¿Cuál fue tu primera came?

Para escribir esta entrada he invertido 1h 52m.

👴 Recuerdo un tiempo antes de las Redes Sociales en el que la red era mucho más social y era habitual tener respuestas cuando preguntabas. Rememorando aquel entonces os lanzo esta pregunta que yo mismo voy a responder: ¿Cuál fue tu primera came?

En aquellos tiempos, cuando los foros php reinaban en el vasto imperio de Internet y este blog se llamaba «0,» (cerocoma.blogspot.com), era habitual tener respuestas de vosotras, personitas, ya fueran en comentarios, como en una entrada en otro blog que te hacía pingback o directamente con algo tan obsoleto como mandar un correo electrónico. Ahora lo llamaríamos red social federada y lo venderíamos como el futuro, pero lo de colaborar cada una desde su casa es más viejo que la orilla de la mar.

Eran tiempos bonitos, en los que hacerse viral era conseguir portada en barrapunto o meneame (u otros más de nicho como debug_mode=on), o si lo petabas mucho en slashdot. Yo tuve mi minuto de gloria cuando instalé Compiz (una innovación de los laboratorios de Suse que permitía prenderle fuego al escritorio o hacerle girar) en el Ubuntu de aquella época. Si buceas en el archivo del blog encontrarás algunos posts al respecto, pero no mucho más, siempre he andado de fracaso en fracaso (:

Eran tiempos de frikis donde a los fascistas se los trolleaba en el IRC y desde luego no se les consentía que tuvieran el control de absolutamente nada comunitario. El Javi de aquel entonces habría creído imposible la deriva autoritaria actual en la que estamos…

Pero recapitulemos que nos perdemos en memorias que no volverán: ¿Qué es una came? ¿Cuál fue tu primera, Javi?

Una came es una CAgada MEmorable. Una de esas que te hacen ponerte colorado cuando las recuerdas y no se la cuentas a nadie aunque hayan pasado más de (1, 2, 3… ¡wow!) unos cuantos años. Pues yo voy a hacerlo. Aireemos nuestras vergüenzas. ¡Os voy a contar mi primera came!

Corrían los dosmiles, hacia la mitad más o menos. Tendría que echar cuentas para concretar, pero es innecesario porque el NDA seguro que ya está caducado.

Yo tenía mi primer trabajo. Antes había sido becario, pero en aquel entonces ser becario no se consideraba un trabajo ni aunque te pagasen buenas perras. En mis primeros meses me dieron una tarea:

Hacer un proceso de recordatorio que enviase emails transaccionales a todos los investigadores que tuvieran facturas pendientes de revisar.

Esos eran todos los requisitos, tan escuetos como la documentación del producto, pero no había queja. Easy peasy lemon squeezy.

Eché un vistazo en nuestra base de datos de desarrollo a la tabla de las facturas y había un campo «revisada» con valores «S» y «N». En aquel modelado de base de datos era habitual que los programadores antiguos usasen campos string para booleanos, por lo que no me llamó la atención.

Maqueté la plantilla del correo e hice un proceso que recuperaba todas las facturas que no («N») habían sido revisadas con los correos de los responsables, rellenaba la plantilla y mandaba los correos.

Se lo enseñé al senior que me tutorizaba vigilaba en aquel entonces y me dijo «¿Funciona? Pues a producción». Probablemente hoy esté vibe-codeando por algún lado, ¡un abrazo si me lees! :_)

Un par de semanas después se desató el caos y llegó el drama. ¿Qué has hecho? ¡La que has liado! Sin saber cómo ni porqué me empezó a llover mierda y broncas de todo el mundo.

Homer Simpson avisando del fin del mundo

Al parecer, el campo «revisada» en la base de datos del cliente además de los valores «S» y «N», también guardaba valores «P». ¡El campo no era booleano! La «S» quería decir que la factura se había revisado y la «P» era que estaba pendiente de revisarse. ¿Y la «N»? ¡La «N» era que no tenía que revisarse! ¡Obvio! «¿Cómo has sido tan zopenco para no darte cuenta de algo tan evidente?»

Cómo dicen los guiris «long story short», nadie por encima del último mono (yo) asumió su parte y me tocó mandarle un correo de disculpas a todo el personal responsable del cliente al que le había mandado correos diciendo que tenían pendiente de revisar unas facturas que realmente no tenían que revisar y aprendí que no debía fiarme del trabajo previo de nadie, ni del mío mismo, porque hay muchos motivos por los que podría haberse hecho una marranada que no esté documentada en ninguna parte.

Y nada, esa fue mi cagada memorable, ponemos fin al modo abuelo cebolleta.

Esta es mi pequeña piedrita para recuperar las cosas buenas del viejo internet. También he añadido en el sidebar (o en el menú en pantallas estrechas) una lista de blogs de gente (BOFHer) con la que interacciono habitualmente, por si queréis seguir leyendo cosas frikis de informáticos.

Esa fue mi came, pero ¿cuál fue la tuya?

Lavarse la cara

Para escribir esta entrada he invertido 29m.

Lavarse la cara es algo que conviene hacer de vez en cuando, si no todos los días, y este sitio venía pidiendo un lavado de cara desde hace tiempo.

Esta mañana, me he puesto manos a la obra, y he realizado algunas mejoras:

  1. He cambiado la familia de fuentes a Atkinson Hyperlegible (Next y Mono). ¿Por qué? Porque son unas fuentes del Braille Institute que facilitan la vida a gente que tiene problemas de lectura (como dislexia). Porque no me cuesta nada. Porque estuve usando en el Kindle OpenDyslexic y leía más rápido, ya que realmente todos nos beneficiamos de que las letras se distingan mejor aunque no seamos disléxicos.
  2. He hecho que en las pantallas estrechas, el side panel que se ve en la página de posts, se incluya en el menú que muestra los elementos de navegación. Esto lo hace más accesible porque ya no tienes que bajar hasta el final del post si buscas algún elemento del lateral.
  3. Hace unas semanas había hecho un widget con una selección de proyectos que están activos (Proyectos en curso) y cada proyecto tiene una tabla de «iconos» que muestra el status del proyecto. En escritorio, al hacer un mouseover se muestra un tooltip, pero en móvil no había pistas de lo que son esos elementos. Ahora, en pantallas táctiles, se muestra una línea de puntos para hacer a la idea de que son clickables, y al tocarlos se muestra el tooltip. En los que son también enlaces, además se muestra el propio enlace por si le quieres seguir.
  4. He creado un plugin muy sencillo que calcula el tiempo que ha llevado escribir el post. Cuenta el tiempo desde que pulsas en «Añadir entrada» en el Dashboard de WordPress, hasta que pulsas «Publicar» y la entrada pasa a estar disponible para todo el mundo y se les manda por correo a quienes están suscritos. ¿Por qué? En un momento en el que muchos contenidos se crean automáticamente con cuatro clicks, me ha parecido que explicitar el tiempo que invierto en contaros cosas (en escribirlas realmente, porque hacer lo que os cuento o pensarlo lleva mucho más tiempo) era una forma de poner en valor este trabajo artesanal.

Tenéis el plugin y el nuevo tema a vuestra disposición en la sección de código que cree con Forgejo hace un mes aprox., donde, por cierto, ayer cree un repo con mi personalización de Forgejo por si queréis hacer que vuestra instalación parezca realmente vuestra.

Y esto es lo que hay. No es mucho, pero es trabajo honesto 🙂

Sin portada

Llevo unos días muy maluco de «lo mío» y para intentar olvidar el bajo efecto y las altas dosis de analgésicos y el estruendo del deporte patrio ™, el domingo me puse manos a la obra para solucionar un problema: lo difícil que es escoger una próxima lectura porque es imposible no juzgar a un libro por su portada.

Hoy en día, leer algo que nos guste es muy difícil por el acceso tan grande que tenemos a los libros y la cantidad tan brutal de recomendaciones que nos impactan continuamente.

A pesar de la constante desaparición de librerías, hoy es más fácil que nunca conseguir un libro. Las bibliotecas siguen estando ahí se saquen préstamos o no. Además, puedes consultar su catálogo o descargar una versión digital de un libro desde el sofá de tu casa a través de eBiblio. Aunque las librerías de barrio van cerrando, hay muchas que tienen presencia online, aunque sea a través de Todos Tus Libros. También están los grandes marketplaces como Casa Del Libro o Amazon y por supuesto no nos podemos olvidar de la copia privada y el préstamo entre amigos y familiares ¡Arrr!

Además las recomendaciones son constantes tanto en artículos de medios de prensa digital y en papel, como en proyectos culturales o canales de youtubers. ¡Si hasta el presidente se ha subido al carro del trending del BookTok!

@sanchezcastejon

Mis recomendaciones para el fin de semana. 🎧 📚 #Booktok #Libros #Música

♬ sonido original – Pedro Sánchez

Es inevitable juzgar a los libros por su portada, ya sea porque lo ha recomendado ese youtuber que tanto te gusta o por lo que lo ha recomendado ese youtuber que tanto odias, la publicidad tiene un efecto en nuestro criterio siempre.

Para evitar eso he creado sinportada.net, una aplicación que te ayuda a evaluar libros y decidir si te gustan o no sin ver su portada ni ninguna otra información relevante: el nombre del autor, el título, el prólogo de otro autor amigo que lo recomienda, las críticas del Times o los megusta de Instagram.

«Portada» de Sin Portada

Al ser un proyecto hecho en un día, sinportada.net no es una aplicación con un montón de funcionalidades. Sólo hace una única cosa: te ofrece un extracto de un libro aleatorio sin ningún tipo de contexto adicional.

Mientras lo hacía no pude pensar en otra cosa que esa genial y mítica escena en el que el profesor Keating (Robin Williams) le pide a sus alumnos que arranquen la introducción de su libro de poesía.

A pesar de lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo.

No leemos y escribimos poesía porque es bonita.

Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana y la raza humana está llena de pasión.

Realmente, en el desarrollo del proyecto lo que más tiempo me ha llevado ha sido preparar los datos. He limpiado más de 300 ebooks para que hubiera libros de todo tipo, me llevó casi toda la tarde, y mientras lo hacía fui depurando el proceso para que sea todo lo automático que sea posible. El resultado ha sido un script hecho para que en el futuro pueda añadir libros en un tiempo razonable (1 libro por minuto, aprox.) aunque no tengo claro si aumentaré el catálogo de mi biblioteca en algún momento. Eso depende del feedback que me deis, las peticiones de los autores y de cómo me encuentre de mal 🙂

No he programado captura de información de ningún tipo. Supongo que conocer el momento en el que decides que un libro te gusta o te disgusta es una información muy valiosa y por eso en Uncover tienes que realizar acciones para pasar la página y poder avanzar en la lectura, pero yo no voy a explotar esos datos. Mi única fuente de información es el número de aperturas que tenga la web de Amazon y los logs del servidor (salida y entrada respectivamente), pero no tengo claro que lo vaya a mirar en algún momento.

Todo el mundo se pregunta de dónde saco los extractos (¡Arrr! de nuevo) y si no me meteré en un lío. Los extractos son pequeños, siempre por debajo del 10%, comparables a los que se pueden leer en eBiblio o Google Books. La única diferencia es que aquí no tienes información de contexto antes de leerlos.

Además fomenta la venta y difusión de los libros a públicos a los que la publicidad no está pudiendo llegar, así que no debería de molestar a ningún autor. En cualquier caso, si eso ocurriese, retiraré sus libros en cuanto el autor lo solicite.

Y ya está. Esas son todas las bondades y los porqués de esta aplicación tan sencilla y efectiva. Si en algún momento estás aburrida y no sabes que hacer, siempre puedes visitar sinportada.net para ver que te depara la suerte. Si lo haces ¡no olvides contarme cómo fue tu experiencia!

¿Dónde harás tu próxima pancarta?

Algunas educadoras en Valencia están pudiendo usar las instalaciones de su lugar de trabajo para organizarse y preparar las movilizaciones que ya duran semanas. Tener espacio es vital para la democracia, es necesario para poder debatir en algún lugar o para algo tan básico como hacer una pancarta. No a todas se lo permiten, por lo que hay otras que tienen que hacerlo en la calle.

En la Comunidad Valenciana hay una gran tradición de ocupación del espacio público. En muchos pueblos es normal ocupar la acera o incluso la calzada para hacer una paella con las amigas. Sin embargo, en otras regiones esto no es así y una acción de este tipo conllevaría una rápida visita de algún cuerpo de “seguridad” y una posible sanción.

En el contexto actual en el que la extrema derecha toma posiciones en distintos gobiernos, tanto en España como en el resto del mundo, es lógico prever un aumento en los recortes de derechos sociales acompañados de una dura represión y eso lleva a otra pregunta: ¿Dónde harás tu próxima pancarta?

Mientras todavía sea legal reunirse, organizarse, protestar… y para defender que lo siga siendo, es vital tener lugares donde hacerlo.

Tradicionalmente los locales sindicales han sido un comodín con el que todas podíamos contar si bien es cierto que no a todo el mundo les convence una estructura con rangos.

También, algunas parroquias han sido hogar del pueblo y punto de concentración de movimientos sociales como San Carlos Borromeo en Vallekas, aunque quizá sólo se den en sitios tan reivindicativos como Vallekas, además de lo que la religión aleja a algunas por motivos obvios.

El único sitio en el que cabemos todas las personas es en los Centros Sociales del tipo que sean. Los hay okupados, los hay vecinales e incluso municipales. En Euskadi se les llama “gaztetxes” y en los Países Catalanes se les llama “casals”. No hay dos iguales, pero todos tienen en común que son el hogar de innumerables movimientos sociales y que su existencia y permanencia es tremendamente frágil porque suelen depender de que no les aplasten poderes externos como la gentrificación capitalista o la represión de las autoridades, y de que la gente que les rodea lo de todo por defenderlos.

En Santander, una ciudad pequeña de una comunidad pequeña, hay poquitos de estos santuarios en los que cualquiera puede buscar refugio. Se pueden contar con los dedos y por tanto es fácil conocer la situación de cada uno. Los hay a los que les han subido el alquiler, a los que directamente no se lo renuevan para hacer pisos turísticos y les hay que están peleando en los juzgados para que no les desalojen para construir nuevos bloques de edificios que alimenten la burbuja especulativa inmobiliaria.

Sin embargo, ante esa imagen desoladora, la solidaridad colectiva demuestra de lo que es capaz con ejemplos como el de La Libre.

La Libre es un Centro Social Autogestionado (CSA) con 25 años de historia en Santander, en el centro, haciendo barrio y dando espacio a quienes no tenían sitio en ningún otro lado (medios de comunicación alternativos, cooperativas de consumo, redes de apoyo, feministas, pacifistas, animalistas y muchos más). Las personas que se encargan de la A de CSA, ante el aviso de los caseros de que iban a vender el espacio miraron por el barrio y no encontraron ni una sola opción que les permitiese seguir su actividad con lo que aportan las ventas de libros y las cuotas de los socios (que en general eran de 20€ al año). Lo dicho, una imagen desoladora.

Cuando se comunicó esta noticia a la comunidad que vive gracias al espacio, surgió un grito de resistencia coreado por muchas voces: ¡La Libre se queda! Y todas las personas de cada una de esas voces dieron más fuerza a esa A de CSA y empezaron a buscar soluciones todas a una.

El tiempo era y es un duro enemigo, así que 3 personas se jugaron sus ahorros para que La Libre pudiera comprarse tiempo mientras que el resto buscaban de dónde sacar los casi 150.000€ que hacían falta. Una tormenta de ideas azotó no sólo la ciudad sino toda la región de Cantabria. Cada cual aportó como supo y pudo, y con un montonazo de trabajo de otro montonazo de gente se han recogido donaciones directas (alrededor de 40.000€) y se está haciendo una campaña de crowdfunding que parecía imposible (100.000€ como objetivo ¡ahí es nada!).

La esperanza lo llena todo cuando ves el apoyo, las ganas, y la fuerza de la solidaridad colectiva, pero los números son demoledores en una campaña de crowdfunding que se sale de todos los cánones. En el primer mes de campaña se consiguieron 60.000€ ¡más de la mitad! Y todo apunta que en lo que queda hasta el 20 de junio el objetivo de asegurar el futuro de La Libre se habrá cumplido.

Las donaciones están llegando de todos los lugares y esta historia ha saltado ya las fronteras internacionales porque es un ejemplo de cómo las personas y colectivos de todos los lugares se pueden unir por una causa común y vencer las reglas del juego del capitalismo. Algo que hace un par de meses parecía una fantasía ahora es algo alcanzable que en Santander están rozando con los dedos, y ya no tendrán que dudar cuando alguien les pregunte: ¿Dónde harás tu próxima pancarta? Porque parece que sí ¡La Libre se queda!

50-50

Ahí estaba, haciendo una raíz cuadrada con lápiz y papel para un puesto de programación. ¡Un sinsentido!

Había visto la oferta por casualidad, sin estar buscando nada en concreto, y el trabajo era temporal pero supondría un cambio de aires, que era algo que necesitaba mucho porque en su puesto actual había demasiada burocracia y demasiados jefes, lo que le causaba mucho estrés.

Lo que no se esperaba era lo que se encontró. La regla general, lo más corriente, era encontrarse con que el 90% de los candidatos, o al menos los que llegaban a las pruebas, eran hombres y sólo ella como mujer. Sin embargo en esta ocasión había dado con la rara avis de que hubiese un número igual de hombres y mujeres y sólo eso hacía que valiese la pena intentar hacer bien la prueba a pesar de lo surrealista que era.

Tras hacer un montón de operaciones matemáticas que nunca se le ocurriría hacer a mano, de hacer dibujos técnicos, se encontró lo más raro de todo en el último ejercicio, era una pregunta de desarrollo que tenías que contestar justo en doscientas palabras. Ni ciento noventa y nueve, ni doscientas una. Exactamente doscientas.

zootropo

– ¡VIVIMOS EN UN PERMANENTE DELIRIO! – Gritaba el sombrerero mientras bailaba con un aro en su cintura y  sostenía una taza de té en la punta del pie.

– ¿Del río? De eso me río, allá habrá ostras o algún que otro tentempié ¿verdad amigo carpintero? – Le espetó la morsa mientras se afilaba los bigotes con las puntas de los dedos.

– Bueno, señor morsa, la última vez que planeé con usted para hacer un tentempié, no me salió nada bien ¡ni una sóla ostra probé!

– Pero mi querido amigo, ¿aún dándole vueltas a aquel terrible malentendido? No sea rencoroso y pasemos a otro papel.

Entre todos ellos, un conejo blanco corría como loco sin parar de mirar el reloj. Un gato aparecía y desaparecía de lo alto de los árboles, las flores parecía que cantaban, y unas cartas caían como fichas de dominó.

De Repente todo paró. Ni un susurro se movía. La niña se acercó a la caja y la dió cuerda y cuerda y cuerda… hasta que no pudo más, y al soltar la manecilla todo volvió a empezar.

Yo te ayudo

-Deja, que yo te ayudo con la compra.

-¿Te ayudo a cambiar al niño?

-Yo te ayudo a poner la mesa.

-¿Necesitas ayuda con la comida?

-Hoy te he ayudado haciendo la cama.

-Deja, que te ayudo con los platos.

-¿Quieres que te ayude con la aspiradora?

-Mira, no me ayudes más, nos divorciamos y ya me apaño yo sola con la compra, el niño, la comida, la limpieza y de hacer y deshacer la cama.