Recomendaciones de seguridad online

Hoy en día, todo el mundo debería de seguir unas pautas seguras en su vida digital para evitar peligros como estafas, suplantaciones, engaños, etc. Hay algunas que son muy fáciles de seguir y que cualquiera puede incorporar en su día a día:

  • Usar contraseñas fuertes.
  • No reusar contraseñas en distintos sitios.
  • No utilizar información personal como contraseña (nombres de hijos, mascotas, parejas, cumpleaños, etc.).
  • Usar un gestor de contraseñas o una simple libreta para almacenarlas.
  • Activar la autenticación en dos pasos en todas las plataformas que lo permitan (correo, redes sociales…).
  • Mantener todos los dispositivos con el software actualizado.
  • Activar el bloqueo de pantalla automático cuando no usamos un dispositivo.
  • No dejar un dispositivo sin vigilancia al alcance de terceros.
  • Tapar las webcams cuando no las estemos usando.
  • Usar filtros para el fondo cuando hacemos videoconferencias.
  • Ajustar los niveles de privacidad de las plataformas sociales a lo que necesitemos (quizá no todo tenga que ser público).
  • Leer y comprobar los permisos que nos piden las aplicaciones y pensar si tienen sentido.

Otras, como el abandono de las redes sociales propietarias pasando a federadas o auto-alojadas, puedes ser más traumáticas, pero necesarias en el entorno actual en el que las propias empresas no europeas admiten no poder cumplir la ley manteniendo a salvo los datos de los usuarios:

  • Usar software libre en lugar de software pirateado.
  • Usar servicios de correo electrónico encriptados.
  • Usar servicios de almacenamiento en la nube encriptados.
  • Usar servicios europeos. Incluso si no eres de Europa, tus datos estarán más seguros.
  • Evitar las redes sociales propietarias como Facebook, Twitter, Instagram, Telegram…
  • Configurar y usar como buscador por defecto un buscador seguro en lugar de Google.
  • Si usas redes wifi públicas de cafeterías, hoteles, etc. usar VPNs.

Además, hay ciertas medidas que ,quizá no todo el mundo pero que al menos los profesionales, deben de tener en cuenta. Por ejemplo al realizar OSINT (investigación de fuentes públicas -el stalkeo de toda la vida-) y otras labores online:

  • Evitar usar cuentas personales y crear unas para tal fin.
  • Evitar usar los dispositivos que usas en tu día a día.
  • Usar VPNs. Siempre. Todo el rato.
  • Usar máquinas virtuales como sandbox para controlar posibles infecciones.
  • Compórtate como haría un usuario (horas de acceso, número de clicks, tiempo en página…)

Mi recomendación es que intentes cumplir las menos exigentes del primer apartado, antes de centrarte en las más avanzadas. Pensar y preguntar a profesionales (o a mi mismo) por qué son necesarias, ya que una vez lo entiendas e interiorices te costará menos aplicarlas. Y sobre todo ir pasito a pasito, es más importante navegar en la dirección correcta que ir muy rápido.

Luna Park, el paraíso de veraneo

«Pase su verano en Luna Park y disfrute durmiendo al fresco de la noche lunar, y aproveche el calor solo cuando quiera. Nuestras instalaciones móviles se encargan de mantener el resort en la frontera para su disfrute. Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. Llame ya al 9055588662»

«En Luna Park, podrá demostrar a sus amigos que es todo un deportista de élite sin esa molesta gravedad terrestre. ¡No habrá deporte que se le resista! Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. LLame ya al 9055588662»

«Disfrute en Luna Park de la fiesta eterna durante la noche sin fin que solo acabará cuando usted quiera. Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. LLame ya al 9055588662»

«Venga a los casinos de Luna Park y disfrute de la emoción de los juegos de azar en baja gravedad. ¡Maravíllese con los dados rodando a cámara lenta o la bola de la ruleta saltando como nunca había visto! Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. LLame ya al 9055588662»

«Venga ya a Luna Park y consiga un bronceado increíble con un baño de sol completo a cualquier hora del día sin ese espantoso filtro de la atmósfera terrestre. ¡Será la envidia de todos sus vecinos!. Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. LLame ya al 9055588662»

«Traiga a sus hijos a Luna Park para que disfruten sin riesgos. En nuestras áreas de juegos y actividades encontrarán las atracciones más altas del mundo donde no correrán ningún riesgo ¡Despreocúpese de caídas y descanse en paz! Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. LLame ya al 9055588662»

«Celebre su boda en Luna Park y tendrá una noche de boda inolvidable en nuestras suites acolchadas. ¡Experimentará con su pareja un momento tan mágico y original como irrepetible! Luna Park, el paraíso de veraneo que no encontrará en la Tierra. LLame ya al 9055588662»

“Hay que ver, media vida estudiando para acabar redactando esta mierda de copys por un puñado de yuanes con los que no podría permitirme ir a Luna Park ni en un millón de años. La globalización era esto: explotar la Tierra para que los ricos pudieran irse fuera.”

Copiar un archivo a otra «máquina»

Esta entrada va a ser muy cortita. Casi es como un postit que me podría pegar al monitor, porque es algo que siempre necesito buscar cuando lo hago de pascuas a ramos. No es más que copiar un archivo a otra máquina:

scp file.ext user@example.com:/home/user

El código previo nos permite copiar un archivo (file.ext) a una máquina remota (example.com) en la que existe el usuario user. El archivo se copiará a la carpeta home de ese usuario.

Hoy en día, que se llevan mucho los contenedores, es posible que la otra máquina, en lugar de ser un servidor remoto no sea más que un contenedor en nuestra propia máquina. En ese caso lo que necesitaremos ejecutar es la versión docker del comando cp.

docker cp ./file.ext 1dc097a19eab:/app/public/

Por mucho que tengamos automatizado todo el sistema de despliegue y de pruebas, es muy posible que en un momento dado queramos modificar algo a mano para hacer una prueba rápida, o traernos un fichero de log para analizar. Por eso es importante tener estos comandos a mano, que nos pueden salvar el culo cuando estemos apurados.

El verano más largo

Yaya. Yaya es mi abuela. Bueno, no. Yaya se casó con mi abuelo cuando murió mi abuela, pero como es la única que he conocido como tal: Yaya es mi abuela.

A Yaya le cuesta un poco ver y mucho más andar, pero la cabeza la tiene mejor que nadie. ¿Quién lo iba a decir habiendo celebrado ya los 100 años?

Celebrados, aunque siempre está con la retahíla de que no los cumplirá. Pocos sabemos que no los ha cumplido.

Cuando le hicieron el primer DNI, el funcionario confundió julio con junio y así se quedó para siempre. Sin embargo, su primer documento legal fue el pasaporte que le hicieron en el verano del 36 y en ese, efectivamente, pone «julio» como ella defiende. 

Ese verano fue muy especial, el más especial de su vida.

Como muchos habitantes de pequeños pueblos del norte, vivía cerca del mar, pero pocas veces tenía ocasión de verlo. Por las mañanas tenía que subir al prao a por la vaca que su padre había comprado para que tuvieran leche fresca. Menuda rabia, nada más levantarse, tener que subir aquella cuesta interminable. Después ir a la escuela y ayudar en casa y en el negocio familiar. No quedaba mucho tiempo para recorrer varios kilómetros montaña abajo para ir a disfrutar del mar.

Sin embargo, ese verano del 36 su padre le dio una sorpresa, le hizo un pasaporte y le metió en un tren con instrucciones muy claras de como llegar a Marsella, donde iría a pasar el verano con familia de allí.

Fue toda una sorpresa, el primer viaje largo, a otro país, a conocer a una familia que solo conocía por carta, y a una gran ciudad con mar. ¡Menuda aventura! Y esa fue solo la primera de un verano sorprendente.

Sin saber francés tuvo que adaptarse, pero lo disfrutó tanto… Vivió experiencias que nunca habría podido imaginar porque todo era nuevo, y como tal todo era especial. No creció mucho en altura, pero creció un montón en espíritu, en seguridad, en autonomía y como persona. Estaba rodeada de una cultura distinta, una forma de vivir distinta, y cada día era nuevo y diferente.

La familia tenía un puesto de helado frente a una pequeña playa, así que al llegar por la mañana desayunaba café con un buen chorro de helado, de mantecado, su preferido. Cuando no había mucho trajín se escapaba a darse un baño, ¡y nunca quería salir! En el agua se sentía como un pez, era muy distinto a bañarse en el río, y a veces se relajaba tanto flotando que su tía tenía que ir a llamarla para que volviese: “Viens ici, ma chérie! Il est temps de revenir aider au stand.”

Al cerrar, si quedaba helado de mantecado en la máquina, cuando no la veían, abría la boca bajo el chorro y disfrutaba de un enorme bocado de helado.

Los días menos soleados, tenía ocasión de visitar la ciudad con sus primos. Era fantástico que todo estuviese tan cerca. Le fascinaba que en pocos metros hubiese tantos establecimientos distintos: una tienda de ropa, una de quesos, la panadería, músicos por la calle, y preciosas cafeterías con pequeñas mesas donde sentarse y ver el mundo pasar.

El verano fue sorprendente, mágico, insuperable. Fue una burbuja que la mantuvo en una nube.

Sin embargo, al acabar, le explicaron que aquello no se acababa. Que todos esos titulares y comentarios que entendía a medias hablaban de que el verano no había sido tan mágico en España y que por el momento no podría volver.

El verano se alargó, pero perdió magia. Cada mes que se alargaba más difícil le resultaba disfrutar. Ya entendía las noticias y no podía hacer más que preocuparse por sus padres, sus vecinos, incluso por la vaca que tanta rabia le daba tener que ir a buscar cada mañana al prao de arriba.

Cuando pudo volver a casa las cosas habían cambiado mucho. Ya no había vaca, ni prao de arriba. Lo habían requisado todo y había hambre y mucha desesperanza. Algún gato tuvieron que comer cuando no había otra cosa, y echaba de menos ese verano interminable en el que se llenaba la boca con helado de mantecado.

A Yaya le cuesta un poco ver y mucho más andar, pero la cabeza la tiene mejor que nadie. Cuando le pregunté qué quería hacer por su cumpleaños este verano, me dijo que morirse de una vez, que estaba harta de pasarlo mal. Así de cruda es Yaya. Pero como sabe que eso no está entre las opciones, eligió volver al mar, sentir el agua llegar a sus cansados pies y contarme lo de aquel verano tan largo que en lugar de unos meses duró unos años.

Pepe

Hace ya años que quité las vacas y aun así me sigo despertando al albor, lo que es la fuerza de la costumbre, ¿no sabes?

Aunque este sea el medio de Cantabria, no te creas que por eso hay mucho que hacer. Y bueno, los ingenieros que saben y vienen cada tanto a medir dicen que el centro exacto es allá, a la entrada del prao de la Curra, menuda era ¿no sabes?

Una vez llegó a un acuerdo con uno de aquí pa’ comprarle el prao, ¡hasta un beso se dieron! Pero a luego el otro se echó pa’tras. ¡Menudas pestes y maldiciones que le echaba!, ¿no sabes?

Ahora ya no quedan ninguno de los dos. Aquí cuando un hijo o una sobrina te lleva ya no vuelves más que en la caja pa’ meterte al nicho ¿no sabes? Así que los míos mejor que ni vengan, que parece que vienen de revisión. Que queden allá con sus cosas y no vengan a cernerme las mías, que me apaño muy bien solo.

Por la mañana ya me ves. Aquí me entretengo picando leña, tejiendo un cuévano, haciendo unas albarcas… y si vienen de la ciudad como tú, pues me echo una parlá. No te estaré entreteniendo, ¿no? Vale. Alguno vino y se quedó, que como trabajan con los drenadores y eso, paice que les vale cualquier sitio. Y si no viene nadie me echo la parlá’ yo con la Sole, que ahora está ahí escondiduca, le falta costumbre de ver gente, ¿no sabes?

La tarde es más apañaduca si no pega el nordeste, que siempre trae agua, ¿no sabes? Me acerco acullá a las escuelas, que como ya no sirven las pusieron de bar, ¿no sabes? A veces hacemos equipo pa’ echar una Flor, y casi siempre uno u otro hay. Marcialín suele subir en la amoto esa que tiene que cualquier día se lo llevan porque subir, sube bien, pero ¡hay que ver como baja!, ¿no sabes? Si nos juntamos raro es que no nos echemos unos orujos y como le gusta el cante, ¡y lo hace bien!, ¡eh!, yo le pico con la Tonada Más Bonita y luego él ya se lanza por todas una tras otra. Eso sí, siempre le hago el cambio de “Molledo” por “Anievas”. De Calga no puedo decir que él es de Cotillo, allá donde el Consultorio, ¿no sabes?

Antes había más ambiente. De chaval, después de la guerra, siempre te encontrabas con gente. Me mandaba mi madre a la tienda y me reñía por tardar, pero es que en cada casa te preguntaban en qué andabas. Y bueno, que había nieve, no como ahora, ¿no sabes?

Vale, no te preocupes, aquí me quedo con la Soledad que ahora en cuanto marches saldrá. Aprovecha, que va a quedar buen día.

Hipotecados 002

-Tomás, despierta. Llegarás tarde.-Le dijo su madre mientras levantaba la persiana y dejaba entrar la luz en la leonera que era el cuarto que compartía con su hermano pequeño.

«Aaaaaah» gritaba su cerebro que todavía zumbaba por haber estado muy cerca de los altavoces. Tom y sus amigos siempre se ponían en los conciertos, discotecas y cualquier evento en torno a la música, junto al altavoz derecho. De este modo, si uno de ellos llegaba tarde o se perdía, siempre podía volver a localizar a sus amigos.

-Buenos días, madre.

-Date prisa en desayunar, que es tardísimo.

-Tranquila, que voy bien. Además ¿dónde van a encontrar otro que trabaje gratis?

-Bueno, no te puedes quejar, que para ser aprendiz Manolo te da buenas perras de vez en cuando. Cuando tu padre tenía tu edad llevaba en la fábrica casi 10 años, y sin ver un real, que todo iba pa’ casa.

-Hola, buenos días.-El hermano de Tomás entró en la cocina desperezándose.

-¡Hola canijo!-Le cogió y comenzó a girar con él en brazos.

-¡Ja, ja, ja! ¡Bájame, Tomás!

-Deja al niño, que harás que vomite.

-Me voy corriendo- Dijo Tomás bebiendo el café de un trago y cogiendo un taco de galletas para el camino.

Los lunes eran duros, pero sabía que podría pasar el día intentando recordar todas las cosas que habían pasado ese fin de semana y al acabar la jornada se volvería a juntar con Paco y Rober.

Hipotecados 001

-Yo sólo fumo porros.

-Y alguna raya de spiz.

-Eso, eso. Y las litronas, ¡que te las apalancas siempre! Anda, trae pa acá.

-Bueno, pero el tema aquí en cuestión es que las drogas duras te anulan y evitan que luches contra la opresión estatal.

-Ya estamos -contestó Paco mientras pasaba el litro a Rober -Tom, Tom, Tom, no empieces con tus paranoias de los libros ¿Quién te oprime a ti?

-No son sólo los libros, ya lo dice el Evaristo: «Si allí tienen a la Tatcher, aquí tenemos a Ardanza».

-¡Pero vamos a ver!-Paco agarró con fuerza la nuca de Tom y pegó su frente a la de él-¿Qué mierdas me estás diciendo de Ardanza? ¿Ahora somos vascos? ¡Mira!- Se despegó y empezó a girar con los brazos extendidos- ¡Estamos en la puta Inmobiliaria! Aquí no mandan ni Ardanza ni la fulana esa, aquí mandan los putos yonkis y los hijoputas de los maderos cuando vienen a incordiar.

-En eso tiene razón Paco, aquí gobierna el Díaz después de que se la jugaran al Rodriguez. Lo echaron como a un perro.

-Va, ya se la había jugado ese antes al Hormachea. Ese si que apunta maneras, hacedme caso. Pero bueno, que da igual quién mande. El tema es la anulación del ser y la opresión estatal, sea de quien sea. Mira cuando entran las lecheras, a los yonkis no se los llevan, se llevan a los mineros que dan guerra.

-Bueno, el otro día se llevaron al Pitu.- Rober lanzó la litrona vacía al otro lado de la pista donde reventó y se hizo añicos.

-Ya Rober, pero eso fue porque le había dado un tirón a una vieja y la tiró al suelo. Si es que cuando están con el mono ni miran.

-Ya te digo, puto cáncer el caballo.

-Venga, Rober, no empieces tú también. ¿Qué hacemos hoy, chavales?