Ya estaba el abuelo con su historia de siempre ¡Siempre igual! – Vosotros no lo vivisteis, pero el problema ya había empezado incluso antes de que la gente se empezase a preocupar por él y a salir en los medios y comentarse en las tertulias de los expertos en todo. Hasta ese momento nadie parecía darse cuenta de la ironía de que un bot te pidiese que demostrase si eras una persona o un bot… ¡Y al principio al menos te lo preguntaba! Aunque la forma de demostrarlo solía ser ayudarles a entrenar
Poco tiempo después la gente se alegró de no tener que resolver esos «puzzles» tan tediosos que te preguntaban, no se dieron cuenta de lo preocupante que era que el bot ya supiera si eras un bot o no antes de que hicieras nada.
Cuando empezó a popularizarse y saltó a los medios la Inteligencia Artificial nadie veía más allá de si se perderían trabajos o se crearían nuevos. Algunos calmaban las aguas prometiendo que todo el mundo recibiría lo necesario para vivir sin trabajar ¡Y se lo creyeron!
¡La gente se lo cree todo! En aquella época, había una cosa que se llamaba «democracia» ¡Ay si los griegos levantasen la cabeza! Se elegía quien iba a tomar decisiones en nombre de todos y en ese entonces es en el que empezó a ganar en cada país el que más mentía sin ruborizarse… Así nos fue, y así os hemos dejado este mundo… La generación anterior a la mía… algunos, se lamentaba de que eran los primeros que nos dejaban las cosas peor de cómo se las habían encontrado.
Ni que hubiera sido un reto, madre mía, que mundo os dejo. + Bueno abuelo, tan malo no es ¿No? – Tú siempre lo ves todo con buenos ojos, pero es tremendo que para entrar en cualquier portal, establecimiento, medio de transporte… Sea «el sistema» el que decida si te da acceso o no. El que el acceso a la educación, a la historia, ¡al arte! Esté restringido. * Abuelo, no exageres eh, que bien que tenemos que aprender cosas en las clases.
– Anda niño, no digas tonterías. Esos vídeos que os obligan a ver de influencers no son clases ni son nada. A la clase ibas y un profesor que había estudiado para ello, mejor o peor te enseñaba cosas, y compartías tiempo con otros niños y aprendías valores que ahora no sois capaces ni de concebir. Además, a lo mejor a tus padres les engañas, pero yo sé de sobra como apruebas los exámenes. * No…no sé lo que quieres decir… – ¡Claro que lo sabes! No me tomes por bobo.
Se supone que la generación de tus padres era la nativa digital, esa que iba a saber manejar todo y no sabían hacer la O con un canuto, pero yo, antes de que nacieran ya me pasaba las noches depurando sistemas operativos en tiempo real, crackeando aplicaciones, hackeando servidores… Madre mía fijaros que caras ¡ni siquiera sabéis de lo que os hablo! * Es que abuelo, la mitad de las palabras que usas no las entendemos, y siempre estás con los mismos rollos
+ Di que no, abuelo, a mi me gustan tus historias. Cuéntanos más, ¿cómo era entonces? – Sí, obviemos los exámenes de tu hermano. Hubo muchos «entonces», las cosas cambiaban tan rápido… El mejor momento fue a principios de siglo. Todavía podías hacer lo que quisieras, encontrar cualquier tipo de conocimiento en la red, y os digo cualquiera; y podías opinar de todo e informarte en medios de todo el mundo con información veraz, porque los medios se dedicaban a informar.
Todo iba muy deprisa, y cuando nos dimos cuenta estaba todo plagado de noticias falsas promovidas por bots. Y los sitios de opinión que antes eran propiedad de la gente y cualquiera podía tener uno en su casa, habían pasado a ser propiedad de empresas, y si decías algo que no les gustaba sus bots te censuraban… * Tú sigue diciendo esas cosas y luego te quejarás de que «el sistema» no te deje entrar en el metro. – Bah, ya soy demasiado viejo para preocuparme por él.
Cómo si me encierra en casa, vale la pena si consigo que cuando llegue el momento recordéis algunas de mis palabras. Porque llegará, ya lo creo que llegará. * Uuuuuh, que viene el monstruo. + No te preocupes abuelito, que yo las recordaré todas. – Ya lo sé niña, ya lo sé. Ojalá pudiera dejaros algo más que viejas palabras.
