintos: una tienda de ropa, una de quesos, la panadería, músicos por la calle, y preciosas cafeterías con pequeñas mesas donde sentarse y ver el mundo pasar.

El verano fue sorprendente, mágico, insuperable. Fue una burbuja que la mantuvo en una nube.

Sin embargo, al acabar, le explicaron que aquello no se acababa. Que todos esos titulares y comentarios que entendía a medias hablaban de que el verano no había sido tan mágico en España y que por el momento no podría volver.

El verano se alargó, pero perdió magia. Cada mes que se alargaba más difícil le resultaba disfrutar. Ya entendía las noticias y no podía hacer más que preocuparse por sus padres, sus vecinos, incluso por la vaca que tanta rabia le daba tener que ir a buscar cada mañana al prao de arriba.

Cuando pudo volver a casa las cosas habían cambiado mucho. Ya no había vaca, ni prao de arriba. Lo habían requisado todo y había hambre y mucha desesperanza. Algún gato tuvieron que comer cuando no había otra cosa, y echaba de menos ese verano interminable en el que se llenaba la boca con helado de mantecado.

A Yaya le cuesta un poco ver y mucho más andar, pero la cabeza la tiene mejor que nadie. Cuando le pregunté qué quería hacer por su cumpleaños este verano, me dijo que morirse de una vez, que estaba harta de pasarlo mal. Así de cruda es Yaya. Pero como sabe que eso no está entre las opciones, eligió volver al mar, sentir el agua llegar a sus cansados pies y contarme lo de aquel verano tan largo que en lugar de unos meses duró unos años.

TFI 002

The previous TFI Challenge was a bonus one. It means it’s not one of the basics that are linked by an explicit URL.

This second challenge can be found on a page where one of the main characters in this amazing story hacks a gun. Basic challenges are related to hacking actions or strategies developed by the group of hackers we’re following in the comic.

When you follow that URL, you’ll find a code to redeem, instructions to connect remotely to a console using netcat, and the source code of the script that manages that console.

The console gives you three options:

  • Activate the special mode of the gun
  • Get admin privileges
  • Exit

By reading the code, you can tell it was written by a rookie developer, because it includes the encrypted password and decodes it to compare it with the user input.

You should never do that. Storing passwords in code is wrong, and being able to decrypt a password is also a mistake — you should use non-reversible algorithms.

To solve this challenge, you just need to write a script or start an interactive Python session to decode the encrypted password the same way the original script does.

With that password, you can connect to the remote console and follow the instructions to catch the flag. Easy peasy.

See you in the next challenge.

Common side effects

Publicada en España como «Efectos secundarios», esta serie de animación de Adult Swim es una tremenda crítica al capitalismo comprimida en 10 episodios de 22/23 minutos.

La trama es muy simple: está Marshall que es un antisistema de la leche. Está forrado porque descubrió un sistema para ganar la lotería. Este, en lugar de crearse una aerolínea espacial o a llamar taxis con mucha energía, se dedica a ir por ahí investigando la naturaleza (sí, ahora hace falta estar forrado para poder investigar).

Estando en Perú descubre un hongo que es la leche, puede curar cualquier cosa, ¡es algo que cambiará el mundo! Sin embargo, antes de que pueda compartir su hallazgo el sistema se pone en marcha para evitar que su cura salve vidas y cambie el status quo establecido.

La serie da comienzo cuando Marshall se topa con Frances, una antigua compi de instituto que ahora trabaja para Rick, el cretino CEO de una farmacéutica.

A estos personajes se les irán sumando otros familiares, elementos subversivos y diversos engranajes del propio sistema que pretende continuar su inercia sin que este hongo mágico cambie nada.

Dudo que haya una segunda temporada, pero ver esta primera temporada ha sido una experiencia gratificante que recomiendo a quien quiera pasar un buen rato sin pensar, o quemarse las neuronas con teorías conspiranoicas.

Pepe

Hace ya años que quité las vacas y aun así me sigo despertando al albor, lo que es la fuerza de la costumbre, ¿no sabes?

Aunque este sea el medio de Cantabria, no te creas que por eso hay mucho que hacer. Y bueno, los ingenieros que saben y vienen cada tanto a medir dicen que el centro exacto es allá, a la entrada del prao de la Curra, menuda era ¿no sabes?

Una vez llegó a un acuerdo con uno de aquí pa’ comprarle el prao, ¡hasta un beso se dieron! Pero a luego el otro se echó pa’tras. ¡Menudas pestes y maldiciones que le echaba!, ¿no sabes?

Ahora ya no quedan ninguno de los dos. Aquí cuando un hijo o una sobrina te lleva ya no vuelves más que en la caja pa’ meterte al nicho ¿no sabes? Así que los míos mejor que ni vengan, que parece que vienen de revisión. Que queden allá con sus cosas y no vengan a cernerme las mías, que me apaño muy bien solo.

Por la mañana ya me ves. Aquí me entretengo picando leña, tejiendo un cuévano, haciendo unas albarcas… y si vienen de la ciudad como tú, pues me echo una parlá. No te estaré entreteniendo, ¿no? Vale. Alguno vino y se quedó, que como trabajan con los drenadores y eso, paice que les vale cualquier sitio. Y si no viene nadie me echo la parlá’ yo con la Sole, que ahora está ahí escondiduca, le falta costumbre de ver gente, ¿no sabes?

La tarde es más apañaduca si no pega el nordeste, que siempre trae agua, ¿no sabes? Me acerco acullá a las escuelas, que como ya no sirven las pusieron de bar, ¿no sabes? A veces hacemos equipo pa’ echar una Flor, y casi siempre uno u otro hay. Marcialín suele subir en la amoto esa que tiene que cualquier día se lo llevan porque subir, sube bien, pero ¡hay que ver como baja!, ¿no sabes? Si nos juntamos raro es que no nos echemos unos orujos y como le gusta el cante, ¡y lo hace bien!, ¡eh!, yo le pico con la Tonada Más Bonita y luego él ya se lanza por todas una tras otra. Eso sí, siempre le hago el cambio de “Molledo” por “Anievas”. De Calga no puedo decir que él es de Cotillo, allá donde el Consultorio, ¿no sabes?

Antes había más ambiente. De chaval, después de la guerra, siempre te encontrabas con gente. Me mandaba mi madre a la tienda y me reñía por tardar, pero es que en cada casa te preguntaban en qué andabas. Y bueno, que había nieve, no como ahora, ¿no sabes?

Vale, no te preocupes, aquí me quedo con la Soledad que ahora en cuanto marches saldrá. Aprovecha, que va a quedar buen día.

TFI 001

First of all, go and read TFI 000 to understand what you are reading.

You can find the first challenge on the front page, so you can see it by looking for images on the Internet.

At the bottom right corner, you can see something that looks like a URL without letters.

If you have seen «characters» like those before, you know what it is. If not, you can try to describe them to ChatGPT or another LLM. If you do it well enough, you will get the answer.

It is an encoding typically used by some ancient groups (rabbis, Knights Templar…) that you can decode by drawing two tic-tac-toe boards and two big Xs.

If you translate the URL, you will go to a page that shows your reward code and a new challenge.

The new one is made of three images with lines of different colors: one red, one green, and one blue. If you know something about computers, you know that images are created with a combination of three colors: red, green, and blue.

You can solve this challenge using any image editing software that supports layers. You just have to stack the three images and adjust the transparency to see the combination of the three, which is a password that will give you a new redeem code.

This first challenge is really easy, but you need some previous knowledge about computers and cipher systems.

See you next week with a new challenge.