Éramos una pareja feliz que convivía ignorando de manera tan descarada el elefante en la habitación que quedaba poco para que le pusiésemos nombre y lo llevásemos al veterinario para administrarle las vacunas necesarias.
Este libro de fantasía contemporánea nos muestra a la imparable detective Parabellum.
Tras un comienzo que rememora a la película de Memento, comienza a vivir diferentes aventuras con distintos grados de intensidad y disparate, en una sucesión digna de las investigaciones holísticas de Dirk Gently.

Durante sus andánzas nos presentará distintas criaturas de diferentes mitologías como son los vampiros, los golems o los centauros, que pese a la diversidad no desentona y encaja perfectamente.
Como pasa en muchas historias policiacas los distintos casos se van entremezclando y aunque a veces resuta predicible sabe mantener la tensión a la vez que da lo que promete.
Nosotros creamos a los dioses; la humanidad creó a los dioses. Sin nosotros, sin nuestra adoración, sin nuestra fe, los dioses no existirían. ¿Y qué hacen ellos? No interferir, no ayudar, nada… Pero ¡nos lo deben!
Es un buen libro palomitero, en ningún momento aburre e incluso llega a sacar unas cuantas sonrisas. Sin embargo, no es tan bueno como para que me lance a continuación a devorar toda la saga, pero sí lo suficientemente bueno para que queden en lista y así recurrir a Parabellum cuando necesite letras que sean fáciles de digerir.
