Mastodon

Parecía buena persona, siempre saludaba en la escalera y ayudaba a subir las bolsas a los más mayores. Eso es lo que decían todos de Tomás: era todo un señor.

Lo que no sabían era que Tomás tenía un lado oscuro, algo que a todos les habría hecho estremecerse y apartar la mirada al cruzárselo. Es lo que suele hacer la gente con las cosas que no entiende.

Tomás llevaba una doble vida, por la mañana era un tipo formal, muy correcto, pero al llegar a casa…

Al llegar a casa se despelotaba y calentaba algo rápidamente en el microondas pues no tenía tiempo que perder.

En su otra vida Tomás era Mastodon un tanque, ¡un TOP! Su equipo le necesitaba para defenderlos de los más duros ataques. A veces, al entrar en batalla no podía reprimir los gritos de furia que como a los antiguos guerreros le ayudaba a combatir el miedo de la cercana muerte.

¿Quién podría imaginar que Tomás, ese buen chico, casi un tirillas, tímido y amable, siempre educado que nunca se metía en problemas, en otro mundo era uno de los guerreros más grandes y temibles capaz de soportar el ataque más salvaje? ¿Quién podría imaginar que él era el famoso Mastodon que había aguantado ataques de los más grandes Bosses?

Él lo sabía y con eso le bastaba, pues Tomás no necesitaba reconocimientos y para él su equipo, su clan, era su familia… o la de Mastodon, no había diferencia.

Con frecuencia, de camino al trabajo se imaginaba cómo sería caminar por las calles como Mastodon con sus compañeros a su lado, enfrentándose juntos a los peligros del mundo. Se enfrentarían a los temibles y poderosos corruptos e irían de raids por los barrios más peligrosos de la ciudad.

Un día, mientras caminaba viéndose como Mastodon vio un gatito en mitad de la carretera, justo en el carril bus mientras esté se acercaba. Sin pensarlo echó a correr y rápidamente cogió al gatito. Podría haber saltado e intentar esquivar el bus, pero el era Mastodon ¡el mejor tanque! Su instinto le pudo y paró en seco protegiendo con su cuerpo al gatito mientras soltaba un poderoso grito de furia de esos que espantan a la muerte…

Unos días después la noticia había corrido por todos los servers, todos los que alguna vez habían luchado a su lado se juntaron en un canal de Discord para ver juntos sus mejores jugadas y compartir anécdotas en su honor.

Alguien había hackeado su usuario y le puso AFK. Más de uno tuvo que cortar el micro para que no se escuchasen sus lagrimas.

Todo su clan decidió que cada uno adoptaría un gatito y todos le llamarían Mastodon, para tenerle siempre cerca y vigilante cuando combatieran.

Don Tomás, todo un señor. Mastodon, todo un guerrero. Ambos combatieron, cada uno en su mundo, compartiendo sueños y cerebro.

Autor: Javi López G.

Arquitecto/desarrollador, creativo, buscador de nuevas soluciones y modelos de negocio, crítico constructivo y ex muchas cosas

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